Napoleón.
Entramos a la casa y me siento, aunque en el aire... incómodo porque todos a mí alrededor van a saber que tuvimos sexo, que estamos juntos y que anoche fue algo maravilloso. Me recrimino al no pensar en nadie más que en mí, las niñas van a preguntar y mi madre...
¡Aaaarggg, estoy en un lío!
Entro a la ducha rápidamente para calmar los nervios aunque dudo que me ayude. Debo calmarme porque ya los oídos me zumban y el pulso me ahoga. No es bueno que sienta esto de nuevo porque ya es sabido de mí que el miedo me azota como si fuese un niño aun a mis treinta y tres años de edad ¡despierta hombre!
Kath y yo somos una pareja, somos adultos, estamos comenzando una relación que dará frutos, muy buenos frutos de hecho. Sonrío más calmado porque somos perfectamente responsables de lo que hicimos y no tenemos que dar ningún tipo de explicación a nadie.
¿Y cuando mi Sol de Verano pregunte?
¿Qué voy a decirle?
¡Quiero a mi mamaaaaaa!
Doy vueltas por la habitación con las manos en la cabeza pensando que puedo hacer al respecto, dudo que en este estado pueda coordinar algún tipo de respuesta conveniente para mis hijas al respecto.
— ¡Pero mi hermosa y amada madre sí! – me golpeo la frente en un acto frustrado, ella puede sacarme fácilmente de este embrollo —. Y yo comiéndome la cabeza como idiota – sonrío con actitud ganadora, tomo el teléfono, pero antes de marcar el número es ella quien me llama.
Hago el baile de mi Sol de Verano mientras me coloco el auricular en la oreja para contestar.
Si soy un maricón malcriado y consentido, pero eso me ha mantenido vivo hasta ahora y quiero que continúe siendo así.
— ¡Mi bebé! – se fijan, no soy yo solo.
— ¡Hola mamita! ¿Qué tal la fiesta? – escucho unas voces de chicas, los gritos de mi Sol y la música a reventar ¡Dios, es horrible!
— Como puedes notar ya comenzó ¿Dónde están? – mi respiración se acelera mientras rebusco en los cajones un bóxer, medias y una camisilla sin mangas.
— ¡Ya... ya estamos en la casa mamá! – trato de llevar una cantidad adecuada de aire a mis pulmones, no quiero colapsar —. Apenas nos arreglemos, salimos hacia el lugar – gracias por no preguntar nada mami linda — Mamá ¿puedo pedirte algo? – el nudo en la garganta se hace cada vez más grande.
— ¡Claro cielo, lo que sea! – responde tranquila y al parecer atiende a alguien más — ¿va todo bien mi amor? – indaga con preocupación.
— ¡Eh tío! ¿vas a venir o tengo que ir por ti? – Logan desgraciado.
— ¡Amor mío! Tengo tanto que contarte... – expreso como chica para por fin bajar el nerviosismo.
— Entonces aquí te espero amor, no olvides el bikini – mi madre se carcajea y alguien más aparte del idiota, la que supongo es mi hermana, pero se escucha muy lejos.
— ¡Por favor, ni por teléfono son serios! – reclama mi novia eterna. Sostengo el teléfono con el hombro pegado al oído para subirme el vaquero y calzarme los tenis — ¿a ver amor, que necesitas? – ahí voy.
— Necesito que le expliques a las niñas lo de mi relación con Kath, yo no sabría que decirles si me preguntan – hace silencio — ¿madre?
— Aquí estoy cielo, descuida ya les explique lo que sucede entre ustedes – abro los ojos.
— ¿En serio mami? – resopla.
— ¡Claro que sí bebé! ¿pensabas que no preguntarían? – no sé que decirle.
— Sabía que lo harían, esa es la razón por la cual te lo estoy pidiendo – explico aun sin saber si pueda ser mala idea — ¿Qué les dijiste?
— ¡Bien! les dije que eran novios y necesitaban tiempo a solas – ay Dios, ya estoy temblando.
— ¿Cómo lo tomaron? – indago un poco angustiado.
— ¡Por el amor de Dios, les encantó! – no puedo evitar sonreír —. Sabes que Alma Nathalia esta loca por Kath y Jenisse más aun – coloco el aparato en la cómoda para arreglarme completamente e ir por mi novia, darle un beso de película y marcharnos a su fiesta de cumpleaños —, solo falta que tú lo aceptes bebé, pero por ahora... dense prisa en llegar ¡todos los esperan! – la sonrisa no me cabe en la cara.
