CAPÍTULO 6

2057 Palabras
Ese lunes después de navidad Rafael nos había citado a primera hora de la mañana alegando que la campaña "Play with me" veía sus primeros rayos de luz. Así que ahora me encontraba al lado de Meredith con un café cargado en nuestras manos mientras veíamos a Rafael despotricar contra las jóvenes maquillistas. El pequeño set improvisado en el que nos encontrábamos estaba armado para que luciera como un estadio de baseball, imagino que lo combinarán con la pantalla verde de fondo. Había varias personas moviéndose de aquí allá mientras acomodan cada luz y cada elemento conforme a las órdenes de los camarógrafos. — ¿Por qué crees que Rafael nos haya pedido venir tan temprano? — escuché hablar a Meredith en voz baja — Parecemos su sombra sin nada que hacer. — No lo sé Mer, quizá quiera que veamos cómo se impone. — O quizá sea culpa de Nikolas Necker, ese hombre te ha pedido explícitamente a ti. Me mordí el labio clavando mi vista en el escenario recordado la vez que el mismo rubio me había dicho que me había elegido a mi. Sentí un extraño estrujamiento de mi estómago, hice una mueca tratando de desechar ese pensamiento. — Por la cara que has puesto, a ti también debe gustarte. — Claro que no — dije tajante — Es atractivo obviamente, pero no me gusta. — Claro… Meredith no dijo nada más solo permaneció con aquella sonrisa burlesca hasta que dieron las ocho de la mañana y por la puerta del set ingresaron tres de los beisbolistas de los Blue Jays, uno de ellos era mi martirio personal, caminado de manera despreocupada con el uniforme del equipo para el que jugaba. Definitivamente no fui la única que se había quedado sin aliento al verlo, escuché el gemido remprimido de mi compañera; Nikolas portaba el pantalón sumamente ajustado, sus gruesas piernas relucían junto con su trasero, el cual claramente mi mente había pedido estrujar, el azul de la camiseta hacía resaltar aún más ese color azul en su mirada que tanto me hipnotiza, me di cuenta que nunca había visto sus brazos al descubierto el tatuaje en su brazos derecho se extendía hasta la muñeca le terminaba de dar ese toque sexy y atrevido que hacían querer arrojarme hacia él. — Quién diría que un beisbolista luciría así de bien, tremendo manjar nos ha dado Rafael. La voz de Meredith me hizo salir de mi sueño, aún nos encontrábamos en el set a punto de trabajar, y distraerme de aquella manera solo me causaría problemas con mi jefe. Busque a Rafael por aquel lugar, el hombre parecía realmente embobado con los jugadores, decidí acercarme a paso seguro, con mi compañera pisándome los talones. — Señor Guirón, disculpe ¿Nos necesita aquí?. La mirada de los tres jugadores junto con las de mi propio jefe me hicieron sentir fuera de lugar. — Señorita Crowell si está aburrida puede irse a su oficina, hay mucho papeleo por delante. Fruncí el ceño ¿Entonces para que nos había hecho venir? Pero antes de poder contestar aquella pregunta la gruesa voz de Nikolas se escuchó. — Señor Guirón tengo entendido que mi contrato pide explícitamente que esta princesa este cuando yo venga, entonces que sea la última vez que le pida que se retire. Rodé los ojos por la forma en la que el rubio se dirigió a mi y vi a mi jefe pasar saliva antes de girarse furioso hacia mi. — Acompañe al señor Necker a qué lo maquillen e iniciaremos la sesión pronto. Comencé a caminar esperando que Nikolás me siguiera y así fue cuando sentí sus pasos detrás de mí. — Has estado desaparecida. — ¿Disculpa? — dije viéndolo de reojo, tenía una mirada de suficiencia con la vista hacia el frente — Ha sido navidad, además yo he venido a trabajar todo el tiempo. — Ese día saliste huyendo, desde entonces no he sabido nada de ti. — No somos amigos Nikolas. — Porque sales huyendo, deberia darte mi numero de