Me encuentro pulcramente ataviado con uno de m,is trajes de tres piezas favorito – azul marino – combinando una corbata azul cielo que me recuerda a los ojos de cierta Tigrita que se encuentra aún enojada conmigo porque no puedo dejar de ir a la clínica a ver a Sonya. Cada que me ve me saca la lengua en una actitud tan infantil que me provoca morderla, ya no está tan furiosa conmigo como hace unos días, pero no me quiere cerca. Ya esta convencida de que no voy a volver con ella e incluso, la misma Sonya me ha dicho que no desea irse a vivir en casa de mis padres ya que es incómodo para ella. Sé que no ha cambiado nada, o al menos su actitud grosera y egoísta porque no ha pedido ver a mi Alma aun y eso, aunque ella lo esconda... le duele y a mi también. Una vez terminada mi faena de la ma

