La mañana para Carlos era simplemente mierda, y como no serlo cuando anoche las copas de vodka se le habían pasado. Aún no recordaba cómo llegó hasta su departamento… como las dos noches anteriores, porque ese era un hecho al cien por ciento. Desde que Isabelle había dicho que ya no quería saber nada de él, el ir a su trabajo era una tortura. El no verla en su lugar habitual en la oficina, su presencia en la casa era tan necesaria que Carlos se sentía asfixiado de estar en una casa tan grande y solo… Raro, ¿no? Una casa tan grande, valida en millones de dólares y Carlos se sentía solo en ella y deseaba salir de ella. Había algo que Carlos no podía procesar y eso era sus sentimientos… algo difícil en él. Creo que todos lo conocemos perfectamente bien, Carlos no es un ser fácil, ni nadie e

