Una hora después, la jueza ce acercó y llamó a los abogados. No vi a mi hijo, pero sabía que no estaba con Fernando porque él estaba cerca de mí. Esperé con angustia la respuesta que ella tenía para el día. Deseé con todas mis fueras que fuese una decisión final. Lucas y la perra salieron para llamarnos. Entramos juntos a la oficina de la jueza y ella nos mandó a sentar por separado. —No voy a darle ningún rodeo a éste asunto —Dijo la mujer con un tono severo— He tomado la siguiente decisión —Buscó una hoja y comenzó a leer — En primer lugar, se los diré sin formalismos para que esto sea breve ¿Están de acuerdo? —Estoy de acuerdo —Dije tranquila. —Por mí, no hay problema —Dijo Fernando. —Muy bien —La jueza se acomodó en su silla y comenzó a hablar sin leer el papel en sus manos— Pri

