Al amanecer muy temprano regreso la señora Berenice, ella nuevamente en el auto con el chófer. Lucía ataviada con un hermoso vestido rosa pálido, bajo del coche ayudada por el joven señor.
Berenice
- Hola comadrita , espero que Angelica esté lista, el camino va a ser en auto. Es bueno viajar tempranito antes que caliente el día.
Yo ya me encontraba lista llevaba puesto un pantalón crema, una camisa azul cielo y zapatos de tela color blanco.
Mamalis y yo habíamos desayunado ya hace rato. Mi maleta esperaba en un rincón de la sala.
Mami y yo nos abrazamos fuerte y nos besamos en las mejillas. seguimos abrazadas un poco más. para luego ella comenzar a dar recomendaciones.
Mamalis
- comadre, allí se la encargo, ya sabe.. si se porta mal o hay algo que no sea de su agrado, usted me la manda de regreso...ella es una buena muchacha pero una nunca sabe del todo cómo se portan cuando están lejos... Mija ya sabe todo lo que le dije... pues que luego..
- Quédese tranquila comadre, deje la regañadera. que pone a Angélica triste y nerviosa. _le dice Berenice en tono de broma.
El chófer y ella se cruzan miradas divertidos con el drama. Luego me dice
_ trae tus cosas ponlas en el auto que ya vamos saliendo.
Hago lo que me dice, abrazo y beso una vez más a mi mami
Mamá
- Cuida mucho de ti Angelica. Llama cuando llegues y si necesitas algo, no dudes en llamarme siempre que lo necesites.
Angelica
- Tranquila mami, estaré bien. Tengo todo lo que necesito aquí conmigo. Y no te preocupes, llamaré tan pronto como llegue a mi nuevo hogar.
Después de un último abrazo y un beso de despedida, Angelica salió de la casa y se dirigió hacia el auto que la esperaba en el jardín de la casa. El joven chófer la recibe sonriente y la ayuda a cargar su maleta en el baúl.
Angelica se sentó en el asiento trasero del auto y miró hacia atrás para despedirse de su casa y de su familia, con una sonrisa en su cara y un poco de nostalgia en su corazón.
La señora Berenice, también, le da a mi madre un caluroso abrazo, allí cuchichean algo de sus chismes de comadre y se despiden.
Quedando mi mamá frente a la casa, despidiéndose con la mano, mientras nos alejamos en el carro
El auto se puso en marcha, y mientras el viento soplaba suavemente por su ventana, Angelica se dejó llevar por la emoción de empezar una nueva vida en un lugar desconocido lleno de posibilidades.
Salimos al amanecer, fue un viaje largo por una carretera rodeada de árboles, en el camino atravesamos algunos puentes construidos sobre ríos y riachuelos, conté cinco pero ya no estoy segura de cuántos fueron.
En el camino conversamos poco, la señora y yo nos dormimos unas cuantas veces. de vez en cuando me mostraba alguna finca o sembradío y me hacía alguna reseña o memoranza.
Hicimos tres paradas para estirar las piernas, almorzar, buscar alguna bebida o entrar en algún restaurante para comer y usar el sanitario.
Cerca de las seis de la tarde y ya oscureciendo el día, me comentó que no faltaba mucho.
Dejamos atrás el paisaje arbolado para pasar a unas zona urbanas, yo estaba emocionada, nunca había viajado a la ciudad.
Después de la primera zona urbana nos adentramos en la ciudad. edificios y más edificios, y otros más altos y otros verdaderamente altos, rascacielos.
Y claro, todo estos edificios ya en la oscuridad con sus luces encendidas fue para mi un espectáculo de luces, parecía navidad.
Creo que yo tenía la boca abierta, solo lo había visto en revistas y en televisión. Después de atravesar buena parte de la ciudad, tomamos un corredor hacia una colina a la derecha de la ciudad. Dejando todo eso a un lado, para entrar en lo que luego supe era una urbanización privada, exclusiva para gente muy rica.
Un conjunto de mansiones hermosas en enormes parcelas, bastantes, muy retiradas unas de otras.
La entrada para la casa de la señora Berenice comenzaba con una muralla de piedra, bellamente tapizada por enredaderas de hiedras, y un enorme portón que abre electrónicamente a dos alas.
Al atravesar el portón hacia dentro, un camino largo con jardineras, adorna la entrada de la enorme casa de estilo elegante moderno.
Nuestro auto recorre el largo trecho del portón hasta la entrada de la vivienda y se detiene, el chófer baja y ayuda a la señora Berenice.
Entre él y yo descargamos las cosas del auto mientras que la señora nos da instrucciones de dónde colocar cada una de las maletas y paquetes. En lo que será en adelante mi nuevo domicilio.
Por dentro la casa era tan impresionante como lo era por fuera. La entrada era el salón principal, que daba una sensación de amplitud y majestuosidad. Los muebles y la decoración eran elegantes y refinados.
La señora Berenice me llevó a mi habitación, que estaba en el primer piso. Era una habitación grande, con una cama king size, una sala de estar y un baño privado. La decoración era suave y acogedora, y las vistas desde la ventana eran impresionantes.
Me sentí abrumada y agradecida por todo lo que había hecho para mí. Le di las gracias de todo corazón y ella simplemente sonrió y me dijo que me sintiera como en casa.
En los días siguientes exploré la casa y los alrededores con la ayuda de la señora Berenice. Descubrí una piscina, una cancha de tenis, un gimnasio y un salón de belleza que estaba a mi disposición.
Sentí como si estuviera viviendo en un mundo completamente diferente al que había conocido antes. La vida era completamente diferente aquí, llena de comodidades y lujos.
Pero no me olvidé de mi madre y de mi hogar. Hable con ella por teléfono todos los días, le conté de mi nueva vida y ella se alegró por mí.
Me di cuenta de que no importa dónde estés o qué tengas, nada puede reemplazar el amor y la conexión con tus seres queridos.