ANNY CAMPBELL. ─── ∙ ~εïз~ ∙ ─── La luz grisácea de la mañana se filtra por la ventana de la cocina, iluminando el vapor que se eleva de las tazas. El aire huele a café y pan tostado, pero mi mente está en otro lugar, atrapada en una neblina densa. —¿Anny hija estás bien? —pregunta mi padre. Su voz rompe el silencio, trayéndome de vuelta. —¿Ah? —musito, parpadeando mientras la realidad se reacomoda en mis ojos—. Dime papá, ¿qué me estabas diciendo? Lo siento no te preste atención —confieso apenada. Siento un nudo en el estómago. No quiero que mi padre crea que no le presto atención, que su presencia no es suficiente. Pero mi mente aún sigue en esa fiesta y en esa persona; su imagen se aferra a mis pensamientos como una sombra, por más que quiero sacudirla, no puedo dejar de pensar en e