telefono si vuelves a huir me mandas tu ubicación después. Solté una risa deteniéndome antes de llegar con la maquillista que por su mirada se debió quedar intrigada. — Nikolás si estás coqueteando conmigo dejame decirte que eso es lo más cliché. — ¿Coquetear? Tu eres la que no me quita la vista de encima, el uniforme siempre hace su magia ahora imaginate si un día me ves jugar — dijo acercándose lo suficiente para poder contar cada pestaña, colocó un mechón rebelde detrás de mi oreja — Te juro que no podrás mantener tus manos alejadas de mi. Pase saliva al descubrir que mi cuerpo se alteró con ese gesto, retrocedí chocando con una silla que causó gran estruendo al caer, y para mi mala suerte llamamos la atención de varios presentes, que nos miraban con curiosidad, carraspé alejándome lo suficiente y disculpándome con la maquillista a la que le había causado destrozo. Nikolas aún sonreía cuando lo vi tomar asiento en la misma silla que yo había tirado, me guiño un ojo antes de dejar que la joven de cabellos plata comenzará su trabajo. — ¿Está todo bien?. Me giré abruptamente al ver aparecer a Meredith detrás mío. — Si, si...ha sido un accidente. — Pues Rafael se ha puesto furico, ha dicho en voz baja que tu solo andas tras Nikolas. — Ay por favor — dije cruzándome de brazos — Es él quien no para de acosarme. — Pues no luces molesta. — Lo estoy — dije con una sonrisa — Pero no negaré que tener a Nikolas Necker siguiéndome no es algo que me desagrade. Meredith me hizo una seña para que guardara silencio, nos giramos al ver que Rafael nuevamente comenzaba a dar indicaciones, desde ese momento nosotras nos quedamos rezagadas en la mesa de los aperitivos, viendo cómo cada uno de los tres jugadores de los Blue Jays posaban con las indicaciones, ¿Me haría daño admirar a Nikolás más de lo necesario? ¿Estaba ilusionada con algo imposible? Quizá solo eran coqueteos sin importancia de su parte después de todo alguien como él debía tener a la mujer que deseara a sus pies, quizá solo era de aquellos hombres que solo le importaba una mujer atractiva a su lado y aunque yo no me consideraba fea, se que había mujeres más hermosas que yo. Suspiré embutiendome un canapé. — ¿Crees que mañana vengan de nuevo?. — Supongo — dije ante la incógnita de Meredith — Rafael ha dicho que trabajaríamos con ellos toda la semana antes de año nuevo. — Bueno ha dicho que trabajaríamos con el equipo completo, pero hoy solo han venido tres. Fruncí el ceño, era verdad que apenas iban tres del equipo. Me decepcioné al pensar que nuevamente pasarían días antes de volver a ver a Nikolas, supongo que esta historia de forme en mi cabeza debía acabarse, sentí mi celular vibrar era un mensaje de Cata con las primeras letras que rezaban “Alerta roja...” cuando abrí el mensaje me di cuenta de que era un link a alguna pagina de espectaculos, mis ojos observaban con sorpresa cada palabra de aquel escrito junto con la reveladora imagen, mire a mis alrededores todos parecían concentrados en la sesión de fotos de los beisbolistas. — Pero quién carajo… — comencé a decir mientras escudriñaba aún más a cada persona dentro del set. — ¿Ocurre algo Maika?. — Es solo...— me detuve al pensar que debía desconfiar de todos, Meredith me miraba intrigada — Alguien ha filtrado una foto que no debía. Dije al fin de varios segundos en suspenso. — ¡¿Ha filtrado la sesión de fotos?! — soltó más alto de lo que pretendía llamando la atención de varios, yo solo sonreí nerviosamente mientras negaba con la cabeza. — No, ha filtrado otra imagen fuera de contexto. — ¿Que podrían filtrar de aquí?. — Según el chisme de esta web de espectáculos una imagen del atractivo y joven beisbolista Nikolas Necker en compañía de su nueva conquista. Al final termine por confiar en Meredith entregando mi