Estos meses sin mis padres han sido una completa tortura. Me gustaría pensar que pronto dejaré de sentirme así pero no es así. Nunca más podré verlos o sentir sus abrazos y eso me hace sentir terriblemente mal.
Vivir en casa de los padres de Alfredo ha tenido ciertas ventajas. Su hermana menor es muy amable conmigo y él había sido muy dulce desde que estaba ahí. Las vacaciones las he pasado un poco más tranquila, mentalmente hablando. Ya no me siento tan mal como al principio, pero sigo extrañando mucho a mis padres.
Hoy, los padres de Alfredo me pidieron qué los dejara solos porque iban a recibir una visita muy importante. Es por eso que salí un rato con Emilio y cuándo Alfredo me envió un mensaje diciendo que podía volver a casa, lo hice. Cuando llegué, Alfredo estaba sentado en mi cama esperando por mí.
-Has tardado demasiado.- me dijo un poco molesto.
-Sí, disculpa, pero no sabía si tus visitas seguían aquí.- contesté rápidamente.
-No te preocupes, mis visitas se fueron desde hace horas. Pero hay algo muy importante que debo decirte.- dijo en un tono entre molesto y burlón.
-¿Qué pasa?- pregunté con interés.
-Es mejor que vengas a sentarte aquí conmigo.- me dijo dando una palmadita en la cama a su lado.
Tal y como me indicó, fui. Me senté a su lado y, sin esperarlo, me abrazó y me dijo lo siguiente:
-Esta noche mis padres acaban de anunciar mi matrimonio con mi amiga Martha Ricardi.-
Cuando me dijo eso mi mente se quedó en blanco unos instantes y, de hecho, pensé que estaba jugando.
-¿A qué te refieres con tu matrimonio? ¿No crees que somos muy jóvenes para que te cases?- pregunté escandalizada.
-Quizá tengas razón con lo de ser jóvenes, sin embargo, no voy a casarme con ella ahora. Nos casaremos después de que termine la universidad y asuma la presidencia de la empresa de mi padre… Así que para eso aún faltan al menos 7 años.-
Luego de decirme eso simplemente toma mi mano y entrelazamos nuestros dedos. Ese era un gesto que, sí bien, era muy usual entre nosotros, no dejaba de sentir mariposas en el estómago cada que lo hacía.
Y es que como sabía desde hacía casi 2 años creo que estoy enamorada de Alfredo, pero también de Emilio. No creo qué los sentimientos que tengo por ellos puedan ser correspondidos alguna vez.
En primera porque Emilio siempre ha hablado de una chica de la cual está enamorado pero jamás me ha dicho su nombre o algo que me haga saber quién es ella. Y ahora que sé que no puedo tener ninguna esperanza con Alfredo, dado que va a casarse con una chica que conoció mucho antes de conocerme a mí, debo dejar de tener esas tontas fantasías. No sé si eso me duele o cuál es la sensación que me genera.
Solo sé que ahora mismo me siento un poco más sola de lo que ya sé que estoy.
-Realmente no sé qué decirte coma todo me parece incorrecto para esta situación.-
-No necesitas decirme nada pues como tú dices. Todo sería incorrecto. Sólo quiero decirte esto porque eres mi amiga y sé que estarás ahí para mí, como es tu deber, cuando yo así lo requiera.-
-Sabes que sí. Sabes lo mucho que te quiero y que yo haré por ti todo lo que esté en mis manos…
-¿Hay algo que quieras preguntarme?-
-Mmm… no realmente. Sólo quisiera saber cómo es la chica con la que vas a casarte… ¿Es bonita?-
-En realidad, se parece mucho a ti pero… con un poco más de clase. Además es italiana. Bueno, sus padres son italianos y llevan bastantes años viviendo aquí. Ellos han ayudado bastante a la empresa de mi padre y sé que nuestro matrimonio será beneficioso para ambas familias. No la amo, sabes que yo no creo en esas cosas, pero realmente es una chica muy sensual. De una forma que dudo tú puedas llegar a ser alguna vez.-
Otra cosa que he aprendido de Alfredo es eso, que por más que yo me esfuerce, por más que trato de ser la mejor, no podré estar a la altura cómo para hacer algo más que su amiga.
Si no fuéramos tan diferentes… Si él no fuera una persona con la posición económica que tiene y yo tuviera más de lo que mis padres me dejaron, solo quizá así podría aspirar a algo como eso con él.
-Entonces... No sé si decir que este es un buen regalo de cumpleaños o uno muy malo…-
-Creo que es uno relativamente bueno, porque ahora sé que mi futuro está asegurado y eso me quita muchas preocupaciones.-
-Entonces... Feliz cumpleaños número 18 Alfredo y... Felicidades por la boda.-