Capítulo 68

884 Palabras

Revisaba mi celular mientras subía sin prisa las escaleras hacia mi oficina en la comandancia y al levantar la cabeza, estaba él, otra vez, sentado, mirándome, con los pelos desordenados, la mirada sincera y distendida, la sonrisa amplia y esta vez con un chocolatito. -Hice un cachuelito arreglando un baño y me alcanzó para comprarte esto-, me dijo Monteza. Me dio risa. Tenía al mismísimo presidente del país en la palma de mis manos, pidiéndome regalar hasta un auto último modelo, y Aldo me regalaba un chocolatito, muy barato, que se compraban por docenas en las tiendas. -Eres muy dulce-, le dije besando su mejilla. Él se sintió contento. Eso lo vi en sus ojos. Brillaron como destellos y volvió a agradecerme todo lo que había hecho por él. Sus manos, de repente, resbalaron por mis cader

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR