Leigh.
ㅡLa señora Hans me dijo que su marido piensa vender sus acciones así que debemos hacer algo al respecto ㅡinformo a Karlaㅡ. Gabriel me dijo que te esperaba para comer y tu madre ha dicho que viene hasta Navidad.
ㅡ¿Navidad? ㅡdice triste, hace años me di cuenta que era la única persona en la empresa que sabía, o al menos imaginaba, que pasaba por su mente, nadie parecía saber de que humor estaba, sólo yo.
ㅡSi, dice que el señor Francis tuvo una recaída ㅡdigo triste.
Cuando Karla me contó que era hija de la señora Grant es decir, hermana del único hijo varón del señor Grant, en paz descanse, quien heredó la empresa y gran parte de la fortuna estuve sin habla por al menos media hora.
Ahora conozco a todos, la señora Astra y el señor Francis fueron amables conmigo debido al cariño que su hija me tenía pero después de cinco años de amistad aprecio mucho a esta familia y ellos a mí.
La hermana de Karla, Anne murió en un accidente de tráfico hace tres años, era una joven hermosa y llena de vida, muy apegada a su hermano. Anne tenía tan sólo 16 años cuando murió, yo la conocí y la llegué a apreciar mucho, recuerdo que le compré su primera falda arriba de la rodilla. Prenda que solo usaba para ocasiones especiales donde no estaba su madre ya que ella era muy protectora con Anne.
Después del accidente de Anne, la señora Astra y el señor Grant no volvieron a ser los mismos.
La señora Astra era una mujer llena de vida, siempre estaba con Anne excepto ese día en que había decidido darle la libertad a Anne de ir sola a la oficina de su hermano, poco después su esposo, el señor Grant murió dejando a todos con la pérdida de no solo uno, sino dos seres queridos.
Ese día marcó la vida de todos, incluyendo la mía.
Su hermano se volvió frío y amargado. Desde ese día no volvió a interactuar con otro humano de una manera normal.
ㅡDe acuerdo, el abuelo arruinó nuestra semana de chicas con mamá ㅡdice con una mueca.
ㅡNo seas mala con el, esta enfermo. Por otro lado, ¿Gabriel?
ㅡOh, claro. Arreglaremos lo de la señora Hans de inmediato y me voy a comer con Gabriel después.
ㅡKarla puedo hacer yo lo de la señora Hans, sólo necesito que me digas el presupuesto que tengo para distribuir lo de manera que la presentación sea impecable e irresistible.
ㅡ¿Qué haría sin ti? ㅡpregunta con una sonrisa.
─Soy eficiente ─digo con burla.
Se levanta soltando una carcajada pero antes de poder hacer algo más tambalea, se sujeta del borde del escritorio pero me apresuro a ella preocupada.
ㅡ¿Estás bien?
ㅡMe mareé ㅡexplica aturdida.
Le ayudo a sentarse y le hablo pero parece sumida en sus pensamientos. De la nada comienza a abrir su agenda, su laptop para luego sentarse frente a su escritorio sorprendida.
Con una sonrisa en el rostro me dice:
ㅡNo me ha venido la regla.
ㅡ¿Qué? ㅡcuestiono confusaㅡ ¿Eso es bueno?
ㅡ¡Si! Carajo, sí; Gabriel y yo hemos intentado tener hijos por un año.
ㅡY ¿no me habías dicho nada? ㅡpregunto indignada.
ㅡTe lo digo ahora, lo siento es que... la emoción... ㅡal menos tiene la decencia de parecer arrepentida.
ㅡDe acuerdo, entonces que me queda ¡ENHORABUENA! ㅡgrito feliz.
ㅡ¿Pasa algo? ㅡentra Sandra al despacho de Karla donde nos estamos abrazando emocionadas.
Nos separamos y Karla dice:
ㅡMás que bien Sandra, esto es maravilloso...
ㅡMe alegro ㅡdice la chica pelirroja confundida ante la escena presente.
ㅡNecesito anunciarlo...
Karla está emocionada pero lo mejor sería verificarlo antes de decir algo así que intervengo nerviosa.
ㅡMañana ㅡsuelto logrando que mi amiga me mire malㅡ, tienes que ir con Gabriel...
Karla me mira con el entrecejo fruncido por unos segundos hasta que comprende, asiente y entonces se mantiene lo mas seria que puede para hablar.
ㅡPrepara la sala de juntas ㅡordena Karlaㅡ. Necesito que el día de mañana informes a todos sobre una junta de emergencia, Ángel debe estar ahí.
La mención de Ángel hace que mi corazón se detenga, el señor Grand murió hace tres años al igual que Anne dejándole la empresa al hombre en cuestión no obstante se ha mantenido prácticamente oculto ante todos. Por lo que sé ni siquiera va a las juntas directivas, firma lo que es requerido e incluso se reúne de vez en cuando con clientes muy importantes para mantener sus contratos pero fuera de eso es un misterio.
