PREFACIO
Mis manos sudan sin parar y mis piernas tiemblan, siento una gran opresión en el pecho y creo que en cualquier momento caeré al suelo, por suerte el agarre en mi cintura no me lo permite … que haré ahora? Por qué me pasa esto a mí? … el llanto es constante y no da tregua, no encuentro otra cosa que hacer que me ayude, en realidad nada puede ayudarme ahora, lo hecho hecho está, pero no puedo dejar de tener esta sensación en mi estómago, el futuro es incierto y por donde lo mire no se parece ni un poco al que había imaginado para mí
- Princesa ya no llores más por favor- toma mi rostro en sus manos y yo levanto la mirada nublada por las lagrimas – todo va a estar bien – limpia la humedad en mis mejillas, no se como llegamos a las bancas de un parque –
- Como se lo diré a mis padres? - sollozo – ellos me mataran, juro que mi madre me sacara los ojos- vuelvo a enterrar mi cara en su pecho y el soba mi espalda convulsionante por el llanto –
- Se lo diremos juntos, no dejaré que te hagan daño- su voz no tienes rastro de miedo – no dejaré que les hagan daño – habla en plural y a mi se me hace un hueco en el estómago, esto es real, para el ya lo es-
- Y que se supone que haremos? – el pánico se apodera de mí- somos unos niños, por el amor de Dios!!! – exclamo llevando mi cabello hacia atrás con desesperación -
- Si no fuimos unos niños para hacerlo, tampoco lo seremos para asumirlo - sube sus hombros – yo ya casi cumplo mis dieciocho, podré conseguir algo para los tres, si es que nuestros padres no nos apoyan – toma mis manos con ternura – no quiero que te preocupes por nada, eso les puede hacer daño- acaricia mi mejilla – debes estar lo más tranquila posible.
- Como me pides que esté tranquila Max? Tengo dieciséis y un bebé crece aquí- poso mi mano en mi vientre y un escalofrío recorre mi cuerpo – no se nada de ser mamá, ni siquiera me he graduado del colegio-
- No pienses ahora en esas cosas – trata de tranquilizarme- y estoy seguro que lo harás increíble, a ese bebé no le hará falta amor que es lo más importante por que sus padres se aman – me da un casto beso en los labios – y tu eres la más amorosa de todas, la mas dulce, harás un gran trabajo como mamá- sonríe y yo lo imito –
- Te amo – digo sorbiendo mi nariz con el dorso de mi mano – gracias por no dudar, gracias por no salir corriendo – lo abrazo y el hace lo mismo – gracias por ni siquiera sugerir el camino fácil-
- Nunca dudaría de ti – se separa mirándome a los ojos – yo te amo, los amo – corrige y acaricia mi más que plano vientre – todo va estar bien .
Claro que no dudaría de mi, el me conoce y sabe que ha sido el único hombre en mi vida, estamos juntos desde hace dos años y unos meses al principio fue un noviazgo de salir a pasear, comer helado, agarrarnos de las manos y uno que otro beso inocente, Max siempre ha sido atento y cariñoso conmigo, somos la pareja ideal, nos enamoramos locamente del otro al punto de querer esperarnos y tener nuestra primera vez juntos, cosa que pasó hace poco más de seis meses después de cumplir mis dieciséis, ya Max el próximo año se irá a la universidad y quisimos dar ese paso juntos como un sello para nuestro gran amor y desde entonces hemos tenido nuestros encuentros amorosos obviamente a escondidas, hemos ido aprendiendo juntos y cada vez es mejor que la anterior , Max es el más amoroso y delicado, me trata como su mas preciado tesoro y aunque no estaba en nuestros planes todo lo que esta pasando no esperaba menos de su reacción, siempre nos cuidamos y no sabemos como pasó, pero como dice el ya paso y hay que afrontarlo.
.
.
.
Toco el timbre de la casa de mi novio con insistencia, hace una semana de la confirmación de mi embarazo y nuestra última conversación, no ha ido a clases y su celular aparece desconectado, temo que algo le halla pasado, debemos hablar ya con mis padres ya que mis síntomas cada ves son más difíciles de disimular
- Buenos días- le digo al ama de llaves de los Giraldo cuando me abre la enorme puerta- se encuentra Max?- pregunto cuando veo que me cierra el paso para que no entre mirándome con cara de pena- pasa algo María? – pregunto extrañada por su actitud, no es como si ella no me conociera, ambas familias sabían de nuestra relación y la apoyaban, aunque nunca fui santo de devoción de la madre de Max por tener más dinero que nosotros, por qué aunque mi padre tiene su propia empresa de publicidad y somos de excelente posición económica, ellos nos llevan mucha ventaja con la empresa familiar de exportación de flores que viene de más de cinco generaciones atrás-
- Señorita …
- Quien es María? – María es interrumpida por la molesta voz de Leonor quien segundos después abre de golpe la puerta – que haces aquí? – pregunta con la cara pálida como si hubiese visto al anticristo-
- Vine a buscar a Max, no se nada de el desde …
- Pues no lo busques más- me interrumpe mirándome con cara de satisfacción- el está bien lejos de aquí y de tu problemita – señala mi barriga y yo llevo mis manos a ella instintivamente-
- Como dice? – mi voz flaquea llena de incredulidad- Max no pudo…
- Claro que lo hizo, que esperabas? Que se arruinara la vida a tu lado haciéndose cargo de un hijo que sabrá Dios si es suyo? – sus palabras calan hondo en mi pecho, Max no me haría esto, el me ama tanto como yo a él, el me prometió que asumiríamos esto juntos –
- Usted no puede hablar en serio – lagrimas gruesas abandonan mis ojos y siento un fuerte dolor en mi pecho, suelta una risa terrorífica y me estremezco-
- Mira niñita, te diré algo y solo una vez – toma mi brazo guiándome por el jardín fuera de la propiedad – olvídate de mi Máximo y olvídate que esta casa existe, no te quiero volver a ver aquí, arregla tu problema como puedas pero a nosotros no nos involucres – me empuja a la calle- nosotros no cargaremos con las consecuencias de tus calenturas y no permitiré que eches a perder el futuro de mi hijo – cierra el enrejado dejándome fuera y yo quedo estática, parada en la acera sin entender lo que acaba de pasar, no puede ser que mi amor me halla abandonado, que nos halla abandonado… y ahora que haré???