CAPÍTULO 7

2288 Palabras
La oscuridad de la noche me envolvió mientras caminaba hacia mi coche, Rafael había cumplido pues daban alrededor de las once de la noche cuando decidió que por fin mi labor la había hecho bien. — Espero que te paguen bien esas horas extras. Levante mi vista para enfocar al hombre recargado sobre mi capó, una media sonrisa iluminaba su rostro, sus rubios rizos rebeldes sobre su frente y esos ojos que me miraban con un toque de diversión me volvieron a atraer como la primera vez que lo vi. — ¿Te aparecerás en todos lados ahora? — dije acercándome lo suficiente — ¿O me estuviste esperando todo el día?. — ¿Esperarte? No creo, no eres suficientemente importante. — Ouch — dije abriendo la puerta del coche, no se si lo había dicho de broma pero vaya que esas palabras habían dolido, arroje mis cosas en el asiento trasero para sacarle la vuelta al hombre que aún continuaba recargado sobre mi auto. — ¿Entonces a dónde me llevarás a cenar? — dijo con una sonrisa. Me detuve levantando las cejas con sorpresa, él de verdad parecía estar hablando enserio. — ¿Invitarte yo? — dije de forma sarcástica — ¿Porque lo haría? No eres lo suficientemente importante aún. Nikolás solo sonrió restándole importancia. — ¿Tanto te urge llegar a casa?. — La verdad es que sí. Subí a mi coche para poder escapar, pero él había hecho lo mismo del lado del copiloto, nuevamente su aroma de menta llegó hasta mí, por un segundo mi mente se nublo imaginando que quizá Nikolás Necker era tan insistente porque se había enamorado de mi a primera vista, pero la parte racional de mi cerebro me golpeo, había rechazado a Nikolas esa noche en la fiesta, le había insinuado que tenía a alguien en mi vida, así que como el macho alfa que era no podía permitir que su dignidad se viera pisoteada. Quizá él nunca se imaginó que mi padre era quien había comprado el equipo de baseball pero la situación le había quedado como anillo al dedo, ahora parecía estar todo el tiempo sobre mi, ¿Qué pasaría si acepto salir con él? ¿Terminaría lastimada llorando por un hombre que apenas conocía? ¿O terminaría con una historia de amor cursi?. — ¿En qué piensas princesa?. — ¿Por qué me llamas así?. — Porque haces lo que quieres, como una princesa mimada. Fruncí el ceño, no se porque imaginé que diría algo romántico. — No me digas así. — ¿Es una orden? — el tono de burla en el que hablaba comenzaba a sacarme de quicio, a este paso definitivamente dejaría de ser aquel hombre con el que sueño a mi lado. — No Nikolas, es un favor, además — dije encendiendo el coche, en vista de que no bajaría lo llevaría con su amigo Gastón ahí me podría zafar de él — ¿Qué pasa con las publicaciones de las revistas de espectáculos?. — ¿Qué hay con ello?. — Insinúan que estamos saliendo, ¿eso no te molesta?. — ¿Te molesta a ti?. Lo vi de reojo, estaba concentrado en las luces de la ciudad sin importar que no hubiera respondido a su pregunta, se veía tranquilo como si estuviera en paz, sonrei sincera volviendo la vista a la carretera, el silencio se volvió nuestro cómplice durante el trayecto, cuando llegamos al destino él me miró sorprendido en un inicio pero me devolvió la sonrisa casi al instante. — Por cierto Nikolas... — dije cuando bajamos del vehículo, el olor a poutine recién hecho alegró mi corazón — A mí tampoco me molesta. Volvió a mostrar la sonrisa que tanto aparecía en mi mente y con las manos en los bolsillos caminó hacia donde Gastón nos miraba sorprendido, quizá nunca imaginó que volveríamos a vernos juntos. — ¡Bella Femme!. El hombre del mostacho bajó sonriente a recibirme con un gran abrazo. — Que alegría verte de nuevo — dijo separándose — El pobre Nikolai ha venido triste en navid… — ¡Hey Gaston! — interrumpió nervioso el rubio — Porque no mejor nos preparas unos buenos poutines, hoy cenaremos aquí. Lo miré con sorpresa mientras colocaba un brazo sobre mi hombro guiándome a una de las mesas vacías. Las luces navideñas que decoraban el lugar le daban un tono romántico, había otras tres parejas sentadas a nuestro lado pero parecían inmiscuidos en sus propias