Busqué a Fernando y me senté a su lado. No pude evitar llorar, me arrepentí de no haber sido sincera con él desde el principio, sobre todo porque distorsioné sus palabras sobre no hablar del pasado. Él tenía razón, debí haber dicho algo sobre Javier, no debí callar durante tantos años. —An —Dijo Fernando frotando mi espalda. —Fer, sólo quiero decirte algo que es muy importante. —Dilo, trataré de comprender tus palabras —Sequé mis lágrimas e inhalé profundamente. —Javier me secuestró y abusó de mí cuando tenía diecinueve años —Él elevó las cejas, pero no dijo nada— Nunca se cansó de repetirme que lo hizo por un impulso, un error, pero ya luego no soportaba la idea de dejarme ir. —¿Te mantuvo encerrada? —No por mucho tiempo, llegamos a un acuerdo —Fernando elevó una ceja— No me mire

