Isabelle no pudo quitarlo de encima. Este hombre era lo suficientemente fuerte como para no dejarla suelta. Esta era su manera de disculparse por la mierda que había sido haca un mes. —No puedo creer que estuve esperando todo el mes por ti— susurró Carlos a milímetros de sus labios, para después retomar sus besos. Aun estando adentro Carlos cerro la puerta principal y la llevo al pequeño sofá violeta, empujando a un lado las cosas de Isabelle. — Te deseo en todos lados morena; en tu cama, en este sofá, en la cocina, en el baño, en todos lados, quiero que recuerdes que te tome en todos los lugares posibles—susurró Carlos separando su rostro del de ella. La observaba con tanto anhelo y dedicación que Isabelle cuando sintió su mirada se había doblado ante él. Carlos comenzó a quitar la blu

