Capitulo extra y agradecimientos

2286 Palabras
                                                                        El sentido del amor ─Tener la dicha de estar presenté el día de tu nacimiento y en cada uno de tus cumpleaños, fue la mayor de las recompensas que la vida me pudo dar, eres más de lo que pedí ─me aferro a sus manos con un nudo en la garganta al expresar mis botos de unión. ─. Sé que fui un poco celoso, testarudo y controlador. ─¡¿Un poco?! ─pregunta elevando su ceja y observándome risueña ─por poco y me dejas sin padre. ─¡No exageres! ─comenta el aludido ─¡Mírame! Soy el rey de las tinieblas, es imposible que un simple lobo me haga daño, así que hija, déjalo ser y tu ─me observa ─puedes seguir. ─Si señor ─contesto ante su solicitud, carraspeo, suspiro y agrego ─, como decía, sé que por momentos perturbé la paz de tus días, pero solo puedo decir que, no dudo y estoy seguro que eres tú mi otra mitad. Haces que tu vida y mi vida sean un complemento y ahora comprendo que estar contigo es un privilegio, mi privilegio. Descubres cada parte de mí, dejando al desnudo todo mi ser, eres más de lo que imaginé y desde el día que te vi, supe que jamás podría vivir sin ti, te amo y, te amo porque estas hecha a mi medida ─sus ojos verde aguamarina se cristalizan y me duele el pecho por ser el culpable de su llanto, así éste sea de felicidad, sus bellos ojos no deben derramar una sola lágrima, menos por mi culpa ─. Lo siento mi hermosa constelación, siento ser el responsable de ese sentimiento que logra que tus ojos se nublen. ─No tienes por qué sentirte culpable; estas lagrimas son de felicidad, la felicidad que tus palabras le causan a mi corazón. ─Aun así, me siento culpable ─agacho un poco mi mirada y agrego ─ Prometo que dedicaré cada segundo de mis días a hacerte feliz, porque eres el palpitar de mi corazón, ese palpitar que da sentido a mi vida ─deposito un beso en sus manos ─. Por todo y por más, es que te confío mi vida y quiero que seas la luz que la guie, hoy, mañana y siempre, ¿aceptas ser mi dueña para la eternidad? ─Acepto ─contesta emocionada y afianzando el agarre de nuestras manos─, acepto ser la dueña incondicional de tu vida, así como espero que tu aceptes ser mi dueño. Ahora es mi turno ─habla indicando que serán sus botos lo próximo que escucharé ─Quiero ser la que camina a tu lado, pero amarradita siempre a tu cintura. Ser lo primero que ven tus ojos al amanecer, ser esa palabra serena y clara en tus momentos de duda. Solo ten presente que para mí serás un alma libre, pero atando a mi amor, ese amor que me hace inmensamente feliz y hoy ante todos ─observa a los presentes ─, te confieso que, desde mis 13 años humanos, empecé a morir de amor por ti y aunque no sabía que eras mi pareja de vida, le pedí a la Diosa Luna, noche tras noche que me concediera solo un deseo y ese era que fueras mío, solo mío y de nadie más ─sonríe apenada ante sus botos y yo limpio una lagrima traviesa que refleja lo que su confesión causa en mí ─. También quiero que todos sean testigos que hoy y hasta el fin de mis días, te juro y te juraré amor eterno, ¿lo aceptas? ─¡Ni tienes que preguntar! Te acepto mi pequeña constelación. ─contesto juntando nuestras frentes. ─¡Esperen! ─grita mi padre ante la intención de juntar nuestros labios ─No he dicho las palabras finales ─una línea de insatisfacción se dibuja en nuestros rostros ─Como Alfa de la manada y representante en la tierra para formalizar la unión de las almas destinadas por la Diosa Luna, y si nadie se opone ─da un recorrido visual a todo el lugar y cuando desea proseguir, una voz varonil lo interrumpe ─¡Yo me opongo a esa unión! ─grita firme un hombre y mi corazón se contrae. ─¿Cómo dice? ─pregunto tratando de reconocer al ser que está parado a un costado del lago. ─Si, como lo acabo de decir, me opongo a esta unión ─mi cara es un poema y la de mi amada también ─, ella no se puede casar porque… ─¿¡Por qué!? ─pregunto empuñando mi mano y resistiéndome para no cometer una locura. ─¡Ahss! No lo recuerdo ─se cubre la cara con su mano y mi amigo Santiago niega divertido con cara de saber lo que está