Mark fue a la cocina y preparó la cena, Addison fue tras él, así que Sarah también tuvo que hacerlo y terminaron en la cocina, a los minutos ya estaban sentados en la mesa. –Siéntate aquí, Sarah –le señaló Addison que se veía bastante tranquila. Mark observó la actitud de Sarah, ella regularmente era contestona y reclamaba por todo, pero hoy se veía muy tímida y algo retraida. –¿Qué te pasa? –le preguntó finalmente cuando vio que no había tocado su plato –. ¿Estás enferma? –No –contestó ella –. ¿Por qué lo dices? –Tú no eres así, deberías estar reclamando algo sobre que la comida tiene demasiada sal –señaló. Addison tuvo que llevar la mano a su boca para contener la comida por la risa que le había provocado. –Yo no soy así –refunfuñó Sarah –. Además, esto se ve horrible con

