—Usted, ¿Qué demonios está haciendo aquí? Carlos disfrutaba de la mirada tan graciosa de Isabelle. Esperaba al cien por ciento esa reacción porque tenían cuatro meses sin verse, Isabelle esperaba no verlo, pero Carlos, moviendo sus mejores cartas por fin pudo reaccionar y poder verla frente a sus ojos de nuevo. Isabelle había cambiado; su piel se había puesto mas morena pero aun así le gustaba así, además de que había bajado un poco de peso, podía verlo perfectamente y aun así lo jodia bastante y aunque le costara trabajo le estaba gustando sentirse jodido. —Vaya recibimiento que le das a tus clientes morena. —¡Cállese! — inmediatamente el lugar se torno en silencio, la voz de Isabelle se había elevado bastante, pero no le importaba— ¡No vuelva a llamarme así, no tiene ningún derecho!