Me siento muy feliz y tranquilo de que mis hijas lo hayan aprobado, pero mi madre lleva un mundo de razón al decir que debo aceptarlo, admitirlo y digerirlo para poder estar tranquilo.
Aplico los últimos toques, perfume, peinado y vista previa. Un vaquero, camiseta blanca y tenis, ese es mi atuendo, un pequeño bolso preparado con pantaloncillo y otra camisilla sin mangas, las chanclas, toalla, bóxer y ¡listo! Tomo las llaves de mi deportivo, el celular, cargador del mismo para salir de la habitación.
¡Jesús, parezco una chica!
Veo a Kathryna jugando con los perros, luce un precioso vestido playero atado al cuello. Es floreado y abierto a los lados hasta más de la mitad de los muslos. Mi humor cambia y de pronto me siento tan incómodo que no deseo terminar de bajar. Su cabello suelto, su hermosa piel, sedosa y suave descubierta me produce un calor raro, diferente. No es excitación lo que siento, son celos de que la vean, de que otros disfruten de lo que me pertenece.
Olvido el beso de película y le digo adiós a la diversión que se supone tendríamos hoy.
— ¿Nos vamos? – al escuchar mi tono de voz levanta la vista con el ceño fruncido —. Te ves... preciosa.
— Pero no te agrada ¿cierto? – niego. Pone los ojos en blanco, sin embargo tiene la delicadeza de no decir más.
Abro la puerta del acompañante para que ingrese ella, lleva el bolsito en la mano y le extiendo la mía para que me lo entregue y de ese modo guardarlo en la cajuela. Sostiene mi mano mirándome a los ojos y modulando un “te amo” que me pone de rodillas en un instante...
...
Estaciono cerca de la reja, lo más alejado posible de los otros vehículos – cuidando el mío por supuesto – salgo del auto rodeándolo para abrir la puerta del copiloto y que salga la preciosa chica que me mueve el piso, se cuelga de mi cuello, me tenso inevitablemente. Soy un imbécil por eso. Sin embargo ella al parecer lo entiende y sin privarse de lo que le pertenece me besa húmedo, despacio y delicioso en los labios, quedo en shock, con un sabor a fresas en la boca por su brillo labial y una erección difícil de esconder y más aún cuando pasa la mano por encima de mi paquete haciéndome dar un respingo ya que no lo esperaba.
Definitivamente esta Tigrita me va a matar de un infarto...
— No deberías ser tan atrevida mi amor – detengo su pequeña mano acariciándola, mi pulso amenaza con hacer estallar las venas por lo rápido que está —, estamos en un lugar público – le hablo seriamente y hace un mohín gracioso.
— Si no fueses tan obvio, nadie se daría cuenta – me mira con una picardía que quiero comérmela a besos —, pero como todo te produce vergüenza... entonces yo voy primero – y se va dejándome solo, excitado y enojado. No sé con quién, pero estoy enojado.
Saco ambos bolsos del auto, ahora con un humor de perros ¡Jesús! Esta chica me destroza los nervios y cambia mi temperamento como si fuese un adolescente, ya estoy mayorcito para esto ¿no? Conforme avanzo hacia el lugar de la reunión aumenta mi disgusto al verla siendo abrazada por todos felicitándola por su cumpleaños, sus amigos de la universidad no cesan de apapacharla y muero de celos.
— ¡Papito mio! – Alma Nathalia corre hacia mí e instantáneamente mi humor cambia — ¡llegaste, llegaste! – se lanza a mis brazos y yo no puedo más que abrazarla ¡Dios, que bien se siente!
— ¡Amor mío! – reparte un millón de besos por toda mi cara y se carcajea cuando le doy vueltas, lanzándola al aire para que luego caiga en mis brazos nuevamente —. Te amo tanto – la estrecho de nuevo besando el nacimiento de su oscuro cabello.
— La abuela dice que Kath es tu novia – dice pensativa — ¿es cierto? – me observa suplicante. Sonrío engreído solo para pincharla.
— Puede que sí, puede que no – le hago un guiño y me mira con una seriedad aplastante.
— ¡Estuvieron solos toda la noche papá! – la bajo como si quemara — ¿eso no los hace novios? – respiro y miro a todos lados, comienzo a transpirar — ¡ay papito mío, tienes tanto que aprender! – palmea mi hombro y casi caigo desmayado por sus palabras.
