—¿Entonces cuándo vendrán? —dijo Azrael, mientras los ojos de Elara lo seguían al caminar y examinar la biblioteca de la manada. —Debemos ir al lugar donde se manifestaron ellos… —Ajá… —Por favor, si no peleamos todos juntos, Umbra nos asesinará a todos. —No creo que pueda hacer todo eso —dijo el vampiro, riéndose por lo bajo. —¿Acaso tiene otro plan? Que yo sepa, mantiene prisioneras a las mujeres de tu territorio. —Mmm… sí… eso. —¿O acaso… no están prisioneras? —Si quisiera, ya estarían afuera, Elara. Pero mientras Umbra piense que las tiene como prisioneras, tenemos ventaja. Ya me encargué de que, en el momento adecuado, se liberen. Créeme… de momento, Umbra me hace un gran favor cuidándolas. —Por momentos no sé quién está más loco. —Elara… seres como Umbra hacen todo por estr

