Capítulo 6
Al siguiente día Rafael, se despertó con un fuerte dolor de cabeza, con su ropa intacta que de hecho durmió solo, ya que Vania derrotada se tuvo que ir a su habitación, ya que él, no se despertó en toda la noche.
Rafael bajó después de darse un baño, bajó a desayunar encontrando a una Vania muy irritada. −Buenos días.
−¿Que tienen de bueno? –dijo en una forma de reproche.
−¡Estas de malas! ¿Qué te hice? –pregunto al verla tan molesta, ya que él no recordaba haber hecho nada para molestarla.
−¡No nada! Eso exactamente ¡No me hiciste nada! −Poniendo fruta a su boca −.Te hago una pregunta.
−Dime… −Sentándose junto a ella.
−¿Quién es Ivonne? –pregunto muy interesada.
−¿Cómo sabes de Ivonne? –pregunto intrigado ya que él no recordaba haberla mencionado.
-Anoche, no parabas de nombrarla.
−¡Yo la nombre!.. Bueno debe ser porque cuida a mi hija. –Dijo tratando de recordar, pero estaba tan ebrio que no recordaba nada.
−¡Ah es tu niñera! Ya que me había preocupado, bueno es que no es un secreto que me gustas, así que, no sé cómo ves… Sí tú y yo, iniciamos una relación, digo Marcia ya tiene que te abandono, no creo que regrese, yo no salgo con nadie, ¿Por qué no lo intentamos?. –pregunto tomando su mano, que Rafael intuitivamente se la quitó de inmediato.
−Bueno Vania que te digo, eres muy guapa, pero yo… No sé… Sí, estoy listo para una relación.−Rascando su nuca con sus dedos−. Solo que vayamos despacio, tu sabes, sin compromisos, solo salir de vez en cuando… No te hagas ilusiones, porque no estoy seguro de nada.
−Está bien, si por mi está bien, sin compromisos ¡No tenemos nada que perder! –exclamo muy sonriente al saber que tenía una oportunidad con Rafael, esa oportunidad por la que había trabajado por mucho tiempo.
ﷻ−ﷻ−ﷻ
Por parte de Ivonne, en la boda de Pía, estaba con Daniela en la mesa dándole de comer con su amiga Karen, que también había estado en la casa de acogida donde ella estuvo, en eso vino Matías para invitarla a bailar…
−¿Quieres bailar Ivonne? –pregunto Matías sonriente al acercarse a ella.
−Eh… No, estoy dándole de comer a Daniela.−dijo excusándose al estar alimentando a Daniela.
−Vamos Ivonne ve, yo me quedo con la niña, ve a bailar. − dice Karen jugando con Daniela.
−Pero es que… No quiero que vaya a llorar.
−Esta lindura no va a llorar, creo que ya se acostumbró a todos nosotros, así que anda ve a bailar, que también necesitas divertirte. –comenta sonriendo.
Ya bailando Matías, se dirigió a Ivonne. – Sabes Ivonne, me gustas mucho y de verdad quiero decirte que… Si tú quieres, no sé… ser mi novia. –Dijo titubeando.
−¿Que? ¡Yo, tu novia!
−¡Sí mi novia! ¿Qué tiene de malo? Digo tu eres soltera y yo soltero, podemos intentarlo sé que casi no nos conocemos, pero en el trayecto podemos hacerlo. Podría pedirle permiso a tu jefe de visitarte en tu trabajo en tu tiempo libre, veremos cómo podríamos hacer para salir e inclusive hasta podríamos salir con la niña, a mí no me molesta.
−Es que no sé… La verdad para tener un noviazgo, pienso que debo sentir algo, no sé… Yo solo quiero ser tu amiga, mientras nos conocemos un poco más y después si siento algo pues ya iniciar una relación.
−Bueno, no me niego pero no se piénsalo, me gustas muchísimo y de verdad quiero que seas mi novia, me da miedo que alguien más te encuentre, me ganen a la chica que deseo en un futuro sea algo más que solo mi novia. –dijo acercándose al oído para susurrarle lo último.