pláticas. — Así que…¿has pasado solo navidad con Gastón? — dije al cabo de unos minutos en silencio. Nikolás levantó la vista hacia mí, sus azules ojos se habían tornado un poco oscuros, me comenzaba a poner nerviosa hasta que después de unos minutos decidió hablar. — Gastón es como mi familia, además es una fecha como cualquier otra. — Es para estar en familia. — No, si dependiera de uno cualquier día es importante si estás en familia...esa fecha solo es por el consumismo. — ¿Eso crees?. — Esa es la verdad. Me crucé de brazos en lo que Gastón dejaba los poutines, nos lanzó una mirada incómoda antes de decir en voz baja “disfruten”, después de eso se retiró. — ¿Por qué no has pasado la navidad con tu familia?. — Porque tenía un contrato que cumplir e ir a verlos implica muchas horas de vuelo. El rubio comenzó a picar su poutine sin preocupación. — Creí que tu mamá vivía aquí por lo que has dicho que conoce a Gastón. — No, hace años que está en un mejor lugar. Me mordí el labio, no sabía si podía seguir platicando era la primera vez que hablábamos sobre temas familiares y aunque no soltaba gran información, por lo menos no se negaba a responder. — Me imagino que tu has cenado en familia, ¿con un chef haciendo la rica cena?. — Touché — dije con una sonrisa, a pesar de que se le veía que no estaba de humor no estaba dispuesta a arriesgarme por lo que rápidamente deje el tema de la navidad y cambie de tema — ¿Por qué has elegido el Baseball?. — ¿Comó? — dijo confundido y mirándome nuevamente. — Si, ya sabes el mejor deporte es el fútbol ¿no?. Él me miró como si estuviera loca, cualquiera pagaría por ver la cara que Nikolas estaba poniendo en ese momento, solo atiné a reírme mientras él frunció el ceño. — ¿Dirás que no es verdad? — dije aun con burla. Nikolas se acercó a mí con una sonrisa ladina. — Diré que el fútbol es el deporte más popular...pero no el más interesante, ni siquiera el mejor pagado si hablamos de dinero. — ¿Ah sí?. — Por supuesto, de hecho el baseball no solo es interesante, requiere mejor coordinación, más agilidad, además somos increíblemente atractivos. — Entonces debería sentirme agradecida de haberte conocido. — Creo que deberíamos agradecerle al destino, es verdad, podríamos jugar una noche, dejame robarte unos suspiros. Podría decir que anhelaba perderme en aquel mar azul, dejarme envolver por sus palabras, nada me costaría una noche a su lado, al contrario la disfrutaría, aún soy joven, pero no era lo que mi corazón quería, no podía negar que Nikolas con su cercanía hacia que mi estómago se encogiera, que los vellos de mis brazos se ponían en punta, que mi respiración se acelera. El azul en los ojos de Nikolas se tornó oscuro cuando la punta de mis dedos acariciaron su mejilla. — ¿Valdrá la pena? — dije con una sonrisa — Me gusta estar contigo Nikolas, se que apenas te conozco pero es algo que no puedo evitar y no creo que con una noche eso se vaya. Lo vi pasar saliva y dudar un poco, se alejó lo suficiente para que fuera perceptible a mi vista el rechazo que me daba era claro que él no buscaba algo serio, ¿porque lo haría?. — Creo que no estamos en el mismo vagón Maika, creí que por ser joven… — Justo por eso Nikolás es que no quiero seguir en citas de una noche, no puedo ser más esa chica. — ¿Por qué?. Me mordí el labio incorporándome en mi sitio, la imagen del accidente de esa noche en la que perdí a mi hermana inundó mi cerebro, estaba de fiesta ese día, le dediqué una sonrisa triste. — Aún no es momento de hablar de eso. — Creí que ya había más confianza. — La hay, pero aun no es tiempo, no estoy preparada. Nikolás frunció el ceño, sé que comenzaba a molestarse, pero era él quien había insistido en salir, era él a quien no le importaba si yo le decía que no, además aún desconozco si era solo una venganza por atacar a su orgullo aquel día. — ¿Es porque tienes al amor de tu vida? — la pregunta me sorprendió — Pensé que solo bromeabas. Sonreí negando con la cabeza. — Bueno, la verdad es que no es un hombre, pero sí es el amor de mi vida. — Eso no me hace sentir aliviado como pensé. — ¿Por