Dentro de la casa la señora con aspecto descansado y alegre despidió al chófer
- Gracias Luis, siempre es bueno contar con tu ayuda, ve andate ya a tu casa, que debes estar cansado. Recuerde que mañana no tiene que ir a la clínica a trabajar, ya eso está hablado con mi esposo, así que tome su día de descanso. Bastante que abusamos de su buen servicio.
Así quedamos las dos en la sala. Le comento a la señora Berenice
- Pensé que se quedaba acá en su casa.
A lo que me contesta
- Nooo, el trabaja para el centro médico de mi marido, lo que pasa es que a veces lo ocupo, cuando son viajes muy largos. Aquí en la ciudad yo voy y vengo en mi automóvil.
y continúa diciéndome
- Acá en la casa vivimos mi marido y yo por supuesto ahora tú. .. ah si..También, se queda cuatro días a la semana, Luisa la cocinera. Tiene una habitación en el ala de servicio.
Continúa diciéndome
-Allí también recibimos a las chicas de limpieza, pero ellas no se quedan a dormir. Vienen dos o tres chicas de la agencia cada dos días, hacen limpieza profunda, algo de jardinería y se marchan al finalizar. Son muy eficientes...
Te pongo al día, para que estés al tanto, también viene un jardinero que es fijo de la agencia, él está una vez por semana. Siempre les exijo que vengan las chicas de limpieza y el jardinero todos un mismo día. nunca el jardinero por separado.
- No me imaginé una casa tan enorme...
Rápidamente la señora Berenice me advierte
- Si, pero acá ya tengo el personal entrenado para la limpieza y el mantenimiento. Así que no se me asuste. Que tú vienes esencialmente a acompañarme.. No pienses que vas a partirte el lomo limpiando toda la propiedad.
Ve, te muestro tu alcoba... Mi habitación está arriba. Estarás acá abajo en una de las habitaciones de huéspedes. Te dejaré allí para que te acomodes, si gustas, te des un baño y descanses. Luisa nos está preparando un bocadillo, voy a asearme. Regreso en un rato para que comamos juntas.
La señora Berenice me conduce hacia un corredor a la derecha e indica la habitación.
Es un cuarto muy amplio, decorado en colores crema y amarillo. Es muy acogedor el ambiente.
Una enorme cama con finas sábanas acolchadas. En cada extremo de la cabecera de la cama, dos mesas de noche color crema, hacen juego. Juntos con la peinadora, y los closets. Este cuarto es precioso. Apenas quedo sola me tiró a la cama emocionada dando saltitos.
De la cama corro hacia el sillón, la mullida alfombra silencia mis pasos, que comodo se siente! Al momento me percato de otra puerta, la abro y descubro el baño. Me siento en el cielo. Mi habitación es casi del tamaño de mi casa en el pueblo, y por mucho más cómoda. Allá no tengo un baño privado, ni siquiera bañera.
Me calmo un poco y me dispongo a darme un baño.
Después de un largo rato, salgo del baño, me visto y me pongo a ordenar las pocas cosas que poseo en el enorme closet.
Al terminar me recuesto en la cama y me quedo adormilada.
No sé cuánto tiempo pasó cuando sentí que llamaron a la puerta. Era la señora Berenice buscándome para acompañarla a cenar.
La señora Berenice me dice que ahora me llevará a pasear por la urbanización. Salimos de la casa y caminamos por las calles tranquilas y arboladas. Me muestra las diferentes villas y mansiones alrededor y me cuenta un poco sobre las personas que viven allí.
Luego llegamos a un parque cercano, un lugar muy hermoso con una vista impresionante de la ciudad. Me siento en un banco y disfruto del paisaje y de la suave brisa que sopla.
La señora Berenice se sienta a mi lado y me pregunta si me ha gustado todo lo que he visto hasta ahora. Le respondo que sí, que es todo tan hermoso y lujoso que me siento un poco abrumada.
Ella sonríe y me dice que esto es solo el principio, que aquí encontraré muchas oportunidades para aprender, crecer y disfrutar la vida. Me dice que tenga paciencia y un corazón abierto, y que siempre sea fiel a mí misma.
Me conmueve su consejo, y siento que realmente me está tomando bajo su ala protectora. Me doy cuenta de que me he ganado una gran amiga en ella, y estoy dispuesta a hacer todo lo que esté en mi poder para que no se arrepienta de haberme dado esta oportunidad.
Regresamos y vamos al comedor donde la señora Luisa ha preparado una suculenta cena.
Voy a la cocina para ver en qué puedo ayudar pero la señora Luisa me ve con mala cara. Incómoda me dice
_ Espera allí ya te diré que vas a hacer.
Más atrás la señora Berenice llega.
- Angelica ven a sentarte conmigo, mañana te diré cuáles son tus asignaciones, Tú quedas a mi cargo y a mis órdenes, nadie más excepto mi marido por supuesto, te dirán que hacer.. Eso queda claro, si el necesitara algo le obedecerás.
Y comerás con nosotros, serás mi asistente.
Pude notar el malestar de Luisa. Ella es una mujer de unos 40 años, morena, pelo rizados un poco regordeta. Parece mal humorada, ojalá no siempre sea así.
Asiento con la cabeza, pero no puedo evitar sentirme incómoda con la tensión en el ambiente entre la señora Luisa y yo. Me pregunto qué he hecho mal y cómo puedo repararlo.
Durante la cena, intento ser lo más discreta posible y hacer bien mi trabajo, pero la señora Luisa sigue mirándome con desconfianza y frunciendo el ceño. Por suerte, la señora Berenice es muy amable y conversadora, lo que hace que la cena sea agradable y entretenida.
Después de la cena, la señora Berenice me lleva a un salón de estar y me dice que ahí será mi espacio para mis estudios. Por un momento siento una punzada de tristeza al pensar en todo lo nuevo que tendré en mi propia habitación, una oficina. vuelvo a caer en cuenta de que esta es una gran oportunidad y que debo estar agradecida por cada cosa que se me brinda.
Me siento y observo todo el rededor d la oficina. El escritorio, la biblioteca, todo el mobiliario exquisito y de finos decorados. Con la mente llena de pensamientos y emociones encontradas.
Estoy lejos de mi hogar y de mi familia, pero al mismo tiempo estoy en una situación privilegiada. No puedo evitar preguntarme que me deparará el futuro en esta nueva vida que he comenzado.