La sangre, el fuego… y el amor Valeria No sabía que era capaz de tanta violencia… hasta que los vi acercarse al punto ciego. Habían pasado dos días desde que dejamos a nuestros hijos en la zona de resguardo, bajo el protocolo Sombra Alfa. Dos días sin saber si mi corazón latía porque aún tenía esperanza… o porque estaba a punto de estallar. Camila y yo lo decidimos juntas. No podíamos arriesgar sus vidas. No podíamos dejarles una batalla que nos tocaba pelear a nosotras. Nos separamos de Caleb y Leonardo. Fingimos rutas distintas, dividimos la vigilancia, y sembramos el rastro falso para que los enemigos se dispersaran. Funcionó. Pero eso no impidió que algunos se acercaran más de lo que esperábamos. —Leonardo… aléjate del perímetro. Voy a encargarme de esto —le dije, sin esperar su

