Injusticias.

1762 Palabras
Kathryna.   La fiesta es una pasada, me encuentro con mis mejores amigos de la uni, con las personas que amo y con el hombre con el cual deseo pasar el resto de mi vida. Lo observo con una de las bebitas de mi hermana en los brazos y no puedo evitar que mi corazón sangre por los recuerdos que se agolpan en mi mente, de pronto siento que el ambiente se ha vuelto pesado. Cierro los ojos y veo cada escena como si fuese ayer.   El dolor que me producía su toque, su invasión a mi intimidad, su voz diciéndome que era normal porque él era mi familia y la vergüenza que sentía luego de que ya no estaba cerca de mí, siempre supe que era algo malo, que era un abuso. Sin embargo sus palabras golpean mi pecho nuevamente al ver la escena de mi novio con una de las gemelas.   — ¡Ya no quiero hacerlo, me duele! – lloriqueaba cuando me tocaba dentro del estudio.   — Es porque no te relajas, solo son muestras de cariño mi amor ¡yo te amo! – insistía.   — ¡No, suéltame! – ese día le manoteé para que me dejara en paz y giré para salir de allí.   — ¿Prefieres que lo diga en voz alta durante la cena, niña estúpida? – ahogué un grito de dolor al sentir como tiraba de mi cabello, lo enredó completo en su puño para acercarme lo suficiente y susurrarme al oído porquerías.   Cuando salí del estudio, de nuevo con la vergüenza a flor de piel y mi dignidad rota por la manera de tratarme, utilizando la fuerza para obligarme, forzarme. Ese día me duché tanto que la piel me ardía, además del dolor que llevaba en la entrepierna, y en el alma al saber que estaba siendo víctima de abuso y recién lo descubría. Mi cabello caía en el piso de azulejos color rosa pálido ya que al tirar de el lo arrancó en varios lugares...   — ¡Hey, Nena! ¿A donde fuiste? – la voz de Stella me arrebata los malos recuerdos y sonrío al girar bañándola con el agua en la cara — ¡tramposa, solo estabas fingiendo! – me carcajeo dejando que el agua llegue a mi rostro y que no se note que he llorado.   — ¡Tontita, sabes como soy! – continuamos con el juego.   Miro alrededor y veo a Tita hablando por teléfono de manera acalorada con alguien, tiene una expresión de enojo visible. Niega cuando deja el aparato y Logan la aborda con el celular en su oído, mi piel se eriza, se que algo sucede. Mi familia, bueno, mis padres y hermana vienen a la fiesta, estoy segura de ello.   Salgo de la piscina, tambaleo un poco por el esfuerzo y lo tembloroso de mi cuerpo. Busco a Napoleón desesperadamente, siento que están cerca ya siento sus presencia en el club, cuando giro los veo, Kathrya se asoma sonriente y mi estómago se revuelve al verla, me parece imposible que se parezca tanto a mí, su cabello casi naranja y su nariz... si no tuviese los ojos oscuros fuésemos idénticas – y es lo que más me duele – que ella no me haya creído, no la quiero, no es mi hermana, ella fue mi verdugo cuando yo necesité apoyo. Siento unos brazos fuertes estrechándome y ese aroma delicioso a madera y miel llena mis sentidos.   — ¡Aquí estoy mi amor, nada va a pasarte! – mis labios tiemblan de tal manera que ni siquiera puedo moverme o hablar.   — ¡Saca... sácame de aquí por favor! – y lo hace, me lleva a una habitación que supongo debe ser preciosa y que ni siquiera detallo porque me siento en un torbellino de dolor.   Me recuesto en la cama y lloro como un bebé. Siento el cuerpo de Napoleón cubrirme por detrás, abrazándome, protegiéndome. Me siento segura entre sus brazos, pero todos los recuerdos me azotan.   — ¿Si necesitas que haga algo? Solo tienes que decirlo mi preciosa ¿lo sabes verdad? – siento sus labios en el hombro izquierdo.   — ¡No quiero verlos! – susurro más  para mí —. Con eso es suficiente – me estrecha con fuerza y me relajo un poco. Sollozo con fuerza, no puedo dejar de llorar.   — También podemos irnos, digo... fugarnos – siento su aliento en el cuello y sonrío sin poder evitarlo. Resopla una risa — al ático... los dos solos – me giro quedando con los labios pegados a su boca.   — ¿Podemos? – saborea mi boca en un beso que considero deliciosamente sensual — ¿pensé que necesitabas esta fiesta? – bufa sentándose en la cama. Se despoja de los tenis, saca la camiseta y empiezo a salivar sin remedio.   — ¡Tú! – me señala con el dedo —  puedes hacer lo que desees mientras no sea... hacerme rabiar, como lo has hecho desde esta mañana – abro los ojos.   — ¿Yo? – asiente — ¿y se puede saber que hice? – indago, su rostro arrugado por el enojo lastima sus bellos rasgos.   — El bikini, el juego, estas desnuda – lo miro con ojos entrecerrados — ¿Qué? Tu preguntaste -  se encoge de hombros levantándose.   