Capítulo 9: Como un ratón en el juego del gato

2760 Palabras
Aria: La expresión de desconcierto en sus ojos me hace saber que he cometido un error. « Lidius no se lo conto » -Soy yo.-pienso- Yo acabo de confesarle el nombre del vampiro que busca Sebastián. Bryan... -¿L-lo conoces?- me atrevo a preguntar porque dentro de su cabeza a él ya lo veo trabajar. Rebuscando información, y recuerdo tras recuerdo. El parece regresar de su trance, y fija sus ojos en mí, su mirada es calmada y seria esta vez. -No-dice. –Pero es algo que podemos averiguar- y luego lo piensa mejor, y me echa una mirada inquisitiva–¿Si es que tú no lo averiguaste ya?-es una pregunta sugestiva, lo sé. «Miente » Niego con la cabeza esperando que él me crea Siento sus manos cerrarse alrededor de mi cuello. –Mi pequeña Aria- dice cada palabra lentamente –No vuelvas a mentirme-siento como se acerca hasta mi oído- o enserio me veras enojado-me ha susurrado. Y casi repentinamente se ha alejado de mí. El temblor de mis rodillas me ha vencido y he caído aun apoyándome contra el árbol. Harlequinn se ha movido de nuevo de lugar y ha recogido algo del suelo, a simple vista no me parecía familiar, pero luego el recuerdo de su cálida mano dándomelo ha sido traído de vuelta a mi memoria guardando ese momento como un preciado secreto. -Es mío- digo mientras mis ojos no pueden apartarse del libro, y a su vez tratando de recordar cuando fue exactamente el momento en toda esta conversación en que lo habré soltado sin darme cuenta. -¿Un regalo de un nuevo amigo?- me encojo de hombros al escucharlo hablar tan calmadamente. El me asusta más cuando no puedo leer sus intenciones. -Solo es un tonto libro...-trato de restarle importancia pero sé que mis palabras se pierden al sonido de hojas rasgarse, unas tras otras las paginas son arrancadas, las letras deformándose, y el contenido reduciéndose a nada. Veo los últimos trozos caer lentamente y sé que la batalla la he perdido. La presencia de Harlequinn vuelve a ser cercana –Al parecer-dice-Tu y yo, tendremos una larga charla sobre cuáles son nuestras lealtades. *** Loran: Paso directamente en su habitación, y mis ojos se fijan en él. Lleva aun su traje puesto y sus ojos están fijos al techo mientras el único movimiento que hace es el movimiento de su mano al lanzar y atrapar de nuevo una pequeña pelota, y repite esta acción como si estuviera atrapado en un bucle temporal. -¿Así es como pasas tus días para divertirte?- camino alrededor de la habitación –Tienes una vida taaan emocionante. -Lárgate de aquí, Loran- lo escucho responderme, sin embargo, no se ha molestado en dirigirme la mirada. Al parecer el techo es mucho más interesante que yo. Vuelvo a mirar en su cuarto y me doy cuenta que es más grande que el mío, mucho más grande. -No sabes lo feliz que eso también me haría a mí, sin embargo, estoy condenado a seguir viniendo aquí, querido primo- me apoyo en su cómoda y me vuelvo a fijar en él. El movimiento de la pelota, y su brazo se detienen a la par, y entonces cuando se sienta sus ojos azules esta vez se centran en mi -¿Qué quieres? -Por fin haces preguntas adecuadas -No me digas ¿y tú por fin me darás las respuestas correctas? -No soy de respuestas. Yo creo dilemas El lanza un resoplido y se vuelve a desplomar en la cama –no estoy para tus juegos hoy -¿Juegos?-digo-No soy yo quien trae a casa a una marginada-sé que mi comentario le ha llamado la atención, lo sé por lo brusco que fueron sus siguientes movimientos. Se ha levantado, y ha caminado hacia mi sin inmutarse -¿Qué sabes?-esta vez su voz me hace temblar un poco. Y verlo aquí parado me recuerda sobre el gran parecido que tiene con Levi. Es la viva imagen de su padre, y cuando quiere proyectarlo, al muy imbécil se le da bien. Trato de recuperar la compostura que me había fallado segundos antes –Simplemente no eres muy discreto,-me incorporo del sitio donde estaba apoyado- y si yo lo sé, lo saben tus padres. Nada se les escapa- aseguro. -¿Por qué me cuentas esto? -Mandaron a llamar por ti Casi esperaba verlo ponerse pálido, pero el sigue inmutable. -Ya veo.