¿Dejarlo ir era la mejor opción? Tenía dos opciones: podía ir a entregarle la carta en estos momentos y tratar de resolver, o podía guardarla y seguir como estábamos, al borde del abismo. Quería hacer lo primero, pero el recordar la discusión, la desilusión que corrió por todo mi cuerpo hace dos noches cuando me di cuenta de que no confiaba en mí, así que lo mejor es que no decir nada, el no confía mi ¿no? Entonces el tendrá que buscar que digo la verdad por el mismo. Levante la carta del suelo, la guarde en mi bolso y me dedique a terminar todo lo que tenía acumulado de trabajo. Cuando vi, eran las cuatro treinta, podía salir e ir a descansar a mi hogar temporal, tomé mis cosas y camine sin despedirme de nadie, hoy no era uno de esos días donde me podía sentir contenta, tomé el elevad

