Esa búsqueda por saber quién era me tenía ansiosa, en mi habitación revisé cada cuaderno o rayón de las hojas, cada espacio importante e incluso mi propia computadora, pero había muchísimos libros y documentos, no había música más que la de muestra propia de la computadora y nada de imágenes, como si yo fuera una aburrida estudiante que solo le interesaba la medicina, hasta la papelera de reciclaje estaba vacía, eso era tan extraño, como si alguien lo hubiera borrado. Sí. Alguien lo había borrado. Necesitaba un respiro, me desvestí para colocarme uno de los traje de baño que tenía guardado, quería probar la piscina. Salí al baño del pasillo donde descubrí que había un espejo de cuerpo completo y me miré tal vez un poco más de lo necesario acostumbrándome a la imagen de mí, los rasguños

