—No vengo para quedarme, vine por un asunto delicado del cual es mi deber informarle, ya que su hijo no fue capaz de decírselos en su momento y… Bueno, yo me enteré demasiado tarde. —¡A ver muchacha, sólo dime! —Tomó asiento y su esposo se paró detrás de ella, posando sus manos sobre los hombros de su esposa. —Señor, es mejor que se siente, lo que tengo que decir es algo delicado —El señor Ruiz se sentó junto a su esposa— Deben saber que su hijo no murió en ningún accidente —Ambos palidecieron, Lucy yo nos encargamos de atenderlos. Cuando recuperaron su color, la señora Ruiz fue la primera en preguntar. —¿De dónde sacas eso? —Él me dejó un sobre con unas notas personales —Le indiqué a Gregorio que buscara el sobre— Al final confesó que su muerte era falsa y un par de semanas después de

