En el momento en que esa voz dulce y tierna entro por mis oídos supe que ya iba a dejar todo este mal sabor atrás. Sabía que ya no sufriría por las noches, que ya podría sentir las manos cálidas de mamá en mis mejillas, esa caricia que tanto disfrutaba por la mañana, ese beso en mi frente que me hacía saber que todo iba a estar bien, lo sabía. Sabía que pronto dormiría en mi cama, podría cubrirme con ese edredón cálido que mamá me compro el día que fue mi primera noche en la mansión Tanner. Estaba cien por ciento segura que el señor Tomás iba dispuesto a todo, que no se dejaría acobardar a última hora. En un descuido de Priscila el busco el móvil que tenía escondido, sabía que en cuanto marcara a casa, todo cambiaría, que mi padre daría todo de él para ayudarle y para tenerme a mí nuevame

