–No es justo, yo quiero que te quedes aquí –se quejó Addison. Sarah también quería quedarse, comenzaba a gustarle más la casa de Mark que la casa de su tía Mary, era pequeña, ordenada, limpia, las cosas siempre estaban en su lugar y no habían personas saliendo y entrando, además Mark cocinaba bastante bien, estaba segura que ya había subido un par de libras en una semana por servirse doble, le gustaba verlo cuando lo hacía, ella llegaba a la cocina y lo veía con Addison caminando de un lado a otro, ya tenían su propia dinámica. –¿Crees que te podrías quedar hasta que terminemos mi atuendo? –le preguntó Addison. –Creo que sí puedo, pero hay que preguntarle a Mark –le contestó Sarah. –Dirá que sí, puedes quedarte lo que quieras, después de todo ya tienes tus cosas aquí. –No es tan

