Shawn emitió un gruñido antes de darse vuelta, no estaba dispuesto a levantarse. Angela vio alrededor, las botellas de licor, las cosas tiradas, la cama desordenada con ese hombre tirado sobre ella como si no le importará nada, por el olor y su barba crecida seguramente no había tocado la ducha en varios días. Solo lo había visto así en pocas veces, pero está vez había superado sus límites. —Señor Lawson debe levantarse. —Déjame en paz —refunfuñó Shawn —. ¡Lárgate! ¡Maldita sea! —No puedo —dijo Angela frunciendo los labios —. Tiene un asunto importante que resolver, así que levántese, vaya a darse una ducha y le voy a preparar café, tiene una hora para llegar. Shawn abrió los ojos, cuando se dio la vuelta para preguntarle a Angela sobre si se trataba de la empresa, ella ya no esta