-dice sin dejar de mirarme, su seriedad me ha tomado por sorpresa –entonces me estas advirtiendo-razona -Nada es gratis -Nada contigo lo es Me encojo de hombros como restándole importancia-Información-pido -¿sobre quién? -El chico de la silla de ruedas -Sabes todo lo que yo sé -Prueba-lo animo. -Es huérfano- me dice –fue adoptado a los cinco años por Katherine, y Sebastián. -¿Por qué no tener un hijo propio? -Porque no pueden. -Ya veo... -No es algo real- miro sus ojos azules y me quedo extrañado -¿Qué cosa?-pregunto -Lo de no poder caminar.- me mira, y casi parece compadecerse- él puede.-y luego mira hacia otro lado antes de continuar- No es algo físico. Solo es un trauma. Es psicológico, solo está en su cabeza Aquella noticia oprime mi pecho, y esas palabras causan que se me revuelva el estómago. -¿Él lo sabe? -Asumo que sí. - dice Sebastián y luego se frota la frente, casi parece frustrado-Debo hablar con mis padres, tengo que irme- suelta, y sé que está escapando porque no quiere hablar más del tema. -Espero no te maten Sacude su cabeza-como si lo dijeras de verdad -Tu falta de confianza en mis palabras es hiriente -Como si me importara-pasa por mi lado rumbo a la puerta de su alcoba -Un sentimiento mutuo, primo-alcanzo a decirle, aunque ya cualquier palabra que salga de mi boca ahora se siente vacía, casi colgada en el aire, y sin ningún significado. *** Evie: -¿Escuchas a los lobos aullar? Ella hace silencio y pretende oír –Casi como si estuvieran a lado mío-responde -¿Cuándo podremos decírselo a Sebastián? -Pronto- me mira con suavidad –Parte de su misión aun no acaba -¡Pero podríamos ayudarle!-protesto Ella casi parece sonreír a través de su hocico –La ayuda llegara, pero todo camino debe formarse -¡Pero tú ya no tienes tiempo!-sus ojos cafés son oscuros y cálidos y su presencia es tranquilizadora, y me causa cierta añoranza –Si él no lo logra... todo acabara -Sería el fin...-ella murmura –pero solo para nosotros.-me dice, como si esas palabras me deberían brindar cierto consuelo. -Si una dimensión falla las otras caerán. Moriríamos todos al final Ella se sacude bruscamente, porque sabe que tengo razón. -No debemos interceder.-casi suena severa, aunque sé que eso no se le da bien- Se te ha dado información y pasos que seguir.-ella lanza algo lo más parecido a un suspiro- El resto transcurrirá como un ciclo natural, casi tan natural como las fases de la luna -Odio la luna, Cristal- me atrevo a decirle Sus ojos se vuelven a fijar en el cielo –yo también. *** Sylvie: -No sé cuántas veces más tengo que decírtelo- la voz de Lidius suena baja, pero aun así soy capaz de oírlo mientras le habla a May –No dejes que Harlequinn se te acerque. Ya te lo hemos dicho Aria y yo cientos de veces, él no es bueno. -Yo solo quería jugar- los pies de May se retuercen mientras trata de quitarse los zapatos, que al parecer le quedan algo apretados, es difícil conseguir cosas de tu talla cuando robas algo al azar. -Y puedes jugar, pero no con el- eso suena a un regaño Ella le asiente, y se concentra en la ardilla que tiene en frente, y sé que se muere por tomar algo de sangre, aunque esto implique manchar su vestido nuevo. -Deja de sermonearla- le doy un codazo a Lidius para así llamar su atención -No son sermones- se endereza –son advertencias ¿Por qué creen que Harlequinn es tan malo? Quizás solo es un muchacho incomprendido, con demasiadas responsabilidades puestas sobre sus hombros. Y tiene que lidiar con fracasados como ellos, y como yo... Suspiro, algo abrumada por todos mis pensamientos, y siempre negándome a creer que