Abre el pantalón y lo deja caer al piso, prácticamente babeo, es la imagen más erótica que he visto. Su cuerpo perfecto con músculos por todas partes y el bóxer n***o que le queda de miedo. La uve perfecta que hacen sus oblicuos me incitan a acercarme para pasar la lengua sobre ellos y explorar lo que yace – muy visible por cierto – dentro de su ropa interior. Suspiro. Parece que él no tiene ganas de... sexo. Saca del pequeño bolso un pantaloncillo junto a la camiseta sin mangas y unas chanclas, cubre su cuerpo y hago pucheros porque lo quiero desnudo, dispuesto y entregado.   ¡Solo para mí!   Unos toques en la puerta me sacan de la ensoñación, siento que me coloca un pareo encima ¡es precioso! Una malla delicadamente tejida en hilos dorados con unas piedritas que terminan en unas pequeñas tiritas, muy coqueta para haberla comprado él. Mi tío asoma la cabeza por la puerta y sonríe al ver la escena.   — Esa cosa esta linda ¿eh? – Napoleón sonríe engreído.   — ¡Lo sé cariño! – Logan sonríe.   — Bueno, yo hablaba de ti amor de mi vida – pongo los ojos en blanco por sus juegos tontos.   — ¡Gracias amor mío, sé que soy tu favorito! – sonríen como si fuesen chicas para acto seguido partirse de risa.   Son unos tontos, pero Logan es mi persona favorita, ya que fue quien me defendió como un tigre y hasta estuvo detenido por darle una paliza a Jonathan por abusar de mí mientras que los demás – exceptuando a Kathyenka y mi padre – gritaban que yo era culpable de todo.   — ¿Estás bien Nena? – asiento, el dolor golpea de nuevo, niego con lágrimas en los ojos.   — ¡Hey, serás idiota! – Logan me abraza —. Ya estaba más tranquila – bufa mi novio que parece un pitbull.   — ¡Tranquila mi niña, todo está bien! – susurra pegado a mi frente —. Pero Napoleón debe ir a enfrentarse con Misha y Krhisten, para que sepan que es tu novio – veo claramente cuando los colores escapan de la cara de Napoleón — Tú no, pero él se los debe ¡y que Dios lo ayude! – ya mi adonis particular se encuentra transpirando con la respiración entrecortada y caminando de un lado a otro.   — ¡No es justo, ellos ya no son mi familia! – me observa con ternura, sonríe igual —. Bueno, tal vez mi padre sí, pero ellas no, ya no las quiero – acepta mis palabras sin problema.   — Entiendo Nena, entonces dejemos que aquí nuestro valiente amigo le pida tu mano a Misha y que ocurra lo que deba ser – escucho la respiración de Napoleón, sin embargo lo veo mas tranquilo.   — ¡Bien, me voy a cumplir con mi compromiso! – sonríe para darse ánimos él mismo —. Recuerda que te amo... – asiento y estiro los brazos aprovechando que Logan me ha soltado para estrecharlo, besarlo e infundirle lo que sea que necesite en este momento...   ...   — ¡Le irá bien! – se encoge de hombros —. Es un buen chico, te ama demasiado para darse por vencido a pesar de sus temores cariño – suspiro entrecortado.   — Lo que menos temo es que se retracte, se cuánto me ama Logan, lo que me preocupa son precisamente sus demonios y los míos, nos asechan y pujan por destruirnos independientemente de lo maduros que podamos ser – me encojo de hombros —, por mi parte no tengo mucho que perder – mis ojos se humedecen — ya que estoy condenada a estar sola por el resto de mi vida y tenerlo a el me hace la mujer más feliz del mundo, pero si él no se decide... – tomo una bocanada de aire para poder continuar hablando — dudo que lleguemos lejos – concluyo cerrando los ojos para derramar las lágrimas contenidas.   — Sabes que no todo está perdido Kath, pueden... – levanto las manos para acallar cualquier protesta de su parte.   — Ya de eso hemos hablado y no es una opción, entiende que aun ni siquiera él mismo se encuentra seguro de esto más de que me ama con la misma locura que yo – mi voz sale tan temblorosa que me parece irreal.   Logan es mi amigo, consejero y una de las personas que más amo aparte de Kathyenka y los McCarthy porque mi propio hermano Lukyan ni siquiera se dio por enterado de lo que me sucedió, no es que lo culpe, pero al día de hoy no ha preguntado nada. Todo entre nosotros sigue como si no hubiese pasado nada. Si él lo prefiere de esa manera, lo respeto y considero.   Mientras tanto mi madre y hermana... no las quiero en mi vida, ellas dos no solo me juzgaron, sino que me culparon directamente de lo que sucedió siendo yo inocente. Por supuesto que ya no me siento culpable gracias al apoyo de Logan y los McCarthy, junto a Kathyenka y en cuanto a Kathrya... ella ya no es mi hermana, me perdió el día que decidió golpearme por lo sucedido siendo menor de edad y su esposo el abusador
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