Respiro tratando de evitar cualquier emoción de mi parte para con él y entonces sonrío nuevamente, la pelirroja sale de la oficina de Karla y no pierdo tiempo a la hora de abrazarla feliz por la noticia, esto es algo importante para ella. Tendrá una nueva vida, traerá al mundo una criatura y compartirá esa felicidad con Gabriel, su esposo.
ㅡVe con Gabriel, vayan con tu ginecóloga y déjame lo de la señora Hans ㅡordeno emocionadaㅡ. Me avisas.
ㅡGracias ㅡsusurra apretando más su abrazo.
No contamos el tiempo que pasa pero ninguna de las dos hace intento alguno por retirarse y es que siendo sincera ninguna quiere hacerlo, nos hemos convertido en hermanas después de todo éste tiempo. El cariño ha aumentado con el paso de los años, de ser solo amigas y compañeras de trabajo pasamos a ser inseparables. No había ninguna cena familiar dónde yo no estuviera, no había evento empresarial donde no fuese invitada.
Somos familia.
Somos hermanas.
Después de que ella sale de la oficina comienzo la presentación de la señora Hans no obstante el sonido de las personas merodeando afuera me hace imposible pensar con claridad así que tomo mis cosas y salgo en dirección a una sala de juntas vacía. Una vez allí las ideas fluyen por sí solas, cuanto mas leo más ideas surgen, las palabras salen de forma natural pero como siempre las repito en voz alta para poder convencerme de que es la forma correcta de exponer el tema.
ㅡEstamos concentrados en hacer que las acciones suban de manera que, si en algún momento... ㅡmi voz se ve interrumpida por un sonido en la puerta.
ㅡLeigh ¿no te vas? ㅡdice Gerard de limpieza.
ㅡHumhum ㅡasiento poniendo los papeles en la mesaㅡ. Me iré al rato. No te apures que yo cierro ㅡcomo siempre que me quedaba hasta tarde trabajando.
Gerard asiente sonriendo, ya me conoce y aunque está vez ni siquiera noté que ya era tarde continúo con lo mío. Me llevó toda la noche pero al final lo logré, completé mi propuesta para que la señora Hans no venda sus acciones.
No puedo evitar volver a pensar en Ángel, recuerdo todo lo que pasamos desde que nos conocimos hasta el día en que dejamos de hablar. Fue mi primer amor, el primer hombre del que me enamoré y ni siquiera pude besarlo.
Mierda.
Las cosas positivas son las que me hacen levantarme cada día con una sonrisa, Karla ha sido la mejor conmigo y mis ascensos en la empresa fueron por mi arduo trabajo así que debería ser feliz, debería.
Doblemente mierda.
Coloco mi bolígrafo sobre mis labios y como es costumbre comienzo a morder la punta con nervios, la ansiedad comienza recordándome lo dañada que estoy, lo mal que me dejó él...
No dejes que nadie sepa que tan rota estás por dentro.
Respiro hondo intentando dejar de pensar en él por segunda vez en el día y ordeno los papeles sobre la mesa y entonces me levanto, al notar que no hay nadie excepto yo en el edificio el pánico se hace presente aunque me rehúso a tener miedo, con el pulso un poco acelerado me encamino al ascensor dispuesta de salir de aquí lo más rápido posible.
En cuanto este llega me meto y presiono rápidamente el botón para ir al estacionamiento donde yace mi mini. Una vez entro en el coche mi pulso se estabiliza y el miedo me abandona, conduzco hacia casa pero el silencio se hace insoportable así que enciendo el estéreo y noto que ya van a dar las tres de la madrugada, vaya qué rápido se va el tiempo.
Pongo una playlist al azar pero entonces Paradise comienza y yo sonrío automáticamente, amo esa canción. En cuanto las últimas notas de aquella hermosa canción dejan de sonar estación el coche frente de casa.
Mi departamento no es muy lujoso ni está en las mejores calles de la ciudad pero al menos me hace sentir a gusto. El edificio no es el mejor del mundo ni el más caro, de hecho, es el más barato que encontré, las paredes que intentan ser de un color blanco están tan sucias que el gris se ha tornado en el centro de ellas y así la pintura a su alrededor decae dejando así ver lo descuidado que está.
Subo las escaleras rápidamente sin detenerme a analizarlo más, abro la puerta y entonces me voy directa a mi habitación agotada ante el día ajetreado que tuve. En cuanto me recuesto en mi cama mi mente y cuerpo quedan en absoluto descanso, cierro los ojos y fácilmente puedo conciliar el sueño.
Mañana será otro día y todo saldrá estupendo.