— ¡Cariño! – separo un poco mi rostro del suyo —. Créeme que tu padre biológico fue una víctima de tu abuela Lucressia y un juguete en las manos de tu madre –me obligo a decirle con tristeza, no quiero que se vea envuelta en conflictos de adultos. — Lo sé papito, la abuela siempre le llamaba idiota e insultaba a todos y el señor que dormía con los ojos abiertos siempre sonreía como un zombi... eso me daba miedo – respiro profundo. Voy en busca de una cafetería o Starbucks para desayunar algo, cuando mi teléfono suena, se trata de mi madre. Atravieso la carretera con mi Alma en brazoa para llegar y saco el teléfono dentro del local. — ¡Madre! – respondo sin saludar ya que nos vimos muy temprano — ¿sucede algo? – pregunto intrigado. — Revisa tu teléfono bebé porque acabo de

