Hasta el fin de los tiempos

2905 Palabras
─¿Estás lista? ─digo ingresando a la habitación que comparto con mi amada Alma. ─Sí ─contesta con una gran sonrisa. ─Vamos, nos están esperando ─la tomo de la mano y nos dirigimos al salón. ─¿Me puedes decir, a donde me llevas? ─pregunta ─Ya lo sabrás ─contesto ordenando que abran las puertas del gran salón de la mansión de Tom. Alma observa todo a su alrededor en especial la única mesa ocupada por sus padres. Su madre se levanta y camina con temor hacia ella, me mira con duda, pero la incito a que vaya a su encuentro. ─Gracias Santiago ─dice la madre de Alma haciéndome una reverencia; correspondo su acto de igual manera ─. Quiero pedirte perdón, sé que no lo merezco, pero solo te ruego que me perdones. ─¡Madre! ─la sorpresa en el rostro de mi amada logra que sus ojos se cristalicen, suspira y dice:  ─No tengo nada que perdonar, fui yo la causante de tu dolor y desilusión, soy una mala hija. ─No lo eres y nunca lo has sido ─toma su rostro y deposita un beso en su frente. Sonrío complacido por haber logrado que la madre de Alma comprendiera las cosas. ─No fue fácil, ¿verdad? ─dice mi suegro posando su mano en mi hombro. ─Ambas son un poco tercas, pero gracias a la hija, ya tenía experiencia en este tipo de situaciones ─agrego divertido al recordar todos los días que pase rogando a la madre de Alma para que me escuchará y escuchará las razones por las cuales se la había mentido a tal grado ─. Pero al verlas, me siento feliz por ambas. ─Gracias, estaré eternamente agradecido por todo lo que has hecho y haces por mi hija ─palmea mi hombro con gesto de satisfacción. ─Vamos ─le pido al señor Amatayakul para que madre e hija puedan hablar con tranquilidad y puedan recuperar el tiempo perdido. ─Una copa ─propone y afirmo. Nos tomamos un par copas y hablamos de muchas cosas, entre esas, mi idea de vivir en mi natal amazonas junto a Alma, pero su respuesta fue clara, es una decisión que solo le corresponde tomar a su hija y yo la debo respetar. ─Ya están todos, señor ─indica una de las ayudantes de Tom. ─Iré a llamarlas ─dice mi suegro tomando lo último de su copa y sale en busca de mi prometida. Ingreso al salón y los brazos de mi padre me cubren de manera fraternal. ─Gracias por venir ─digo afianzando su abrazo. ─Sé que es un día importante para ti y no podía dejarte solo ─sonrío alejándome ante la mirada de un padre orgulloso y complacido por la felicidad de su hijo. ─Es una lástima que Francisco no esté con nosotros ─agrego recordando a mi gran guía y amigo. ─Así es hijo, pero donde quiera que este, sé que es feliz porque tú lo eres y eso para él era lo más importante, no lo olvides ─afirmo con una sensación de tristeza mezclada con tranquilidad ante las palabras de mi padre ─. Ahora vamos que los invitados nos esperan. ─Agradezco a todo por venir ─digo al ver que todos están en sus lugares. Alma se ubica en medio de sus padres y su sonrisa ilumina todo el lugar. ─¿Nervioso? ─me susurra mi padre ─Me tiembla hasta el cabello ─contesto con el corazón a mil. ─Toma aire y confía en que todo saldrá bien. Adelante ─me anima y empuño el micrófono con fuerza y digo: ─Para mi hoy es un día especial, es el día en el que, frente a todos, pido al señor y la señora Amatayakul, me concedan la mano de su hija en matrimonio. ─¡Creo que tienes más que una mano! ─dice Tom y las risas de los presentes inundan el lugar. Observo a Alma cubrir su rostro apenada y solo puedo arrojar una mirada asesina a mi amigo por su comentario burlón. ─Sé que es una tradición en los de tu especie. En la nuestra, ya son una pareja bendecida por la Diosa Luna, pero, aun así, te concedo la mano de mi hija sin reserva alguna ─inclino un poco mi cabeza en señal de agradecimiento ─. Santiago, me has demostrado no solo a mí, sino a todos los presentes, que eres digno de ella y también digno de nuestra especie ─me hace una