ocurriendo. ─Santiago García, ¿tienes que ver con esto? ─cuestiono con mi ceja y él solo eleva sus hombros. ─¡Esto es increíble! ─¡Perdón! Fue algo que vi en la TV y solo se me ocurrió y ya ─agrega de lo más tranquilo. ─Padre, ¿Cuándo dejaras en paz al tío Tom? ─interviene mi amado sobrino Sasthier ─Hijo, no pierdas tu tiempo, es algo que no ocurrirá, créeme. ─habla Alma aferrada al brazo del idiota de Santiago. ─Das pena. No sé cómo un anciano puede ser tan… ─Cuidado Tom, es nuestra boda ─advierte mi esposa ─lo siento cariño, pero él tiene la culpa ─lo observo con ganas de matarlo. ─¿Será que podemos continuar con la boda? ─pregunta mi padre, afirmo tomado la mano de mi amada. ─Gracias ─¡Casi que no! ─se queja mi suegro por tanta interrupción. ─Tom Saldarriaga, ¿aceptas a Elly Abalám, princesa del inframundo y futura reina de la línea mágica, como tu eterna compañera de vida? ─Acepto ─mi respuesta es firme, pero nerviosa. ─Elly Abalám, ¿aceptas a Tom Saldarriaga, Alfa de Tailandia, como tu eterno compañero de vida? ─Acepto ─su voz serena calma los latidos desbocados de mi corazón. Nuestras miradas son bloqueadas al ver que sus padres se ubican frente a mí. ─Como soberano del inframundo y las fuerzas oscuras ─posa su mano sobre mi cabeza y continua ─, te reconozco como compañero de vida de mi hija y príncipe del inframundo. ─ahora es su esposa la que habla colocando su mano sobre la de su esposo. ─Como reina de todo ser mágico, te reconozco como el compañero de vida de mi hija y el futuro rey de la línea mágica ─tras el culmino de sus palabras una luz destella a mi alrededor formado una corona sobre mi cabeza y en simultaneo mi cuerpo es cubierto por un manto rojo con símbolos mágicos. Giro la mirada a mi bella esposa, quien sonríe y trina sus dedos ocasionando la aparición de su corona y manto real. ─Te ves espectacular ─Y tú, hermosa como siempre ─contesto mágicamente enamorado. ─¡Que vivan los futuros reyes! ─las palabras de la madre de mi esposa son simples susurros ante los gritos emocionados de los presentes. ─¡Ahora que empiece la fiesta! ─grita algo efusivo mi padre. La celebración duró más de lo imaginado y cada uno de los invitados se retiró, solo hasta que su cuerpo así lo pidió. ─¿Sabes? ─digo posando mi brazo en el hombro de mi amigo para llamar su atención. ─Ummm ─me observa lascivo para no perder de vista a su esposa e hijos. ─Aun no me acostumbro a verte con esa apariencia de hombre mayor, eres la viva imagen de tu padre, pero con más de 200 años encima ─eleva su ceja y bebe de su copa ─Santiago, es un halago, no todos tiene la dicha de verse también a tu edad, más si eres un medio mortal. ─Lo sé, créeme que lo sé. Pero ─pausa agitando un poco el líquido de su copa ─Lo extrañas, ¿verdad? ─Es imposible no hacerlo, mi padre lo era todo para mí y lo más difícil de vivir por tanto tiempo, es tener que ver como tus seres queridos abandonan esta vida. Eso mi querido amigo, es algo a lo que aún no me acostumbro ─habla con tristeza. ─Pero también tiene sus ventajas. ─¿Cómo cuáles? ─pregunta con gesto melancólico. ─El haber podido ver a tu padre nuevamente enamorado y casado, sin olvidar que vivió cada uno de sus días muy feliz al lado de la mujer que tanto amo. ─Tienes razón, aunque lo dejo partir primero, ella decidió seguirlo a los pocos días. ─Creo que su amor continuará en el más allá, por eso Lucrecia se fue tras él ─contesto para apaciguar un poco la falta que a Santi le hace su padre. ─Así es ─suspira, observa el cielo y agrega ─. Creo que él en este momento está feliz. ─¿Por qué lo dices? ─cuestiono. ─Porque por fin te pusieron la soga y de esa no te libraras tan fácilmente. ─Una soga que tu hace tiempo tienes y sé que de ella no deseas librarte ─su gesto me da la respuesta, pues sus ojos se fijan en la mujer que lo tiene más que enamorado. ─Ella y mis hijos son lo mejor que me ha pasado. ─Salud por eso ─propongo elevando mi copa. ─Salud ─choca mi copa y sonreímos observando como emerge el sol entre las montañas ─Tom ─Sí ─Ten presente que este amanecer y esta nueva vida como esposo, Alfa, rey y príncipe de todo aquello a lo que esta unión