El reloj marcaba las siete treinta de la noche, Isabelle esperaba en los asientos de la entrada principal de la empresa. El sonido del elevador abrirse hizo que la italiana volteara para ver quién salía de él, era su jefe, traía en su mano izquierda su saco gris junto con su maletín, su corbata estaba un poco suelta, de seguro se sentía estresado, Isabelle se levantó de su asiento dirigiéndose hacia Carlos, una vez ya enfrente de él, Carlos tomó la bolsa de la morena y frunció el ceño. —¿Por qué no me esperaste arriba? —No quería ser muy insistente, por eso decidí espérate aquí. —¿Insistente? — Carlos camino hacia ella, lo bueno de esto e que ya ningún empleado, mas que el guardia del edificio, estaba cerca, pero para Carlos eso ya no le importaba—sabes que no es cierto, así que a part