−Bueno lo pensare, no creo darte una respuesta inmediata pero vamos a conocernos despacio ¿Quieres? Solo no me asustes que yo aún quiero hacer cosas, antes de dar un paso como ese. –Dijo un poco sonrojada.
Así terminó la boda, Ivonne se fue a su cuarto pensando en la proposición de Matías, de hecho, buscaba algo para corresponderle, algo que le gustara, que en si eran varias cosas.−‹‹ Digo feo no es pensaba, inteligente, trabajador y caballeroso, pero no siento atracción por él.›› −Se acomodó en aquella cama junto con Daniela.
Daniela, durmió plácidamente a pierna suelta junto a Ivonne, casi acaparó toda la cama, termino muy cansada de la fiesta, que no despertó en toda la noche. Cuando Ivonne checo su celular vio varias llamadas perdidas, las cuales debatió si llamaba o no, ya que pasaba la media noche.
Pero decidió que sí, para que Rafael, no estuviera preocupado por la niña, marcando…
−Hola…
−Hola ¿Cómo están? –Pregunto alegre de escuchar su voz.
−Bien… Daniela ya se durmió, lo siento si no conteste antes él teléfono, es que estaba la música muy fuerte. –dijo saliendo a la terraza de su habitación mirando todas las luces de la ciudad.
−Si entiendo solo llame, para saber ¿Cómo están? –comento suspirando.
Apenas iba a contestar Ivonne, cuando a lo lejos se escuchó una voz chillona.
−¡Amor! Podrás pasarme una toalla, es que aquí solo hay chicas.
A Ivonne se le helo la sangre de solo escucharla, sabía que Rafael estaba con alguien, era normal, soltero disponible ¿Qué podía esperar? Sí debía tener sus necesidades, pero ya decirle ¡Amor! Sonaba más que estar con una pareja.
Rafael por más que trato, que la voz no se escuchara en el teléfono, realmente no pudo esquivar, salió a la terraza tratando de tener privacidad, pero Ivonne ya había escuchado, que se trataba de una mujer.
−Hola…Hola… ¿Ivonne estás ahí? –pregunto inquieto y hasta desesperado porque estuviera pensando cosas que no eran.
Ivonne solo guardó silencio y contestó unos momentos después, con la voz entrecortada. – Que pases buenas noches Rafael. − Colgando.
−Si tu igual… −ya no lo escucho.
Ivonne no lo vio venir solo sus lágrima salieron a borbotones, realmente quería no haber escuchado nada, pero el hecho era que ¿Por qué le molestaba?, ¿Por qué sentía celos?, ¿Qué era todo eso que estaba sintiendo? ¡No!.. ¡Ella no podía enamorarse de Rafael! No debía. Pero ¿Por qué lloraba?, ¿Por qué dolía demasiado? Todas esas preguntas se las hacía en su cabeza, tratando de encontrar una respuesta.
Toda la noche se la pasó llorando, ni ella sabía, ¿Por qué lloraba? Bueno si sabía, si Rafael se enamoraba y encontraba una mujer, tal vez ella tendría que dejar a Daniela, pero no era eso lo que le dolía, no podía engañarse a sí misma. También le dolía, dejar de ver a Rafael ¡Dios porque la vida era así! ahora que había encontrado una razón para sentir un poquito de amor, se truncaba así nada mas.
Pero ella no debía amarlo, si solo era la niñera, una empleada nada más, creo que ya estaba más que claro, el hecho era que ya se había dado cuenta, que estaba muy, pero muy enamorada, precisamente de Rafael ¡Su jefe!.. El papá del bebe que cuidaba.
Esa misma noche en el hotel de Rafael. − Vania no tengo toallas grandes en mi baño, no sé… Puedes hablar en recepción que te suban una, de verdad; quiero que me disculpes, pero me siento cansado y me duele mucho la cabeza, nos vemos mañana en el desayuno. –Dijo sentándose en la cama tomando sus sienes con sus dedos, en señal de molestia.
