Hearlander Montecarlo

1314 Palabras
Zafiro, tras levantarse del suelo en el instante del susto que llevo, se dirigió hacia el bar que quedaba justo enfrente de su nueva adquisición. Era notorio el cambio en ella, ¡Que sin embargo! Tras chequear que todo estuviese bien comenzó a descender del edificio para aproximarse sin remedio al bar de enfrente. Su piel irradiaba belleza y lujuria, su intención en lo absoluto no era nada de lo que aparentaba en ese momento. El espíritu de la Loba Azul Plateada estaba por encima de su conciencia, provocando que sus feromonas se salieran de control y la fiebre aumentara en su interior. ¡Deseaba ir de cacería! Necesitaba saciar el desenfreno que estaba experimentando en ese momento de fiebre incontrolable. Escuchaba en su mente la voz de la Loba que le decía con insistencia. — Un trago doble y un buen hombre no nos caería mal en este momento— Zafiro sentía que estaba agotada y que seguramente su constante movimiento la tenía con estrés Post-viaje. Así que de esa forma en específico no lo pensó más y se dirigió al bar con su imponente cuerpo seductor, que impulsado por el brillo del espíritu, le daba otro toque sensual y exquisito a su cuerpo y miradas matadoras de un color casi inexistente. Los pocos asistentes en el bar, se limitaron a verla ingresar causando un enorme asombro por la aparición de la señorita al bar a esas horas del día. Entre los que se encontraban consumiendo existía uno en específico que se notaba a simple vista que estaba en el lugar solo por un trago espontaneo. Era un caballero de traje refinado y alto perfil empresarial, Zafiro al verlo de reojo, pasó directo a la barra solicitándole al bar ténder el mejor trago de su bar. — ¡Con gusto!— respondió el bar ténder de inmediato. Se quedó sentada esperando el trago que le estaba preparando el bar tender en la barra, se veía demasiado exquisito, ¡Pedo ella no expresaba emoción o sentimiento alguno! Eso llamo poderosamente la atención del caballero que estaba a tres lugares de donde ella se encontraba. Se comenzó a notar que existía un ambiente diferente desde el mismo momento que Zafiro ingreso al lugar, ¡Un calor envolvente se apodero del lugar! Las feromonas que Zafiro estaba emanando atraían a cualquiera ser humano en el lugar. — ¡Señorita disculpe, si me permite le quiero invitar lo que va a consumir!— expreso el caballero que sin más remedio se atrevió a decirle a Zafiro. Ella sin siquiera voltear su mirada, le respondió con tono arrogante, pero lleno de sensualidad llevando su mano derecha a su cabello para soltarlo. — ¡No muchas gracias! Puedo pagar lo que se me antoje— El caballero quedo casi que inerte ante tal respuesta, al mismo tiempo que ella soltaba su cabello dejando al descubierto por un instante el cuello que llamaba a la lujuria. Zafiro se desabrocho un botón de su blusa dejando que su escote fuera más que notorio, el Bar tender no pudo evitar derramar un poco de licor al momento de la inminente distracción. — ¿Pero que le sucede? ¿Acaso no había visto una mujer en su bar?— exclamo con molestia ante lo sucedido la arrogante de Zafiro. A lo que el Bar tender respondió con la voz algo quebrantada — ¡Lo siento señorita solo fue una pequeña distracción de mi parte!— en ese mismo instante le sirvió el trago dejando en claro que era cortesía de la casa por el inconveniente. Zafiro quería que el caballero a su lado derecho se le acercara para comenzar una interacción más cercana ¡Algo que no iba a desaprovechar el caballero emocionado y excitado por la ocasión! Al beber un sorbo de su trago, el caballero se levantó de su lugar y sin sentarse a su lado le susurró al oído con el inminente permiso de Zafiro al no hacer o provocar algún movimiento adverso al acercamiento del caballero de porte muy atractivo y formal. — ¿Cuál es tu nombre? ¿Podríamos ir a un lugar más decente y adecuado? Puesto que presiento que no eres de este tipo de lugares— — ¿Qué le hizo suponer que estoy acá por venir a buscar una cita o cualquier otra cosa que se esté imaginando? ¡Ni se imagina de que familia provengo!— Al ver que no se inmuto al momento de haberle susurrado al oído, opto por sentarse a su lado y presentarse adecuadamente. — ¡Con el respeto que se merece! Estoy seguro que es la heredera de la mansión Heaven, me presento mi nombre es Hearlander, de la familia Montecarlo. Espero no haberla incomodado— Zafiro, ¡Por supuesto que no estaba incomodada! Solo debía esperar que el caballero del cual ahora sabía su nombre se le acercara para establecer la conversación y llegar a calmar el fuego que comenzaba a correr por su interior. — ¡Supongo que conocía a mis padres por la forma en la que lo dice con seguridad! Aunque para su edad no creo que los haya conocido, sin embargo se me hace interesante saber que su familia fue una de las fundadoras de la ciudad, acompáñame a mi mansión, ahí estaremos cómodos— El Bar tender escucho toda la conversación y no le dio opción a pensar lo contrario, respecto a Zafiro en cuanto a pensar que se tratase de una prepago cualquiera. Se retiraron del lugar después de haber consumido gratis, cada quien en su auto directo a la mansión Heaven. Zafiro iba decidida a su pensamiento y entregada a su deseo que estaba más que a flor de piel, la Loba en su interior acercándose la noche quería salir de su interior, por lo que en el camino. Zafiro no soporto la presión que la Loba estaba ejerciendo sobre de ella, logrando apoderarse de su ser por completo replegando a la conciencia de Zafiro a lo profundo de su interior. Afortunadamente para la servidumbre, todo estaba más que limpio y en perfecta condiciones al momento de la llegada de Zafiro a la residencia. Hearlander, con su importante puesto dentro de su familia y en la ciudad ingreso a la residencia por primera vez, Hearlander iba directo a la cama con Zafiro en su pensamiento, por lo que era más que evidente el deseo que estaba mostrando hacia ella, caso contrario no ¡Habría razón para estar en ese lugar en ese momento! — ¡Bienvenida señorita! ¿Desea que le preparemos el estudio para la visita que viene, así como preparar algo de bocadillos para su estancia?— Le saludo y pregunto Clara, la principal de la servidumbre, a lo que Zafiro se limitó a responder de una manera ¡Aun más fría que de costumbre! Puesto que ya no se pertenecía ella. — ¡Solo estaré con el caballero en el despacho, no deseo que nadie nos moleste! Ha comprendido verdad— Pasando de largo junto con Hearlander, se dirigieron directo al despacho principal que quedaba en la tercera planta de la mansión en el ala este, era prácticamente lo más solitario del lugar. Hearlander le pregunto a Zafiro. — ¿Cómo puede una hermosa mujer vivir tan sola en este inmenso castillo? De seguro tienes familiares, porque no creo que puedas vivir sola aquí— La Loba Azul Plateada en su esencia le respondió. — ¿Has venido a averiguar sobre mi vida privada o a tener sexo?— — ¡Wow! Pero porque lo dices de esa manera, creí que veníamos a hablar de negocios o algo parecido— — ¡No seas hipócrita! Desde que estabas en el bar tus deseos te delataron y tus intenciones fueron obvias desde el principio, así que si no has venido a eso puedes regresar por donde ingresaste—
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