Las Vegas era la nueva obsesión de Isabelle. Para esta fue algo complicado el poder crear alguna mentira para poder faltar al restaurante; la ventaja, Logan lo tomo con suma delicadeza, pidiendo que descansara y se recuperara, pero, de todas maneras, lo necesitaba. Desde que había dejado la empresa de Carlos se había dedicado a trabajar todos los días, sin descanso con tal de poder cubrir sus gastos, además de mantener su mente ocupada, pero ahora todo estaba de cabeza para Isabelle; tenia de vuelta a Carlos en su vida, y en estos momentos se encontraban en la camioneta negra de camino a Las Vegas, ambos abrazados disfrutando del silencio que había en el coche. —¿Emocionada? —¿Tendría que estarlo? — Isabelle acomodo su cabeza en el pecho de Carlos a la vez de que se aferraba a su torso,

