La llegada de los bebés. El sol está bajando con calma, el cielo azul se fusiona con los colores amarillo y un fuerte naranja. Con mi enorme panza camino con calma, veo mis pies sobre la tierra fertilizada, pero al subir la mirada lo observo sonriente, con una taza de quizás chocolate en cada mano, sonrió y llego hasta él. Extiende su mano delante de mí, sonriente me da un beso casto en los labios. – ¿Qué tal el paseo? –tomamos asiento en una de las mecedoras del jardín, tomo un sorbo de mi chocolate caliente con malvavisco, esto se me está volviendo una adicción en cada atardecer. –Sin duda los pinos le dan un aroma delicioso al jardín, fue la mejor elección que hiciste con esta casa... –toma mi mano y me mira feliz. –Los bebés no dejan de moverse dentro de mí, ahora comprendo a R