reverencia que es seguida por todos los presentes. ─No podría estar más agradecida con la Diosa Luna por concederte como compañero de vida de mi hija. Sé que mi comportamiento no fue el adecuado, pero es mi deseo pedir perdón a todos y cada uno a los que les cause un mal rato, en especial a ti y a Tom ─observa a mi amigo y este sonríe complacido ─. Le ofrezco una disculpa Alfa ─se inclina como respeto. ─De mi parte es aceptada ─agrega Tom con su singular cara de ponqué ─. Propongo un brindis, por el perdón, el amor, la lealtad y la amistad ─eleva su copa y todos lo imitamos ─salud ─Salud ─es el grito unísono que se escucha como respuesta. Bebo el contenido de mi copa y camino en dirección de mi amada. ─Alma, ¿Te quieres casar conmigo? ─pregunto enseñándole hincado un anillo de compromiso a la mujer que me tiene perdidamente loco de amor. ─Si ─responde emocionada ofreciéndome su mano para que lo coloque. La tomo y ubico el anillo en su dedo anular, beso su mano y el lugar se llena de aplausos y chiflidos como festejo a nuestra nueva unión. ─¿Cuántas veces se acostumbra pedir en matrimonio a alguien en tu país? ─pregunta a todo pulmón Tom ─hermano no me veas así, es que llevas comprometido con esta hermosa mujer desde hace un año y ahora nuevamente la pides en matrimonio, ¿no les parece cómico? ─¿Cuánto pagan en este país por desaparecer a seres metidos como tú? ─hablo retándolo con la mirada. ─Chicos, ¡por favor! ─habla el padre de Tom ─Este no es ni el momento, ni el lugar para que empiecen con sus discusiones sin sentido. Les recuerdo que, hoy se está haciendo oficial un compromiso ante ambas especies y no de manera telefónica como fue en un comienzo. ─En eso señor Saldarriaga estoy de acuerdo, es una lástima que el cerebro de su hijo este atrofiado y no recuerde ese pequeño detalle. ─lo observo, me hace un gesto de desagrado y de manera silenciosa me dice que soy un idiota, pero lo ignoro. ─Sin olvidar que, a mí no se me tuvo en cuenta ─habla divertida la madre de Alma ─, así que podríamos decir que es la primera vez. ─ante las palabras de mi suegra todos afirman y yo le enseño la lengua a mi amigo, pero este de manera disimulada me contesta elevando su dedo medio. ─Solo una cosa más, ─Observo a Tom cruzándome de brazos ─ ¿Sigo siendo el padrino? Pregunto al ver que todos están en mi contra ─eleva sus manos haciendo un puchero. ─Eres el padrino de bodas más patético y adorado que se pueda tener ─dice Alma depositando un beso en la mejilla de Tom. ─¡Lo ven! La novia me adora ─dice abrazando a mi futura esposa. ─¡Ya déjala! ─me acerco y lo retiro sin importar la burla de los presentes. ─Si este débil guerrero no cumple con sus funciones, solo llámame ─agita su mano cerca de su oreja dándole un giño coqueta a Alma, ella afirma sonriente y yo solo me lleno de paciencia antes de quedarme sin padrino de bodas. ─¿En verdad, quieres que él sea el padrino? ─le pregunto a mi prometida y cuando mi amigo va a refutar, es interrumpido por un cachorro que ingresa a toda prisa. ─Joven Alfa, la reina de los brujos le envía esto ─por la expresión de Tom, sabemos que el nacimiento de su pareja ha iniciado. ─Felicidades hermano ─digo abrazándolo fuerte, me observa y en su rostro se refleja la emoción causada por la noticia ─¡¿Qué esperas?! ─lo empujo para que salga del lugar. ─Dis-disculpen ─agrega desorientado y sale a toda carrera del salón. ─Por fin dejara de ser un idiota ─observo a Alma y ella se cruza de brazos ─. Lo siento ─junto mis manos con cara de niño regañado. ─Eso espero ─agrega tomando mi mano y llevándome a la mesa junto a sus padres. ─Sé que, ya son pareja, pero aun debemos oficializar su unión ante la Diosa Luna y en pocos días es el eclipsé de la luna roja ─Alma me observa oprimiendo sus labios porque sabe que eso es en muy poco tiempo ─, pero la decisión no la tomo yo. ─Querido, no los presiones ─habla la madre