Poco a poco nos acercamos al final del curso y me siento un poco aterrada por eso. Leonor y yo nos hemos hecho prácticamente las mejores amigas, pero a veces noto que es demasiado amable con Alfredo y no sé cómo manejar esa reacción de mi mente. Entiendo que él es mi mejor amigo, igual que Emilio... O quizá de forma diferente. No lo sé. Sólo sé que cuando ella se le acerca a saludarlo me siento un poco molesta, pero no tengo razón alguna para decirles algo.
Emilio ha sido completamente diferente a Alfredo en ese aspecto. No sé por qué me alegra el hecho de que él no deje que las chicas se le acerquen tanto... Sólo yo puedo estar tan cerca de él y darle un abrazo en el momento que lo desee. Quizá es un poco tonto pero le alegro mucho de ese pequeño privilegio.
Hoy es domingo y Emilio me ha invitado a Parque Hundido, un parque que está cerca de Ciudad Universitaria. Más bien está en el camino que sigue el Metrobús para llegar ahí. Camino sin prisa hacia el lugar donde quedamos de vernos y lo veo ahí, de pie junto al reloj, buscándome.
Siendo honesta, a veces me gusta más salir con Emilio que con Alfredo porque él es más atento conmigo y no hace comentarios incómodos sobre las chicas con las que se besuquea dentro y fuera de la escuela. Aunque no sé realmente con quién me gusta más estar. Alfredo es muy dulce cuando estamos solos y en confianza, pero Emilio siempre es atento y compartimos bastantes gustos musicales.
Ahora que lo pienso, Alfredo vuelve a su humor desagradable cada que, por alguna razón, se entera de que Emilio y yo salimos junto, como si eso fuera una ofensa a su persona...
Como sea, no siempre podré hacer lo que él quiera, porque también Emilio es mi amigo y vive en mi corazón.
Dejando esos pensamientos de lado, llego hasta donde está Emilio sin que él me note y lo abrazo desde la espalda.
-Llegaste, nena.-
-Claro que sí, en eso quedamos. ¿O esperabas ver a alguien más?-
-Claro que no, sólo a la chica que siempre se queda dormida en Orientación.-
-¡Oye! Eso sólo pasó una vez y fue porque teníamos mucha tarea. Además, tú también te has quedado dormido en clase.-
-Solo juego, no seas enojona.-
-Tú comenzaste.-
-Si sigues de enojona, no comeremos helado de zarzamoras.-
-Eres un hombre sumamente cruel. Desde ahora siento pena por la pobre chica que sea tu novia.-
-¿Por qué?-
-Porque tendrá a un tonto como novio. El helado es sagrado y lo sabes.-
-Tienes un buen punto, pero ese helado sólo lo comeremos tú y yo. Para mí no habrá ninguna otra.-
-No digas eso Emilio, claro que la habrá. Ya verás que algún día encontrarás a la chica de tu vida. Además, sólo tienes 16. No deberías estar tan preocupado por eso ahora.-
-Quizá ya la encontré pero ella no se ha dado cuenta.-
-Entonces no es una chica muy lista y no está a la altura. No te merece. Ahora vámonos.-
-¿Estás molesta?-
-¿Por qué lo estaría?-
-Pues... por la forma en la que me hablas. ¿Estás celosa?-
-¿Celosa yo? ¡Por supuesto que no! Sólo quiero ir por el helado, así que vámonos.-
-¿Ya no quieres pasear en el parque?-
-No, sólo quiero el helaaaaaa- Salgo caminando, hecha una furia, y no noto que la principal característica de este parque es el montón de hundimientos que tiene. Así que, evidentemente y por no ir atenta, me caigo cuan larga soy.
-¿Nena, te lastimaste?-
-No, no lo sé... Ayñ... Me duele mucho el tobillo.-
-Espera, ya te cargo.-
-No... Eso sería muy...-
-¿Muy qué?-
-No lo hagas, puedo caminaaa... Carajo.- Por alejarme de él, doy un paso hacia atrás con el tobillo que me duele y de nuevo caigo, pero esta vez sobre mis rodillas.
-¿Lo ves? ¿Por qué eres tan necia? Sólo te vas a lastimar más. Te cargo hasta el coche de mamá y ahí te pongo una venda en el tobillo.-
-¿No podemos ir caminando?-
-¿Quieres caerte por tercera vez? Aunque te ves bien con ese vestido, creo que algún tipo podría verte de más si te caes, déjame llevarte.-
-Ayñ... Está bien.-
Me subo en su espalda y me lleva cargando gran parte del parque hasta el coche de su mamá. Si alguien me preguntara cuál es el mejor aroma del mundo, sin dudarlo le diría que es el de la loción que Emilio usa. Jamás me ha dicho cuál es, pero estoy segura de que pronto podré averiguarlo.
Cuando por fin llegamos al coche, me ayuda a acomodarme en la parte de atrás y me venda el tobillo con mucho cuidado. Luego sube su mano por mi pierna hasta mi rodilla para revisar que no me duela nada, pero lo único que me duele es el orgullo. ¿Cómo podría explicarle que me molestó mucho pensar que él está enamorado de alguien y no me lo había dicho? ¿Qué clase de amigo es?
-Parece que todo está bien, sólo hay que ponerte un poco de antiséptico en la rodilla porque te la abriste.-
-Sí, lo sé. Quizá no fue buena idea usar vestido hoy.-
-¿Por qué lo dices? La verdad, te queda fenomenal pero te caíste por caminar toda enojada.-
-¿Te estás burlando de mí?-
-De ninguna manera, sólo se me hace tierno.-
-¿Tierno? ¿Por qué?- Me acomodo un poco para salir del coche y apoyo el peso en mi pie. -Wow, en verdad me ayudaste mucho, ya casi no me duele.-
-Pues claro que te ayudé, ¿Qué clase de médico sería si no puedo curarte a ti? Te lo he dicho, yo siempre te voy a cuidar.-
-¿Entonces ya lo decidiste?-
-Sí, ahora estoy completamente seguro. Quiero ir a la escuela de medicina.-