−Pero amor… Yo pensé que dormiríamos juntos. –Mirándolo que estaba refregando su cara con sus manos.
−¡No! La verdad es que no me siento bien, creo que estoy resfriado, no quiero contagiarte. –comento acostándose en la cama.
−Pero… ¿Qué puede pasar? ¡Solo que me dé gripa igual! − Acercándose para besarlo, acostándose sobre él, comenzó a desabrochar su camisa, sin dejar de besarlo.
Rafael, por su parte solo se dejó llevar, pero en su mente quería pensar que a la que estaba besando era a Ivonne, hasta sintió que le correspondió al beso, pero al abrir los ojos, encontró esos ojos color cafés y esa cabellera color chocolate, que le indican que no era Ivonne.
−¡Vania! ¡De verdad lo siento! Pero así no me siento apto para algo más, discúlpame; la gripe me está molestando mucho, en verdad lo siento. –hablo solo retirándose de ella, yendo hasta el baño por una toalla de papel, para fingir que sonaba su nariz.
−Si está bien, digo no pensé que estuvieras resfriado, puedo quedarme a cuidarte pediré que te traigan un té. –dice tomando el teléfono para llamar a recepción.
−¡No! Solo déjame descansar con un poco de reposo se me va a pasar, acabo de tomar unos antigripales que me harán dormir como un bebe. –Dice yendo hasta la puerta para abrirle para que se fuera, ya lo estaba irritando con tanta insistencia.
−Está bien, si así lo quieres pues nos vemos mañana. –Tratando de besarlo de nuevo a lo que Rafael la esquivo.
−¡No! Recuerda la gripe, créeme lo que menos quiero es contagiarte.
−Oh si, ya me voy. − Saliendo de la habitación.
A la mañana siguiente todos tomaban un avión, para regresar a San Francisco, Vania busco sentarse a su lado, recostándose en su pecho. −Amor de verdad, no sabes ¿Cómo deseaba estar así contigo? –Restregándose como gato en el pecho de Rafael.
−Bueno… Solo quiero que lo tomes con calma, no quiero que te ilusiones, con algo; que no sé… Si va a funcionar.
-Yo sé, que si va a funcionar, tu solo déjamelo a mí. –Dijo desabrochando uno de los botones de la camisa de Rafael, para meter la mano y acariciar su pecho.
Ya cuando llegaron al aeropuerto, Rafael se iba a dirigir a su casa de inmediato, solo buscaría su maleta pero Vania se colgó de su brazo.− Amor… Porque no vamos a mi casa y nos tomamos una copa, digo aún es temprano. –Comento embelesada abrazándolo.
−Vania…¡No! Es que tengo muchas ganas de ver a mi hija, de verdad que la extrañe mucho… Te parece si lo dejamos para después. –Buscando sus maletas en la tirilla del aeropuerto para regresar a su casa, moría de ganas de ver a Daniela y también a Ivonne.
−Claro, pensando. − ‹‹Maldita chiquilla, pero deja que me case con Rafael, lo primero que voy hacer es mandarla a un internado, que ni crea que la voy a tener molestándonos.››− Bueno amor, está bien nos vemos mañana.
Rafael de verdad que a estas alturas, ya le estaba molestando haber iniciado una relación con Vania, simplemente no sentía atracción hacia ella, ni siquiera le gustaba, no había nada que le llamara la atención. Inclusive era un suplicio tener una plática con ella, pero quería ser paciente y lo iba a intentar, si no funcionaba daría por terminada su relación.
Al llegar a su casa, lo primero que hizo fue ir a buscar a su hija y a Ivonne a su habitación, ahí las encontró a Ivonne jugando con Daniela, solo se quedó en el marco de la puerta viéndolas, su corazón dio un vuelco en su corazón, ni siquiera él sabía lo que estaba sintiendo. Al principio pensó que era solo tensión s****l, pero si fuera eso, hubiera sido muy fácil acostarse con Vania, para eliminar todo ese ímpetu que sentía.
