Capítulo 7

3000 Palabras
Capítulo 7   Ivonne solo se quedó muda, no podía creer lo que le decía Rafael. –Pero… No está muy chiquita, para ir a una escuela, digo no sé… ¡Ay no, Rafael! Espera a que cumpla por lo menos dos años, quizás tres –hablo un poco preocupada por la decisión de llevar a la niña ya a una escuela. Perdón sé que es tu hija y que tú eres el que debe tomar las decisiones respecto a ella, pero es que me da pesar solo dejarla sola con unas extrañas siendo aún pequeña. Rafael al ver su preocupación solo sonrió. − Está bien, será como tú quieras. Ivonne solo respiró tranquila al escuchar eso, ella no concebía el hecho de llevar a la niña ya a la escuela, si para eso estaba ella para cuidarla, para eso la había contratado ¿Sera que ya se quería deshacer de ella? Quizás ahora que tenía novia, esa era la razón, Pía se lo dijo, que ninguna mujer solo consentiría tener una joven en su casa.  −Sabes no voy a ir a ningún lado a pasar las fiestas ¿Te gustaría pasarla aquí con Daniela y conmigo? –preguntando esperando que su propuesta sea aceptada. −¡De verdad! Me encantaría, muchas gracias –comento con una sonrisa. Regresaron a su casa con el árbol de navidad y comenzaron a adornarlo, cualquiera que los viera, pensaría que eran una familia, en toda la extensión de la palabra. En eso Ivonne, estaba poniendo un adorno en lo alto del árbol, cuando el banco trastabilló, estaba a punto de caer, cuando Rafael la sostuvo de la cintura, quedando muy cerca de ella, tanto que se podía sentir el aliento de los dos, simplemente se miraron a los ojos y poco a poco Rafael se acercó para besar a Ivonne. −Ivonne. −susurro−. Deseo besarte, realmente quiero. − Cerrando los ojos, para acercar sus labios a los de ella, sus suaves labios aterciopelados, degustándolos, saboreándolos, invadiendo su boca por completo, sintiendo cómo atraía a Ivonne hacia él. Ivonne aceptó el beso de Rafael, lo deseaba y esta vez sabía que él estaba consciente de lo que hacía solo disfrutando como la besaba, pausadamente, lento sin apresurarse, quería que durara una eternidad. Solo siguieron besándose hasta que poco a poco bajaron la intensidad del beso. −Ivonne… Yo… Yo ¡En verdad quería besarte! No de ahora, desde hace mucho, solo que no me atrevía. –Dijo acunando la cara de Ivonne con sus manos, mirándola a los ojos. −Yo, no sé… Me tomaste por sorpresa, pero debo confesar que me gusto, reincorporándose un poco. –comento un poco apenada, por lo que acaba de pasar pero la realidad por dentro le decía a sí misma que eso fue un sueño, un hermoso y maravilloso sueño. -No quisiera… Que después de esto te sientas incómoda, si tú quieres solo olvídalo. –Dijo alejándose un poco de ella. −¿Tú quieres olvidarlo? −pregunto Ivonne. Rafael se volvió acercar para volverla a besar con mucha dulzura, saboreando su boca, realmente sentía que se moría de ganas de besarla y nunca dejar de hacerlo. A lo cual Ivonne, se dejó llevar por los besos que le daba Rafael, hasta que un balbuceo se escuchó no muy lejos de ellos. −Creo que Daniela, se puso celosa. − Jajaaajajajajaj comenzaron a reír. Después de que acomodaron a Daniela en su cuna, Rafael abrazó a Ivonne por detrás recargándose en su nuca. − Tenemos que hablar. -Sí, lo sé –dijo Ivonne tratando de no sonar nerviosa. −¿Qué piensas de esto? –pregunto un poco nervioso de la reacción de Ivonne−. De iniciar una relación conmigo. −Es que… No sé Rafael ¿Si no funciona? –pregunto un tanto preocupada−. No podremos solo retroceder y hacer ¿Cómo que no pasó nada? −¡Funcionara! Yo sé que funcionara, tu y yo prácticamente vivimos como pareja, ya lo único que nos hace falta… Bueno, tú sabes a lo que me refiero. –comento perdiéndose en los ojos de Ivonne.  