alguien pudiera ser tan malo. Mis ojos buscan a Aria, la cual se ha mantenido callada durante toda la noche, casi no ha comido. Sé que Harlequinn hablo con ella sobre algo, aunque no pude descubrir sobre que fue exactamente. Solo sé que Est hizo un trabajo excepcional y muy notorio en ella, y eso me hace pensar que la conversación no fue muy buena. -Deberías comer- digo señalándole el venado más allá. Lugar, donde un gran número de vampiros ya están amontonado. Ella solo me mira sin decir una palabra y vuelve a agachar la vista, como si el suelo fuera la cosa más extraordinaria antes jamás descubierta. Los sentimientos que me provoca Aria son igual de claros como contradictorios. Hay veces en que siento pena, lastima, y compasión, pero en otras es antipatía, envidia y odio puro. No me entiendo a mí misma... Miro al cielo y pienso en los ojos verdes de Harlequinn, en la sonrisa encantadora que se forma en su cara cuando una misión sale bien, el sonido de su voz de alegría al resolver algún enigma; el cual sé que le encantan. Su cabello arrasador acompañándolo los rayos del sol junto al comienzo de una nueva mañana llena de energía. Y entonces pienso en sus ojos brillando bajo una luz indescifrable de ilusión, de anhelo, de adoración, y luego... luego recuerdo que esa mirada solo se la he visto cuando mira a una sola persona. Y así, mi odio hacia Aria vuelve *** Est: Tic-tac La puerta se abre una cuarta vez en esta noche -¿Vas a algún lado? Lo veo colocarse la capucha, y colgarse la mochila al hombro Harlequinn sonríe hacia mí, una sonrisa cautelosa, y bien cuidada –¿te interesa? -para nada- digo -bien- llega hasta tocar el pomo de la puerta, esta vez dispuesto a irse definitivamente -Buscaras al chico- reflexiono. Él se detiene, todo su cuerpo es peligroso, y por un momento casi pude haber experimentado el miedo, pero luego recuerdo que soy tan letal como él. -Sería una pelea interesante-pienso Verdes como el césped que crece alrededor de esta cabaña, así son sus ojos.-los muertos no hablan-dice -Y nosotros siendo inmortales- digo divirtiéndome con él.-es una lástima. -Eso sí que es una terrible casualidad -creo que es bastante conveniente -Divertido, de hecho-dice. Sus ojos no se han despegado de mí, sin embargo, no soy una amenaza del todo, y lo que le haga a ese chico tampoco me importa demasiado. -no es mi problema- le suelto tratando de quitarle su paranoia -Más vale que no lo sea. -Márchate cuando quieras.-señalo hacia la puerta- Yo no te he visto, y no sé a dónde has ido. -¿unas palabras? - Bryan no sabrá quién lo golpeo -bastante alentador -Sebastián también busca a ese tal chico. -Yo lo encontrare primero, y tendremos una charla agradable. Supongo que tendré que demorar mi encuentro con el chico de la silla de ruedas solo por nuestro nuevo anfitrión. -Sé que no harás cosas muy agradables, de eso estoy segura. -Jugamos muchos juegos a la vez-dice él. –Decide de qué lado estarás al final- con eso último se ha marchado por completo. Me quedo sumida en el silencio pensando en todo lo que ha sucedido hoy. Lo primero que llega es culpa y remordimiento por haber herido a Aria. Tomo una nota mental que debo disculparme con ella cuanto antes. Y después todo lo que llena mi cabeza es un nombre; Bryan. Pienso en la pobre suerte de ese miserable, quien sea que sea, y casi siento lastima por el chico. Bryan... bueno, ahora eres como un ratón en el juego del gato, necesitaras suerte... *** Aria: -¿Cuánto tiempo?- me vuelve a preguntar -Una semana.