Pia Tanner. Estoy cansada, cansada de llorar, de gritar, de pedirle que me deje ir, cansada de sus constantes bofetadas sin yo si quiera hacerle algo, cansada de pedirle que ya no más. Que por lo menos solo me dejara dormir dos horas, pero era imposible, si lo hago me vierte un balde de agua helada, muy helada, con trozos de hielo en ella, así que, prefiero morir a tener que seguir todo esto cada día que pasa. El único que me ayuda a ir al baño es el hombre robusto, pero con sus años encimas, que me secuestro el día que debía tomar rumbo al hospital y al decidir ir a casa, me embistieron. Cada noche pienso en mis hermanos, en mamá y papá, pienso en mis pocos amigos, pienso en Samantha, pienso, pienso en Abel. No comprendía porque a mí, porque Priscila me quería a mí, pero una noche l