A Ivonne se le subieron los colores al rostro, no es que fuera virgen, pero solo había tenido su primera vez con un novio de la universidad antes de dejarla, un par de veces era toda su experiencia. −Bueno si, pero… todo esto me abruma, yo soy tu niñera, tu eres mi jefe, no se tal vez tu pienses, que yo soy muy poca cosa para ti, digo tu eres una persona importante y yo pues. –Agacho la cabeza cuando dijo lo último. −¡No, ni lo digas! Tú eres una gran mujer, de la cual me voy a sentir muy orgulloso de que seas mi pareja. –explico levantando su rostro−. Digo si tú quieres, realmente siento algo muy profundo por ti, desde que llegaste a mi vida cuando más te necesite, te has convertido en mi compañera. Ivonne, a lo que quiero llegar, no solo es solo porque cuidas a Daniela, sino es que me gustas, me gustas mucho y siento muchas cosas por ti, que ni siquiera puedo expresarlas. –Dijo mirándola a los ojos. −Yo realmente siento muchas cosas por ti, debo confesar, solo que… − Solo sonrió. ‹‹Esto que acaba de escuchar lo había soñado, era solo un sueño, pero ahora de escucharlo de los labios de él, eso hacía que las cosas que sentía, salieran a la luz››−.Tú también me gustas. Rafael se acercó a ella, tomándola de la cintura para volverla a besar, con una pasión desmedida, demandante, que no quería parar, un beso tras otro, casi sin respirar, solo estaban ahí saboreando, uno al otro, sintiendo como el calor de los dos emanaba a pesar de que afuera estaba haciendo frío, ahí en ese cuarto solo se sentía el calor de sus corazones. −Rafael hay que parar, yo aún no estoy preparada tu sabes, para eso. –comento abrazándose a él. −No te preocupes, yo no te voy a obligar a nada, vamos despacio, será cuando tú quieras, sin prisas.− Dándole un beso en la frente. Solo siguieron, dándose unos cuantos besos más, pero la cordura llegó así, que se fueron a sus respectivas habitaciones. Solo pensando, cada uno en lo que acaba de ocurrir, Ivonne por su parte sentía que su corazón latía a mil, nunca pensó que se volvería a enamorar, cuando terminó con su novio de la universidad. Se sintió devastada, ya que él no tuvo reparo en buscar inmediatamente a otra novia, en cuanto vio que Ivonne, tuvo que dejar la universidad por bajos recursos, él se buscó a otra. Solo tocando sus labios, recordando los besos que le dio Rafael, era como un sueño, desde la vez que la beso, no dejaba de pensar en eso, en que la volviera a besar, pero por qué se sentía ¿Cómo extraña? Como si algo le indicará que no estaba bien; lo que acababa de pasar. Por otro lado, Rafael también no dejaba de pensar en lo que acababa de pasar, solo pasaba sus dedos en sus labios, recordando el beso que le había dado a Ivonne, hasta que recordó que él, había iniciado algo con alguien más, pensando… −¡Dios Vania! Tendré que terminar con ella lo antes posible, antes de que esto se salga de control. Si mañana hablaré con ella, daré por terminado todo con ella, de hecho no pasó nada con ella, no creo que lo tome a mal, en verdad quiero que todo esto termine bien. Así estuvo sin poder dormir solo pensando. ﷻ−ﷻ−ﷻ En la oficina Vania, se había encargado de decirle a todo el mundo, que ella ya tenía una relación con Rafael, ya que habían estado juntos en la convención, cosa que era cierto a medias, pero ella ya quería que se supiera que era mujer de Rafael. De hecho estaba tan entusiasmada con todo eso, que le dijo a la secretaría de él, que le diera una copia de su agenda que Rafael no se molestaría, ya que era su novia, que pronto vivirían juntos, que si no quería ser despedida, que se ocupara de lo que le pedía. −Srta. Vania, disculpe… Pero yo no le puedo dar la agenda de mi jefe, me voy a ver en problemas.