- respondo –no quiere que vuelva a verlo. No hasta que el decida que va a hacer conmigo. Noto la frustración y el enojo recorrer la cara de Lidius -Maldito sea ese tipo- gruñe y da zancadas fuertes recorriendo la habitación-¿Y crees que aquel chico del palacio lo aceptara? Niego frenéticamente con la cabeza- ¡no se lo contare! -El sabrá de tu ausencia -Lo más probable es que me olvide- digo tratando de restarle importancia y a su vez sonar convincente, casi como convenciéndome a mí de eso. Y de alguna forma siento tristeza porque creía que nos estábamos haciendo amigos, el me agradaba... y quizás yo a él también, quizás quería volver a verlo.-cuando vea que no he vuelto en una semana me olvidara Lidius se sienta en la cama resignado –quizás eso sea lo mejor para todos. Juntarse con ellos casi parece una locura Me siento a su lado mientras arropo a May en el trayecto -Es una pena lo del libro-menciona Lidius –me hubiera encantado leerlo. -y a mi escucharte hacerlo-le digo. *** Sebastián: -¿Qué tal fue?-pregunta Joost -No estaban exactamente molestos- digo mientras apago la lámpara de mi cuarto ya preparándome para dormir -Tus padres no iban a juzgarte por entablar relación con un marginado. -Es bueno saberlo- lo miro un largo rato reflexionando –has estado desaparecido estos días- le recrimino -O tú has estado demasiado ocupado como para notarme. -deja de tomarme el pelo- protesto -Está bien- dice con una mirada divertida llenando sus ojos –solo te daba espacio -¿Qué planeas? El sacude su cabeza –Dime mejor tus progresos. Suspiro y sin embargo me dispongo a informar-Ella encontró a la escuadra con el chico que lleva por nombre Bryan. Escuadra número 24. Con 6 miembros -¿Tus padres lo saben? Niego con la cabeza en respuesta –jamás me dejarían ir tras él. -¿Crees que les importaría? -No lo sé...- me vuelvo para intentar mirarlo, aunque sé que es una tarea estúpida ya que la oscuridad nos envuelve –no puedo hablar con alguien sobre eso, todos evaden el tema, y Dylan solo se pone cortante y receloso. -¿Qué harás ahora?- pregunta –Además, ya no necesitas a Aria. Aria... -¡N-no!.-protesto demasiado rápido y desesperado como para haber sonado natural –Ella... ella aún puede ayudarnos. Es una fuente inagotable de información Joost no me dice nada durante unos largos minutos -Sera mejor que descanses.- veo el portal abriéndose aun con casi nada de luz –Recuerda que dentro de una semana es el gran festival, tus padres esperan lleves a alguien -¿Por qué todo el mundo está obsesionado con ese festival? -Un día memorable para la historia -Como sea- digo sin demasiado interés -Abrígate,- me pide –es una noche helada- y después de eso su voz deja de sonar, y sé que se ha ido. *** Bryan: Cuando lo encuentre; todo se revertirá. « Nos habré salvado a ambos.» Todos están dormidos y la habitación está en penumbra. Nunca se escucha algún ronquido, o una respiración reconfortante, aquí todo es silencio, y me hace sentir menos vivo de lo que sé que estoy. El sentimiento es abrumador. La cama es dura, y juro que si llego a volver al castillo jamás volveré a quejarme de nada -Kiara- pienso con añoranza. Lo peor de abandonar el castillo fue haber cortado lazos con ella. Jamás podrá visitarme de nuevo. No mientras siga aquí. Han sido años y sé que pronto esto acabara, solo quiero volver a ver sus ojos hipnotizantes, y su pelaje n***o. A veces... en noches como estas, creo poder oír las quejas de Martin, los discursos de Levi, las discusiones de Víctor, la impetuosidad de Alice, y la calma de Dylan. «Regresare, por favor, no me olviden » Antes jamás hubiera pensando que encontrar al asesino de los padres de Levi me llevaría a entender lo que le había pasado a nuestra inmortalidad. Era la jugada final. Ataría dos cabos en un solo movimiento. Todo esto se resumía a una sola persona. Y esa persona ya venía hacia mí. -Ven Harlequinn- murmuro ya entrando en sueños. Casi podía oír cada paso que daba hacia mí, y cada rose de hoja que tocaba al pasar. Casi como si mis ojos pudieran verlo desde esta distancia. -ven- vuelvo a murmurar-conocerás al vampiro completo.
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