Pero no me da tiempo gracias a un torbellino de cabellos castaños brinca a mis brazos apenas suelto a mi Alma, los ojos diferentes de mi Sol de Verano escrutan mi rostro aun pálido por el comentario de su hermana.
— ¿Papito tene febre? – toca mi frente sudorosa. Beso su naricita y un hoyuelito precioso aparece en su mofletito regordete al sonreír.
— No mi Sol, no tengo fiebre – camino hacia el área de la piscina, veo a mi hermano lanzar las chicas hacia la piscina todavía vestidas y un nudo horrible se aloja en mi garganta — solo necesito un poco de agua – respondo en tono cariñoso y ella abraza mi cuello.
Observo a mi madre que lleva en brazos a Ephran y desde este mismo lugar me encuentro con los ojos de mi hermano que brillan como unos farolitos en navidad cargando a una de las gemelas, la otra se encuentra en brazos de su madre que se ve espléndida aun después de la operación ¡wow, es muy fuerte!
— ¡Bebé, al fin llegan! – mi madre levanta la voz para llamar mi atención con la misma delicadeza que acaricia la piel del enano precioso que lleva en los brazos —. La preciosa ya se encuentra en el agua – rueda los ojos en un gesto muy poco usual en ella — apenas me saludó y se fue con los gemelos y sus amigos de clases – expresa sonriente, mi boca se vuelve una fina línea y mi pecho arde con ese comentario.
¡Ya lo dije, esto va a ser una tortura para mí!
Sin embargo trato de disimular mi trágica molestia y saludar normalmente, veo a mi padre con los otros chicos – Ethan, Logan y Luke – jugando dominó junto a Jack, mi Sol de Verano continúa llamando mi atención tomando con sus pequeñas manitos mi rostro entre ellas, pero al ver a Carol con su madre se lanza de tal manera que de no ser por Danielle cae al piso ¡Dios, espero nunca dejarla caer! Es una niña ninja cayendo en los brazos de su tía que recibe de ella mil besos y una bomba de saliva que escapa de su boca ¿será que es muy pequeña y no le cabe tanta baba? Hago una mueca de asco y Dani se encoge de hombros.
— ¿Qué tal grandulón? – bajo la cabeza para que bese mi mejilla, mi Sol vuelve a besarme —. Ya estábamos pensando que se le quedarían pegadas las cobijas – agrando los ojos y la miro pasmado por el comentario. Ella se parte de risa haciéndome un guiño. Es una atrevida.
— ¡Tíaaaa, tíaaa, quelo con Talol! – se remueve inquieta y esta la deposita en el piso.
Las niñas se abrazan como si no hubiese mañana, han estado juntas desde que Jenisse llegó a casa porque Carla Freeman es paciente de mi madre, entre otras cosas ha quedado una amistad estrecha entre ellas, por supuesto ella y Jack son bienvenidos a la casa, y a todos los eventos que se realicen en el seno de mi familia.
— ¡Pero que graciosa hermanita! – me saca la lengua sin aguantar la risa —. Es bueno saber que son todos un gran apoyo – digo malhumorado de nuevo al ver a “mi novia” en la piscina ya cambiada con ese traje de baño que le sienta bellísimo.
— ¡Ay no seas sangrón! – bufo y camino dejándola sola — ¡Te amo! – es lo último que escucho de ella.
— ¡Hey amigo! ¿verdad que huelen delicioso? – le hablo a Dom y éste sonríe orgulloso ante su pequeña — ¡Felicidades a los dos por estas bellezas! Me disculpo por no haber ido a verlas, pero el trabajo, papá – pongo los ojos en blanco — y... ya saben – Katy hace una seña restándole importancia a mis palabras y me tiende la preciosidad de niña que descansa en sus brazos.
Huele igual a mi Sol y al amor de mi vida, además de que es una belleza como su madre. Tienen la frescura de su cabello rojizo y la sonrisa de mi hermano. Realmente son preciosas. Me sumerjo en un mar de recuerdos que aunque ya no duelen como antes, continúan siendo una parte de mi vida que lastima de igual manera, solo que hoy tengo a alguien diferente que me llena, que se encarga de hacerme saber que soy suyo y que ella me pertenece. Alguien que aun cuando yo tengo la experiencia... me da miedo amar sin barreras...