−comento tratando de ser sutil en su contestación, conocían el carácter de Vania y sabía que era de las que si no conseguía lo que quería, se ponía furiosa. −¡Con quién crees que estás tratando! –exclamo furiosa por la negativa de la secretaría de Rafael−. Realmente quieres tener problemas, pues así será, soy socia de esta compañía y puedo correrte créeme, si no quieres pasar una navidad sin trabajo, haz lo que te pido. −Está bien señorita, dándole una copia de la agenda del señor Ferretti. –comento un poco temerosa de lo que acaba de hacer, sabía que su jefe se iba a molestar muchísimo. Rafael llegaba como todas las mañanas a su oficina, pero con lo que no contaba es que precisamente, ese día Rafael iba hablar con ella, sobre su relación, solo que tenía varias reuniones y quería hacerlo en un lugar, donde no le fuera hacer un escándalo. Sabía que lo que le presidía a Vania, era el alto grado de dramatismo y la oficina no era adecuada, así que esperaría hasta que terminara de trabajar para hablar con ella. Pero estaba determinado a terminar lo que se había iniciado, por muy pequeño que fuera, no quería jugar con sus sentimientos y mucho menos con los de Ivonne, ahora que iniciaba algo con ella, no lo quería arruinar. Para esto Vania, aún no estaba conforme con lo que tenía con Rafael, un nombre la tenía un poco molesta, esas palabras no la dejaban en paz, tenía que saber ¿Quién era Ivonne? sabía que Rafael tenía una niñera, pero no sabía ¿Cómo era?, la duda le carcomía el alma, al pensar que quizás fuera bonita y no iba a permitir que ninguna otra mujer lo perturbara. Así que aprovechando que Rafael, iba a estar ocupado casi todo el día, ya que le habían dado su agenda, fue hasta su casa para conocer a la tal Ivonne y poner todo en su lugar, ahora que era su novia no iba a dejar pasar nada. Llegó y tocó, Ivonne estaba en la cocina, haciendo la papilla de Daniela, cuando se escuchó el timbre, cuando fue abrir, ni tiempo le dio a preguntar ¿Quién era?, solo se metió a la casa, así ni más. −Tú debes de ser Ivonne, la niñera… −Mirándola de los pies a la cabeza, con desdén. -Si… así es ¿Quién es usted? −preguntó cortésmente, ya que si sabía ¿Quién era ella? Se suponía que conocía a Rafael. −Bueno yo querida… Soy la novia de Rafael. –Dijo moviéndose por la casa mirando todo a su alrededor, con su ropa elegante y su gran bolso de diseñador−. Solo vine a poner orden en su casa, de hecho ya no tardo en venirme a vivir con él, así que quiero saber qué clase de mujer cuida la hija de mi prometido. –dijo sin más solo sentándose en uno de los sofás, sin dejar de mirar a Ivonne, que estaba en una pieza parada frente a ella. Ivonne, estaba en shock ¿Qué? ¡Prometida! Claro, debió ser la mujer que escuchó en el teléfono ¡Dios! Pero qué clase de hombre era Rafael, que la besa un día antes y después aparece una prometida. −Bueno querida, mi prometido y yo vamos hablar muy seriamente acerca de Daniela, en cuanto tenga edad suficiente la mandaremos a un internado, ya que no podemos estar con ella, por nuestras ocupaciones. –explico haciéndole saber sus planes−. Así que no creo que necesitemos mucho tiempo tus servicios. Esto si fue lo último que le aguanto. −Sabe no sé ¿Qué pretenda? Pero le pido que se vaya, yo no sé ¿Quién es usted? Ni con qué fin venga, pero con respecto a Daniela, solo su padre decidirá eso, así que le pido que se retire, de hecho no debe estar aquí ¡Ustedes una extraña! –exclamo ya muy molesta, no solo se trataba de Rafael sino que esa mujer ya estaba haciendo planes para deshacerse de Daniela. −Voy hablar muy seriamente con Rafael, para que te despida –Mirando a Ivonne con rabia ¡Eres una insolente! Mira que correrme ¡¡Es inaudito!! Pero de aquí saldrás y muy pronto−.Levantándose de aquel sofá. −Solo váyase, antes de que la saque de los pelos. –Dijo Ivonne al grado de perder la paciencia. −¡¡La que te irá serás tú!! −Marcando a Rafael a su teléfono−. Amor, oye estoy en tu casa… −Rafael al teléfono. −¡En mi casa! ¿Qué haces en mi casa?− pregunto muy alterado, levantándose de su escritorio, tomando su saco para ir de una a su casa. −Si amor, estoy en tu casa… Lo que pasa es que quise conocer a tu hija, pero tu empleadilla es una grosera ¡¡Quiero que la despidas!! –expreso muy molesta. −¡¡¡Sal de mi casa, de una buena vez por todas!!! ¿Con qué derecho solo irrumpes en mi casa?, ¿Qué te pasa? –espeto molesto al grado de gritarle al teléfono.  