qué no me platicas un poco más de ti?. — ¿Quieres saber más de mi Maika Crowell? — dijo con burla, a lo que yo sonreí asintiendo. — ¿Podría ser que hayamos convertido esto en una cita? —siguió hablando con aquel tono juguetón. — O podría ser que solo nos conozcamos para ser amigos. Él frunció el ceño como si mi propuesta fuera algo que no escuchara a diario. — ¿Quieres ser mi amiga? — hablo en tono neutro. Me recargue sobre la mesa con la barbilla en mis manos. — Quisiera ser algo más pero...aún no estás preparado para esa conversación. Esta vez Nikolás soltó una carcajada sincera, dejando atrás la imagen presuntuosa que me había mostrado, debía ser la primera vez que reía así en años porque el brillo en sus ojos apareció de repente, a mi parecer eso solo era felicidad. — Estoy empezando a disfrutar esta velada contigo pero creo que es un poco tarde ya, unos amigos harán una fiesta de año nuevo quizá, ¿podrías venir conmigo?. — ¿Es otra cita? — dije terminando lo último de mi poutine que se había enfriado. — Es lo que tú quieras que sea. Pensé en Dalton, quizá pueda estar la mayoría del día con él y en la noche acompañar a Nikolas en su fiesta. Después de todo ya hemos aclarado lo que cada uno quiere del otro no podría pasar nada malo. Me encontraba desayunando mientras leía los mensajes de Rafael, en el que me indicaba que debía pasar a las diez en punto a una de las boutiques por unos trajes que se utilizarán en la sesión de hoy, ¿porque no tenía consideración de avisarme con tiempo?. — Maika hija — escuche la voz de mi padre detrás mío — Me alegra que aún estés aquí, así podrás acompañar a Alex a la empresa. Deje caer la cuchara girándome con incredulidad, Alexander Thompson me devolvía una sonrisa burlesca mientras se recargaba en el marco de la puerta, mi padre parecía ajeno a la tensión que se había formado a su alrededor. — He invitado a Alex a trabajar con nosotros, se encargará de dirigir el área administrativa, Sandrita está por retirarse y que mejor que le enseñe todo lo que sepa a alguien de confianza. Fruncí el ceño ¿alguien de confianza? pensé incrédula, para mi Alexander no era claramente de confianza y que mi padre lo pusiera en un puesto tan alto así de la nada, mucho menos confianza tenía. — Maika muñequita, quita esa cara de susto, Alex está muy bien preparado para desempeñar ese puesto yo mismo he revisado el curriculum. — Pero papá...apenas lo conocemos. — Es como si cualquier otra persona fuera contratada Maika, el plus de Alex es que sus padres son muy buenos amigos nuestros. — ¿Has escuchado no mezclar los negocios con la familia?. — En realidad — interrumpió el moreno fijando su vista en mi — La frase es no mezcles negocios con...placer. La última palabra claramente lo dijo con otra intención, esta vez mi padre vio claramente la molestia en mi rostro por lo que se aclaró la garganta tratando de minorar la situación. — Hija… — Papá — dije interrumpiendolo — Es tu empresa, tu dinero y tu decisión, pero esta vez no podré acompañar a Alexander a la empresa, antes tengo que ir a la boutique de central city por unas cosas que Rafael me encargó. — Pues para mi es aún mejor, así conoceré una de las distribuidoras en persona. — Oh, es una idea excelente Alexander, bueno yo me tengo que retirar. Esperé a que mi padre estuviera lo suficientemente lejos para encarar al moreno que parecía divertirse con la situación. — ¿De verdad estás preparado para el puesto?. — Aunque te cueste creerlo. — El tiempo dirá, pero me aseguraré de que sea un infierno para ti. Cuando estaba por salirme me atrapó del brazo su agarre era fuerte pero no me inmute, él en cambio sonreía aun con burla. — No te conviene armar un alboroto, además como te dije hace unos días estaremos cerca y no podrás alejarme de ti muñequita. Me soltó de repente, lo vi irse con una sonrisa triunfal en la cara y de repente me sentí de nuevo como una niña, aquella que temía que aquel muchacho le hiciera daño, que no la dejaba en paz, me sentí atrapada sin saber qué hacer, a donde huir.
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