Seguidora, yo era su seguidora fiel y además me había llamado Danna Banana. Al parecer había prometido seguirla en su locura de satanismo, no éramos conocidas que apenas se saludaban, éramos mejores amigas, nos unía un fuerte lazo de lealtad donde yo le tenía aprecio y ella a mí... ¿O tal vez novias? No... ¿o tal vez sí? Lancé la laptop a un lado y bajé las escaleras a toda velocidad encontrándome, necesitaba hablar con July, ella estaba pasando la aspiradora por la sala, así que descortésmente le desconecté el cable, July se volteó y me miró confundida, o puede que algo atemorizada la entendía yo debía de parecer una desquiciada en este momento. —¡Quiero que me digas quién era realmente esa chica! —exigí—, ella me mencionó en su carta de suicidio, ¡Tú debes saberlo! —Señorita Danna...

