Dormí profundamente luego de tanta angustia vivida, quería desconectarme y olvidarme, por suerte había aprendido a apagar mi mente y poder dormir como una muerta, literalmente. Deseaba con todo mí ser que todo fuera una pesadilla, que al abrir mis ojos me encontrara en mi cama, en mi departamento y con mi trabajo de oficina. Tomas no me amaba, estaba hechizado por eso lo tenía conmigo, solo pensar en eso hacía que mi corazón se rompiera en mil pedazos una y otra vez, tenía ganas de gritar de llorar y de matar a los malditos que me habían jodido la vida de esa manera. ¿Qué había hecho yo para merecer cargar con semejante destino sobre mis hombros? Era injusto y desesperante. No quería abrir los ojos, porque tenía miedo de confirmar que todo era real, si los tenía cerrado la fantasía de la p