te conlleva ─oprime mi hombre con cariño ─. Nada Tom, nada hará que nos separemos, eres mi hermano, mi amigo y mi cómplice, jamás lo olvides. ─No lo haré, porque es reciproco. El amor es algo que muchas veces no hace, pero si se hace y se fortalece con el tiempo, más cuando proviene de la familia y tú eres parte de mi familia, te amo Santiago García. ─Eso sonó y se sintió ridículamente maravilloso, hermano, porque sabes que también te amo ─sonríe melancólico porque sabe que partiré a cumplir con mis deberes y quizá por un largo tiempo, no nos veremos. ─¡Ey, par de tortolitos! ─grita Alma moviendo su mano para que vayamos a su encuentro. ─Vamos ─dice Santi y como los obedientes esposos que somos, nos dirigimos hacia nuestras esposas. ─Santiago, Alma ─dice mi bella esposa llevando su mano al centro e indicado con un movimiento de cabeza a que sigamos su acción ─, se lo importante que es mi Tom para ustedes, es por eso que les otorgo este brazalete de unión ─una luz brilla en la base de nuestras manos y un tatuaje se forma con las iniciales de cada uno de nuestros nombres ─. Con el podrán comunicarse y viajar sin importar el tiempo o la distancia. ─¡Wow! Es algo así como un super comunicador ─agrega Alma muy sorprendida. ─Se podría decir. ─¿Cómo funciona? ─pregunta Santiago ─Solo deben introducir su mano en una fuente de agua. Vengan ─dice acercándose al lago ─. Vida mía, sumerge tu mano y piensa en Santi ─hago lo que pide mi esposa y el agua se agita. ─¡Sorprendente! ─escucho que dice mi hermano y giro observando como su tatuaje se ilumina indicando que lo estoy llamando. ─Ahora Santiago, cubre el tatuaje con tu mano ─él hace lo que ella pide y una luz emerge dejando mi imagen a su vista. ─Tom, eres realmente feo en figura digital ─agrega burlón. ─Idiota ─contesto ganándome una mirada de reproche de mi esposa. ─¿Y para viajar cómo funciona? ─es la pregunta de Alma ─Solo deben decir: llévame junto a Tom o el nombre de unos de los cuatro. No funciona con nadie más, ¿queda claro? ─todos afirmamos con un movimiento de cabeza y Santi repite las palabras de mi amada y en segundos aparece a mi lado. ─¡¿Tenías que hacer eso?! ─me quejo ante el golpe que me provocó Santiago al llegar a mí. ─¡Mierda! ─contesta cerrando sus ojos ─El mareo es normal, luego y se acostumbran ─habla mi esposa al ver la cara pálida de mi amigo. ─Ahora debemos partir ─agrega tranquila porque sabe que, con su acción, mi hermano y yo no estaremos realmente separados. ─Te amo ─digo depositando un beso en la mejilla de mi esposa. ─Gracias, no sabes lo importante que es esto para nosotros ─los ojos de Alma se cristalizan al ver el rostro de felicidad de Santiago. ─No, gracias a ustedes por amar tanto a mi Tom, sin duda son una gran familia. ─Somos ─aclara Santiago abrazando a mi esposa. ─¡Sonrían! ─grita mi sobrino haciéndonos girar. ─perfecta ─agrega agitando la foto instantánea que nos ha tomado. Nos observamos abrazados y posando para la segunda foto, esa que plasma la imagen perfecta de la amistad, la unión, la esperanza y el amor. Señoras y señores, esta es la historia de un guerrero que se enamoró de una loba, una loba terca que defendió su amor, de un amigo que sufrió con ese amor y, de una hermosa princesa que cambio el destino, mi destino.                                                                                     Agradecimientos Todo lo que soy y he crecido en este mundo de escritores no profesionales, es gracias a mis lectores. Reciban un gran y efusivo abrazo por su gran apoyo y ante el respeto que como lectores les tengo, deseo hacerles saber que, por compromisos laborales y universitarios, más universitarios; mi tiempo se ha visto afectado y por este motivo estaré ausente en la plataforma. No dejare de escribir, pero sí de subir contenido; entiendo que la demora en los capítulos nos llena de ansiedad y provoca que se pierda el hilo de la historia, es por eso que he tomado esta decisión. Agradezco a todos por su apoyo; retomaré la publicación de mis novelas en el menor tiempo posible, abrazos  Con cariño M.C. YOSAE.
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