Capítulo 76

901 Palabras

Claudia también estaba demasiado misteriosa. Hacía brillar su mirada, se mostraba divertida y tenía las mejillas pintadas de un rojo intenso. No me fue difícil adivinar que algo escondido, incluso Cabito, el perro, estaba desconfiado y le hacía juegos, pensando, igualmente, que tenía algo entre manos. La única que no sospechaba nada era mi madre. Había puesto la mesa, como de costumbre, acomodando la jarra con limonada heladita, los panes y puso los platos y los cubiertos. Entonces sirvió el delicioso arroz chaufa que había hecho. De entrada preparó papa a la huancaína que estuvo deliciosa. Claudia se sentó como una princesa, jugando con sus pelos, sonriendo, mirándonos a cada rato, jugando, además con sus dedos, tamborileándolos en la mesa y sin dejar de hacer brillar sus ojos, destellán

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR