Carlos todo lo pensaba, pero no era capaz de expresarlo como quisiera. La muerte de su madre y el fin de lo que una familia feliz y tranquila lo habían vuelto de esta manera, y claro que era posible cuando habías visto dos muertes en una sola noche, pero en estos momentos era diferente. Isabelle llego de la manera mas repentina posible. Verla a través de un cristal con su cuerpo increíblemente único, incomparable con el de tora mujer, así había llegado Isabelle ante sus ojos. Esta mujer italiana lo había vuelto loco, desde la parte mas intima de su cuerpo hasta su manera de ser, logrando que su rebeldía y sus contestaciones lo enloquecieran sin embargo había algo más. Llevaban de conocerse casi dos meses, algo demasiado rápido, pero para Carlos no lo veía de esa manera. Esta mujer era un