celular su cara iba de asombro a burla. — Amiga...no puedes negar que se ve demasiado comprometedora, además no es la primera vez que alguien filtra algo así. — Lo sé, lo que me preocupa es que sea alguien de aquí. — Bueno quien sea que haya sido, sacó un buen billete eso es seguro, el nombre de Nikolas es trendig en estos momentos. Guardamos silencio al ver al susodicho caminar con una sonrisa hacia nosotras. — He terminado por hoy. — Felicitaciones. — Podemos ir a almorzar hay un… — Nikolás — interrumpí al hombre que solo frunció el ceño — Yo, tengo que trabajar, me alegra que tu sesión terminase, pero aun tengo mucho que hacer por delante. Creí que había comprendido hasta que de repente soltó una gran carcajada. — Eres la hija del dueño, ¿cómo es que no puedes salir a almorzar cuando quieras?. — Bueno, respeto las jerarquías… — No — dijo aun con burla — Lo que haces es retarme, es la segunda vez que me rechazas, ¿aun te espera el amor de tu vida en casa?, porque si es así, deberías dejar de mirarme tanto. Lo mire ofendida con mis mejillas ardiendo de vergüenza y coraje; apreté los puños al ver a Rafael mirar hacia donde estábamos, le di una última mirada a Nikolas que tenía una sonrisa ladina con burla antes de irme hacia las oficinas, agradecí que Meredith no me siguió porque no tenía ganas de tratar con nadie en ese momento, el rubio me había tachado ante todos a nuestro alrededor de una buscona. Observé mi reflejo molesto en el monitor, no había nadie en el piso en ese momento, debían haber salido a almorzar o estaban en el set, busque en mi celular la noticia sobre Nikolas y yo, en la fotografía realmente se podía ver que estábamos a puntos de besarnos, aunque en realidad el solo me restregaba su atractivo, ¿como no podían ver que era él quien me acosaba?. — Señorita Crowell, ¿está usted bien?. Levante mi vista hacia un joven tenía el pelo castaño revuelto y sus ojos se ocultaban tras unos enormes lentes redondos. — Ah, si, gracias ¿trabajas aquí?. — Desde antes que usted llegara. — Oh — fue lo único que atine a decir, al percatarme que no había prestado atención a mi alrededor, estaba tan concentrada en complacer a Rafael Guirón que me olvidé que había más compañeros a parte de Meredith. — Soy Michell — dijo estirando su mano, que yo tome con una sonrisa — Normalmente soy el que se la pasa tras la computadora todo el día. — Lamento no… — No te disculpes, todos lo hacen — dijo restándole importancia ¿Meredith no regresó contigo?. — No, se ha quedado un rato más en el set, yo prefiero adelantar. Él pareció decepcionado, pero rápidamente se encogió de hombros. — Es la primera vez que Rafael le permite asistir a una sesión de fotos de esa magnitud, supongo que es normal que esté bastante emocionada. — ¿La primera vez? — dije con sorpresa — Pero Meredith lleva bastante tiempo aquí. — Si bueno, el “Guasón” acapara todo para él y sus preferidos. Hice una mueca ante lo que decía Michell, había visto a Rafael pasearse con dos personas dentro de las oficinas, pero yo juraba que debían ser ejecutivos de otras áreas y nos sus achichincles. — ¡¿Pero qué hacen platicando ustedes dos?!. La voz de Rafael nos sorprendió, se veía que estaba furioso, le dirigí una mirada a Meredith que venía detrás de él pero esta solo negó con la cabeza. — Hay muchas cosas que hacer y si este día desean salir antes por alguna razón personal, déjenme decirles que no será posible — esto último lo dijo mirándome fijamente — Cancelen planes señores, que hoy no se duerme. Escuche las quejas de mis dos compañeros, sentía lástima por ellos Rafael nos castigaba por mi culpa, porque creía que había sido insolente con él, cuando en realidad solo lidiaba con la presencia de Nikolas Necker en mi vida.
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