—¿Qué es lo que sueñas? —preguntó el psicólogo a Gabriel. —Un hombre quiere hacerle daño a mi novia —respondió— y yo le apunto con una pistola y lo mato. —¿Ese hombre es Gael? —Sí, es él. —Entonces, parte del sueño es real. —Sí, porque estamos en esa misma habitación, ella está al fondo, pidiéndome ayuda y yo saco el arma y lo mato. —Pero, Gabriel, en la vida real no lo hiciste. —Estuve a punto de hacerlo. Yo me llevé esa pistola porque lo iba a hacer. Tenía tanta rabia ese día, cuando vi que él estuvo a punto de violarla, me enojé tanto que después de que ella se fue, yo fui a su habitación y lo amenacé con la pistola. Le pedí que nos dejara en paz y se fuera lejos, pero él se echó a reír y yo me enojé más. —Silencio—. Si no hubiera sido por mis amigos, yo lo habría matado

