La desagradable sorpresa con la que se había topado Clara, al ver el cuerpo de la joven mucama llevada en esa ambulancia sin vida y con claras señales de violencia.
No hubo crimen que identificar ni asumir por el momento, quedaba claro para las autoridades del lugar que se trató de un tema neta mente de accidente provocado por las bestias del bosque.
Lo que de cierta manera llevo a pensar a Clara ¿Cuál fue el motivo por el cual ella cruzo por el bosque? ¡Incluso! ¿Por qué ella sabiendo el peligro se adentró a ese lugar?
En fin serian de alguna manera preguntas sin respuestas las que se llevarían a cabo en ese lugar y en la memoria de Clara, lo que provoco que se dirigiera de inmediato a la mansión de la señorita Zafiro.
Al llegar Clara a la mansión, ¡No se encontraba nadie! No era de extrañarse que el lugar se encontrara solo, puesto que Zafiro constantemente salía de pronto a muchos lugares cercanos en búsqueda del lugar perfecto para su empresa y a la vez para atender los negocios que había heredado de sus padres.
Al verse completamente sola en la mansión, procedió a llamar al mayordomo que era quien en particular se encargaba de la seguridad de la mansión.
Clara quería encargarse de que Fausto, encontrara el video en donde la mucama abandono el lugar y de esa forma ¡Encontrar un motivo a la muerte de ella!
— ¡Fausto! Qué bueno que me contesto la llamada, le quiero comentar que acabo de encontrarme con algo terrible en el momento que me encontraba del otro lado del bosque, cerca del pueblo—
— ¡Clarita! Que gusto de oírla, pero me causa inmediata incertidumbre por lo que me cuenta, ¿Qué sucede, se encuentra usted bien?—
Se escuchó la voz de Fausto preocupado al momento que Clara le menciono con apuro y miedo lo que estaba por contarle.
— ¡Hay Fausto! La niña que dejamos con la señorita Zafiro ¡Esta muerta! La encontraron muerta del otro lado del bosque con claros ataques de lobos y saber que otro animal—
— ¡Pero Clarita, eso que me comenta es terrible! ¿Pero usted está bien, me le paso algo? ¿Qué hacia la joven ahí metida en ese bosque?—
— ¡Si, yo me encuentro bien! Pero por Linda ya no pudieron hacer nada, la encontraron devorada de varias partes del cuerpo y lo extraño es que tampoco está la señorita Zafiro en casa, quería pedirle favor que regrese de su descanso y me ayude a ver las cámaras de vigilancia, ¡De pronto encontramos algo que nos indique que sucedió!—
Fausto quedo impresionado ante la noticia, respondiendo de inmediato a la insistencia de Clara.
— ¿Pero la señorita Zafiro no se molestara si nos ve de regreso? Usted más que nadie sabe que ella es muy estricta en el asunto y si ella no nos llama, no tenemos autorización para ingresar a la mansión solo así—
— ¡Si Fausto lo entiendo! ¡Hay espéreme un momentito! La Patrona me está llamando, ya le devuelvo la llamada para contarle lo que me diga ella en este momento—
Fausto colgó la llamada y Clara algo asustadiza tomo su teléfono para responderle a Zafiro de inmediato.
— ¡Señorita Zafiro! ¿En qué le puedo servir disculpe? Me toma por sorpresa su llamada—
Zafiro con su voz arrogante y prepotente, le hablo a Clara en forma de exigencia.
— ¡Urge que se dirija a la mansión! Su protegida abandono sus labores y dejo la mansión sucia y desordenada, solo tenga cuidado al ingresar, porque últimamente los lobos del bosque se han estado acercando mucho a la parte trasera y eso me genera desconfianza—
Clara emocionada porque le estaban indicando que regresara, ahora tenía vía libre para ver exactamente lo que había sucedido con Linda, a pesar que Zafiro le menciono que la mucama se había ido del lugar sin mayor explicación.
— ¡De inmediato me dirijo a la mansión señorita, no se preocupe! Lamento que Linda se haya marchado de esa forma, prometo recompensarle el disgusto que le haya provocado esa joven—
— ¡Usted no tiene por qué pagar la irresponsabilidad de nadie! Solo diríjase a la mansión y llame a la servidumbre para que regrese a sus labores, me encargare que sus cheques del mes sean con extras por haberlos llamado a labores antes de tiempo—
— ¡Muchas Gracias señorita! de inmediato llamare a los trabajadores para que regresen—
Teniendo de esa forma la autorización improvisada, volvió a llamar a Fausto antes que al resto de empleados, de esa forma tendrían tiempo para corroborar, ¡Si era cierto que Linda se retiró por su cuenta o no!
Fausto llego en menos de una hora a la mansión “Heaven” a su llegada todo estaba prácticamente intacto, sin embargo tras revisar y cerciorarse de las cámaras de seguridad ¡Extrañamente no hacía falta nada! Las cámaras grabaron todo lo de los días, ¡Incluso la llegada del doctor! Sin embargo contrario a lo pensado, se vio en la grabaciones como la mucama Linda, con un delantal puesto salió por la parte trasera de la mansión hacia el bosque acompañada de otra persona, un hombre el cual no se le reconoció ni las cámaras lograron tomar su rostro.
Clara y Fausto quedaron indignados con la grabación, a su vez no hubo un solo rastro del crimen atroz cometido ¡No por Zafiro! Sino más bien por el espíritu de la Loba Azul Plateada que tenía poseída el cuerpo de Zafiro y que a su vez manipulo extrañamente las grabaciones de una forma muy misteriosa.
A lo que Clara exclamo con enojo e indignación.
— ¡No puedo creer Fausto lo desagradecida que fue esta mujer! Haberle dado toda la confianza y vea lo que hizo, se marchó al bosque con ese hombre y solo a encontrar la muerte fue—
— ¡Es lamentable Clara! Pero jóvenes como ella, solo ven la oportunidad hoy en día y se van con el primero que se les cruza y este es el resultado, así que no hay nada que sospechar y que nos perdone Dios por haber pensado mal de la señorita Zafiro—
— ¡Hay si Fausto! Hasta donde llega uno con su mente, pero bueno este es el resultado ahora debo de limpiar la mansión porque los empleados están llegando y la señorita de seguro no tardara en regresar—
Con toda la razón, Clara sospecho de Zafiro, sin embargo ese extraño suceso y misterioso hecho solo dejo en claro que el espíritu de esa loba era muy fuerte y no sería nada fácil que se dejara sorprender de nadie.
Zafiro por su parte se encontraba revisando nuevamente el lugar donde estaba destinada y obsesionada con emprender su empresa de cosmetología, por lo que aun debía de confirmar y reunir algunos requisitos para lograr establecer su Imperio, como ella lo quería llamar, para no seguir dependiendo de los negocios de sus padres.
— ¡Señor Hernández! Me encuentro en la entrada del edificio, espero que no demore porque no soy mujer de paciencia—
— ¡No se preocupe señorita! Estoy justo en el quinto tercer piso del edificio, puede ingresar y de esa forma conversemos los términos de compra y venta del lugar—