Iba entrando Leonardo a su oficina. −¡Oye! ¿A dónde vas? La junta está a punto de empezar –dijo con unos expedientes en la mano. −Hazte cargo, debo ir a mi casa, Vania está en mi casa, no sé ¡¿Qué le dirá a Ivonne?! –hablo ya un tanto desesperado, solo cerrando su ordenador para salir de su oficina. −Pero ¿Qué te preocupa?, ¿Que no sales con ella? –pregunto al notar que estaba muy molesto−. Es normal que quiera ir a tu casa. −Si… Bueno, es complicado. −Rascándose la cabeza, quise, pero no puedo, estoy enamorado de Ivonne, con Vania simplemente no puedo, tu sabes no me ínsita a nada, ni siquiera me gusta, de hecho hoy iba a terminar con ella, algo que ni siquiera inicio, porque no siento nada por ella. –Saliendo de la oficina junto con Leonardo hacia el elevador−. Solo hazte cargo de la junta, voy a ver si no dijo algo que no es cierto. Hoy me lleve la sorpresa, que todos saben de la relación que según ella y yo tenemos, no solo eso…−Llevando su mano a su cabello para peinarlo hacia atrás, en señal de frustración−. Pidió mi agenda a mi secretaria, por poco y la despido por eso. ¡¡Esta tipa está completamente loca!! –Entrando al elevador para bajar e ir a su casa.  En menos de quince minutos ya estaba en su casa, al entrar vio a Ivonne, cargando a Daniela con una cara de pocos amigos, Vania por su parte estaba con una cara altanera, pensando que estaba haciendo lo correcto. −¡Vania! Pasa a mi despacho que tenemos que hablar. –dijo serio al verla ahí en su casa, sin su permiso. −¡Pero amor! ¿Que acaso no le dirás a esta chica que se vaya? Digo para que la necesites si es muy grosera. –comenta con un puchero en la boca, tratando de acercarse hacia Rafael, el cual la detiene caminando hacia su despacho, deteniéndose a medio camino mirándola con determinación. −¡Te dije que pases a mi despacho! −exclama con voz autoritaria. Ya cuando entraron al despacho, Vania se le lanzó al cuello para abrazarlo. –Mi amor, pensé que no te vería hasta muy tarde, por eso es que me atreví a venir a conocer a la bebe, si comenzamos una relación lo más normal es que conozca a Danielita ¿No crees? −¡No Vania! –Retirándola para solo alejarse un poco para comenzar a hablar−. Mira lo que quiero hablar contigo es que… ¡Esto no está funcionando! De verdad quería iniciar algo contigo, pero no puedo, simplemente me di cuenta que no siento nada por ti, lo siento. Perdóname si te hice creer falsas expectativas, pero creo que debimos pensarlo mejor, yo lo pensé bien y busque muy dentro de mí algún sentimiento hacia a ti pero solo no lo encontré. −Te entiendo, pero esto es así, solo debemos esperar a que tú te enamores de mí, sé que lo lograré, solo deja que te consienta, que esté a tu lado. –Llegando hasta él, poniéndose enfrente para tratar de acariciar su cabello. −¡No Vania! Creo que no me entiendes, yo no siento nada por ti, ni lo sentiré, estoy enamorado de alguien más. –Dijo esto último un poco pausado, pero asegurándose de que realmente lo escuchara. −Si lo sé… ¡De tu ex mujer! Pero ella no va a regresar− pronunció muy segura de lo que decía, como si ella supiera la verdadera razón del ¿Por qué Marcia se había ido?−Eso lo debes de aceptar.− Tratando de persuadirlo de que terminara con ella−. Así que Rafael, yo soy tu mejor opción, mira yo puedo venirme a vivir contigo, no se estar juntos, digo para que tu sepas que tanto te quiero. –Dijo volviendo acercarse a Rafael para abrazarlo.  Pero Rafael, ya no tenía palabras para hacer entender a Vania, que las cosas habían cambiado, que se había equivocado en iniciar algo con ella, cuando él ya albergaba sentimientos por otra persona. Se sentía mal por ello, no quería lastimarla y era la razón por lo que quería terminar algo que ni siquiera había empezado. −¡No es por Marcia! Lamento mucho si te estoy lastimando, pero no puedo… Así que lo mejor es terminar cualquier cosa que hayamos comenzado, digo entre nosotros ¡No pasó nada! así que no veo el problema para que solo dejemos las cosas, así.  
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