Sarah se encontraba en el baño, aunque no precisamente lo estaba usando, se encerró por casi veinte minutos para hablar con su hermano, era el único que aún respondía a sus llamadas y mensajes. –Olvida lo que pasó, seguro tenía un mal día. –Estoy harta, Shawn –refunfuñó –. Harta de este lugar, harta de que me traten como si fuera una intrusa, solo quiero volver a casa. –Sabes que por ahora no se puede. –¿Qué ha pasado con mamá? –curioseo –. Ya no respondió a mis mensajes. –Está ocupada –suspiró Shawn –. Como todos, al menos papá recibió la llamada de tía Mary y se quedó tranquilo al saber que estabas con ella, pero no pienses en regresar, estoy seguro que eso es lo que está esperando, sabe que no podrás soportar un día más allá, ya hasta tiene fecha para el matrimonio. –No me

