Capítulo XI

1796 Palabras

La noche anterior César se colocó unos pantalones deportivos para dormir y se metió en la cama pensativo, agradeció que no estuviera Alexa esa noche. Supo lo que lo hacía sentirse extraño a su lado. Todo ese tiempo pensó que Arantza era fría y Alexa fuego, pero estaba basado en algo físico, solo físico. Arantza era una mujer cálida y dulce, muy interesante. Se durmió recordando el tono de su voz y su risa, lo que había imaginado, como la había imaginado conversando con él si no se hubiesen conocido la noche aquella noche. Despertó sin alarma, con el mismo pensamiento con el que se acostó.  Al llegar a la oficina, pasó por su café y al fijarse delante de él estaba Romina. Ella lo miró sorprendida, bajó la mirada y lo saludó apenas, César se acercó, se ofreció a pagar su café y la acompañó

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