de Alma sujetando la mano de su esposo. ─Por mí no hay problema, sea hoy, mañana o en una semana, no dudaré en casarme con su hija ─la observo sonriente ─, ¿solo si estás de acuerdo? ─Cómo no estarlo, si eres todo mi mundo ─contesta tomada de mi mano. ─No se diga más ─se levanta de inmediato el padre de Alma golpeando su copa para llamar la atención de los presentes ─señoras y señores, están cordialmente invitados a la unión de mi hija con su pareja de vida ante la Diosa Luna el próximo sábado ─los aplausos no se hacen esperar y visualizo todo a mi alrededor, pero no encuentro a la persona que se supone viajó a acompañarme en este mi gran y especial momento. ─¿Cómo es eso? ─dice mi padre acercándose a la mesa. ─¿Padre dónde te habías metido? ─pregunto achinando mis ojos al ver que salió tras una hermosa dama del lugar. ─No me cambies el tema, así que dime en que les puedo ayudar ─evade la mirada con pena porque sabe que de esta no se librará tan fácil. ─Por el momento señor García, disfrutemos del festejo del compromiso y mañana con calma iniciamos con la organización de la unión de nuestros hijos ─propone la madre de Alma y mi padre afirma tomando una copa de la mesa. ─Te ves cansada, mejor vamos a descasar ─le propongo a mi prometida a vísperas del amanecer y en vista que la mayoría de los invitados sean ido y los restantes están completamente ebrios. ─Ya no siento los pies ─se queja quitándose los zapatos. ─Pero como no te van a doler, si casi no dejas de bailar ─comento burlón antes de tomarla en brazos para llevarla a la habitación. ─Era mi fiesta de compromiso y debía disfrutarla, ¿o no? ─afirmo besando la punta de su nariz. ─¿Cansado? ─pregunta mi padre al ver mi cara cuando me entregan otro traje. ─Ya perdí la cuenta de los trajes que este idiota me ha hecho medir y según nada me queda bien ─me quejo mirando mal a Tom ─No sería un buen padrino, si permito que te presentes a tu boda como un payaso, ¿o me equivoco? ─En eso tienes razón. ─contesta mi padre palmeado su hombro ─Gracias padre ─¿A quién llamas padre? ─pregunto recibiendo otro traje. ─¡Chicos! Les recuerdo que están buscando un traje, no peleando por un padre. Mejor los dejo, yo solo estaba de paso. ─observo como se retira sin ocultar lo mucho que le divierte mi situación. ─¡A fin! ─grita en tono complacido, se levanta y me da un giro para corroborar que todo esté en orden con el dichoso traje ─señorita, es posible que le realice un ajuste a la chaqueta para que resalte más la figura de este intento de hombre ─la chica sonríe apenada por el comentario de mi amigo, pero afirma colocando unas pinzas en los lugares que le señala Tom ─. Es perfecto ─me enseña su dedo pulgar. ─No me quiero imaginar como serás el día de tu boda, solo sé que no seré tu compañero en este tipo de eventos, así que, para la compra de tu traje, ve buscando a otro que esté dispuesto a ser tu asesor de imagen, porque yo desde hoy me rehusó a hacerlo, ¿entendido?  ─le advierto ─Ok, ok, campanita, ya entendí ─eleva sus manos en señal de paz, pero es imposible no sentir una opresión en el pecho ante ese apodo, uno que era costumbre de Fran ─. Lo siento ─dice ante mi rostro decaído ─, olvide que así te llamaba tu entrenador, en verdad lo siento. ─Tranquilo, es solo que aún lo extraño ─suspiro antes de tomar la bolsa con mi traje. Salimos del lugar para la mansión y es increíble como todo ha sido transformado. ─Mañana es el gran día y podrás ver a tu novia de nuevo ─comenta feliz el padre de Tom y afirmo caminando con paso lento tras él. ─¡Quita esa cara de loco enamorado que asustas! ─Por lo menos yo la pueda cambiar, ¿pero tú? ─dibujo una línea de satisfacción al ver como el padre de Tom ríe en apoyo a mi comentario. Luego de culminar una plática emotiva con mi padrino de bodas, recibo el día con los nervios a flor de piel. ─Es hora ─ingresa mi padre vestido muy elegante, me arregla