–¿Dónde se están quedando? –dudó Sarah. –En un edificio gigaaannnteee –expresó Addison. –En un hotel cielo –contestó Mary –. Pero me he encontrado con Amanda y mi hermano, les he pedido que nos dejen quedarnos con ellos y aceptaron. –No –contestó Sarah inmediatamente, su respuesta fue tan impulsiva que todos la vieron. –¿No? –dudó Mary –. ¿Por qué? La casa es grande y cada uno tendrá su dormitorio. –Igual que en mi departamento –propuso –. Creo que sería mejor que vinieran conmigo. Sarah no quería que sus padres hablaran con ninguno, especialmente con Isole, qué iba a hacer su padre cuando supiera que estaba ayudando a la hermana de Isaac White, el hombre que la involucró en un crimen, ni hablar de Mark y Addison, ellos no tocarían la casa de sus padres. –Yo me quedo con Sara

