La limusina parquea justo en el frente de la puerta que da a la emergencia de la clínica – acción que es totalmente imprudente por el sitio –, Stella llora desesperada y veo que no puede sostenerse en pie por la impresión de haber sido ella quien auxilio a Nana Reyna, suelto por un momento a Kath y corro hacia ella que se encuentra sola para proporcionarle el equilibrio necesario. — Cariño, mi niña ¡mírame por favor! – sus ojos se ven irritados y la expresión de miedo se refleja claramente en su rostro —. Calma mi amor no pasa nada – intento calmarla sin éxito, porque lo que sucede es que pierde el conocimiento — ¡Dom! – llamo a mi hermano incómodo con la situación y Ethan viene a ayudarme. No porque se me dificulte cargarla sino porque no veo por ninguna parte a Kathryna y me imagino lo

