La propuesta

1088 Palabras
Después del día de la visita de la comadre de Mamilis pasó exactamente una semana dónde todo era absolutamente normal. La vida trancurria normal. Entre tomar algún trabajo en alguna hacienda para recoger la cosecha. Alimentar a los animales o simplemente vagar por el campo de aquí para allá. Mama me contó algunas cosas de su amiga. Ella se había enamorado y casado con el Doctor Marcus O'connor. Eso sucedió cuando el médico estuvo haciendo prácticas rural en el pueblo. Los dos jóvenes quedaron flechados. Formalizaron su unión matrimonial para al poco tiempo encargar su único hijo Richard, el ahijado de mami. A los pocos meses de nacido el niño, se le presentó al doctor la oportunidad de hacer especialización en el extranjero. Desd entonces habían perdido contacto. Puesto que los esposos han estado en estudio y trabajo en otros países. Luego de muchos años tuvo noticias de que los O'connor habían regresado al País y fueron a vivir en la gran ciudad. Siendo que, más que nunca, ellos mantenían una ajetreada agenda dentro y fuera del país que los alejó de los viejos conocidos. Además entiendo, que después de tantos años y de otro estatus, la señora Berenice obviamente incursionó en otras esferas sociales. Por lo que hacía mucho tiempo habían perdido contacto con el pueblo y sus habitantes. Hasta esa semana, que el doctor decidió aplicar personalmente evaluación a un grupo de estudiantes médicos que se encontraban realizando trabajo clínico acá en el pueblo. A lo que la señora Berenice aprovecho la oportunidad para visitar también su pueblo natal. Esta vez, en la tarde consigo a las comadres saboreando un café y conversando animadas. Yo no me encontraba de buen humor porque ese día no tuve trabajo por lo que no pude traer nada a casa. Saludé con desánimo. -Bendicion mami. Buenas tardes señora- e intente seguir para el dormitorio. Mami Lis -mija como vienes con tanto desánimo .. Que te ha pasado? Tuviste problemas? Esa cara tan larga traes!! Angelica _ no mami nada, solo que no conseguí nada que traer a casa. Estoy cansada. Es todo. Berenice: Ve comadre, más a mi favor de lo que conversamos. Mama Lis: si comadre, tiene razón. Angelica acércate acá que Berenice y yo tenemos algo que decirte. Me acerco, tomó asiento y escucho con atención lo que me van a decir. Mama Lis: Berenice necesita una joven que le acompañe y la atienda. Es por eso que ella pensó en que tú puedes hacer ese trabajo. Ella me estuvo explicando, pero es mejor que ella misma te diga cómo es la cosa. Berenice: Si Angélica, requiero de una muchacha que me haga compañía en mi casa. Realice algunos oficios y me atienda. Cómo le dije a la comadre, no va a ser un trabajo pesado, pues cuento con una señora que cocina, unas señoras que van y limpia la casa y otro trabajador que puede hacer, si se necesita, una labor fuerte o de peso dentro de casa. Prosiguió diciéndome _ entiendo la situación que están pasando y de esta manera podrás ayudar a tu mamá enviándole dinero o alguna cosa que sea de tu gusto. Mama Lis: Si Angélica, es mejor tomar está oportunidad. - Dictaminó mi mamá con tono fuerte, ya ellas habían tomado la decisión. Y yo siempre obediente a lo que diga mí madre no hacia mas que cumplir con lo que ella dispusiera. Ambas mujeres se dieron una mirada cómplice. Tampoco a mí me pareció mal la propuesta. Además me llamaba la atención eso de conocer la gran ciudad, rápidamente me sentí emocionada. Tímidamente asentí con la cabeza en señal de aprobación a las palabras de ambas. Berenice: Bien Angélica, mañana antes del amanecer te pasamos buscando. Estate lista que mañana viajamos a la ciudad. Comadre prepare a la muchacha, nos vemos mañana. Mama Lis: Claro que sí, Berenice. Angélica estará lista y preparada sin falta. Muchas gracias por darnos esta oportunidad. Berenice sonrió y se despidió de nosotras, prometiendo pasar temprano a recogerme. Mama Lis me abrazó y me deseó suerte, sabía que estaba nerviosa pero confiaba en mi fuerza y valor. Esa noche, no pude dormir con la emoción del viaje y mi nuevo trabajo. Sabía que tenía un gran desafío por delante, pero estaba lista para enfrentarlo con todo mi corazón. Me prometí a mí misma ser una excelente ayudante y traer tranquilidad y bienestar a mi pequeña familia. Al fin llegó el día y Berenice puntualmente llegó a recogerme. Llegaremos a la ciudad en unas pocas horas y conoceré su hogar y todas las cosas que yo debía saber sobre cómo manejar su casa. Me emociona la idea de conocer nuevos amigos y los lugares, donde trabajan. Me quede impresionada con su habilidad para hablar y la destreza y seguridad para relacionarse con las personas. Estoy segura que a medida que pase el tiempo, iré aprendiendo más y cada vez me sentiré más cómoda en la ciudad y en mi nuevo trabajo. Aprendo rápido y soy una chica muy inteligente, los asuntos de aprender no me preocupa, solo me emociona todo la novedad. Mi corazón palpita acelerado de emoción. También tendré la oportunidad de enviar dinero a mi mami, lo cual me hacía sentir aún más útil y necesaria. Finalmente, me di cuenta de que tomar esa oportunidad de manera tan impulsiva fue una de las mejores decisiones que he hecho, más bien que han hecho en mi vida. Me permitirá crecer y aprender, así como también, Dios mediante, ayudar a mi Mamilis de una manera significativa. En lo económico, han habido momentos difíciles en casa, en cuanto a extrañar a mi familia solo echaré de menos a mi madre. En cuanto a mis amigos, no creo extrañar a ninguno. Ademas el hecho de estar trabajando, hacer una carrera y sentir que algo significativo sucedió en mi mundo me da, desde ya, una sensación de realización. También, este día, he aprendido mucho sobre mí misma y sobre la importancia de ser valiente y seguir tus sueños. No siempre es fácil salir de tu zona de confort y tomar riesgos, pero a menudo es la única manera de lograr objetivos más grandes y hacer una diferencia en tu vida y en la vida de los demás. En definitiva, estoy agradecida por la oportunidad de perseguir mis objetivos y estoy emocionada de ver dónde me llevará esta aventura. Además, sé que mi familia, es decir, mi madre, siempre estará a mi lado, apoyándome y alentándome en cada paso del camino.
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