la solapa del traje y me da su bendición. ─¡Estas bien? ─nos interrumpe mi amigo ─No Tom; decir que cada partícula de mi cuerpo está en su lugar, es mentir. ─ríe de manera pasiva como respuesta. ─Trata de tranquilizarte porque ya es hora ─salimos de la habitación, me ubico en el inicio del camino y el palpitar de mi corazón se frena al ver a la hermosa mujer con traje de novia que se acerca a mí. ─Te entregamos a nuestro más grande tesoro ─dice mi suegro ─Cuídala como hasta el momento ─agrega mi suegra con ojos cristalinos. ─Así será ─contesto ofreciéndolo mi brazo. Iniciamos a paso lento el recorrido por el camino cubierto por pétalos y alumbrado por el esplendor de la Luna Roja. Nos ubicamos en medio del arco de flores dispuesto al final de nuestro camino. ─Alma, mi alma ─digo tomando sus manos ─te entrego el resto de mi vida, esa que desde el primer día en que te vi, te pertenece, les pertenece ─el brillo de sus ojos es el reflejo de que su loba está presente ─, debes saber que decidas lo que decidas, mi hogar esta donde tu estés, porque eres mi hogar ─ubico el anillo en su dedo anular. ─Acepto y recibo tu vida como parte de la mía, porque eres y serás el dueño de ella como desde el primer día ─habla con ojos cristalinos ─. Caminaré por donde camines y viviré donde vivas, porque tú eres mi hogar ─ubica sonriente el anillo en mi dedo anular. ─Ahora haremos la unión como pareja de vida ─agrega el Alfa tomando una pequeña daga. ─¡Córtale hasta la madre! ─le grita Tom a su padre. ─Tom ─lo reprende, pero él muy imbécil solo aumenta su burla al ver mi rostro de espanto. ─Como Alfa de esta manada y guía de ceremonia, los declaro pareja de vida ante la luna roja ─el culmino de sus palabras ocasiona un destello en el cielo, destello que me hizo olvidar el dolor de mi mano y el sabor a plata en mi garganta tras beber la mezcla de nuestra sangre. ─Las amo ─digo sobre los labios de mi ahora esposa. ─Nosotras te amamos más ─contesta profundizando el beso; los gritos, chiflidos y aplausos resuenan en todo el lugar, haciendo del momento algo realmente mágico. ─Limita tus deseos sexuales que otra luna de miel te espera ─ruedo los ojos, pero las palabras de Tom se hicieron realidad. Al llegar a la aldea una boda nos esperaba; mi padre quien había regresado dos semanas antes, se hizo cargo de todo para la ceremonia que oficio el líder de los aldeanos. Ese día tuvimos una doble boda porque, el hecho de ser el descendiente samurái fue algo que mi padre no dejo pasar y mi bella esposa paso de un traje típico de mi aldea a uno de mis antepasados. ─¿Qué otra ceremonia de unión nos hace falta? ─pregunta sonriente mi tres veces esposa. ─Todas las que sean necesarias para que el mundo sepa que eres solo mía ─la tomo por la cintura para poder robarle un beso de manera picara. La fiesta fue amenizada con melodías típicas de la región y danzas alusivas a nuestras creencias. ─Somos las mujeres más felices del universo ─habla Alma aferrada a mis brazos y mirando el cielo estrellado con una gran sonrisa, una que es permanente en mi rostro desde el día en que la vi, ellas son todo mi mundo, son mi vida y el alma que da vida a mi cuerpo. ─Sin ti no soy nada ─digo antes de depositar un beso en su cuello ─Sasi, Malai y Santiago, una sola alma. ─Un solo corazón ─completa girándose sonriente. ─Desde hoy serás mi amiga, mi esposa y mi amante ─acomodo un poco su cabello ─. Todos los días te demostraré cuanto te amo, cuanto las amo, solo te pido que te quedes a mi lado así el mundo se esté derrumbando. ─Ni un huracán podrá hacer que me separe de ti y no tienes de que preocuparte porque siempre estaremos para ti ─me besa dejándome claro que somos uno hasta el fin de nuestros tiempos, uno para la eternidad.                                                                                           Fin
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