Pero la verdad era otra, él estaba involucrando sentimientos, pero no hacia Vania, sino hacia Ivonne al verla ahí jugando con su hija, era como si se le revelara algo ¡Él quería una familia! Sí, pero no con Vania ¡No! Sino con Ivonne, ahora estaba seguro de eso, ahora se daba cuenta de ello.
Pero la pregunta era, ¿Si Ivonne algún día, podría sentir algo por él? A lo mejor ni lo miraba, que iba hacer con lo que estaba sintiendo, pero tenía que enterrarlo por el bien de Daniela, por el bien de él y por el de Ivonne, no estaba bien tener una relación con su niñera, no podría pasar esa línea.
En cuanto Ivonne se percató que Rafael había llegado, solo sonrió. −Hola ¿cómo te fue? −pregunto con indiferencia.
−Hola… Bien, ustedes se divirtieron. − Sentándose junto a ellas, le dio un beso en la frente a su pequeña y comenzó jugar con ella.
−Sí, Daniela se divirtió mucho –dijo con algo de melancolía.
−Pero tú… ¿Te divertiste? –pregunto con interés de saber, si vio aquel joven con el que la vio llegar la otra noche.
−Si mucho ¡¿Cómo no hacerlo?! Con mis amigos ahí, pero tú si te divertiste ¿No es así? –pregunto con ironía.
Rafael se puso incómodo con la pregunta de ella. –Ivonne… Yo, lo que escuchaste… ¡No es lo que crees! –Explico cómo excusándose de algo que no hizo.
−¡Rafael! No tienes por qué darme explicaciones, tú y yo solo tenemos una relación, jefe empleada.−Comento con un nudo en la garganta tratando de hacerse la fuerte, pero la verdad estaba a punto de ponerse a llorar y lo que quería era gritarle preguntándole ¿Quién es ella?
Rafael ante tal conjetura, sintió que el corazón se le hizo pedacitos, nunca pensó que ella, solo lo viera como su jefe, pero claro ¿Qué esperaba? Si ya estaba el tipo ahí rondándola, sentía celos ¡Sí! celos de aquel joven que realmente lo vio muy bien y la verdad si podría ser competencia. Pero tal vez, si le confesaba de una vez por todas todo lo que sentía, quizás ella podría corresponderle, pero era mejor no hacerlo, podría arruinar las cosas con ella, podría molestarla. Y si eso sucede ella se quisiera ir ¡No! Eso no, mejor callaría lo que sentía por ella, era lo mejor, seguiría así. –Suspiro.
−Te apetece ir al parque con la niña, conmigo, me voy a tomar la tarde libre, para estar con ella. –pregunto tanteando el terreno de que quizás se negaba a querer ir con ellos.
-Sí me gustaría, solo deja preparar la pañalera –dijo levantándose para ir por las cosas de Daniela.
Así salieron los tres para el parque, ahí pasaron toda la tarde jugando con Daniela, como si fueran una familia, todo el que pasaba junto a ellos podría asegurar que ellos eran una familia. Rafael cargando a Daniela, ella con la pañalera siguió caminando, ya que en la ciudad estaban pronto las fiestas decembrinas y la ciudad se llenaba de luz.
−Pronto serán las fiestas decembrinas − dijo Rafael.
−Sí y esta muñeca cumplirá 9 meses –comento Ivonne acariciando la cabecita de Daniela.
−¡Es verdad! Que rápido pasa el tiempo, ni siquiera lo sentí.
−Sí… Lo que me recuerda que tendré ir de compras, ya que la ropa está dejando de quedar y necesita ropa de frio. –comento Ivonne mirando a Rafael a los ojos, sonriendo.
−Claro, tienes mi tarjeta, compra lo que necesites –dijo al percatarse de cosas que él ni siquiera ponía atención, miro donde estaba una venta de árboles de Navidad−. Ivonne ¿Te gustaría que comprara un árbol de navidad? –pregunto al verla que ella igual miraba para donde estaban los arbole−. Digo para que la casa no se vea tan desolada.
Ivonne sonrió. − Pensé que no ibas a querer poner nada.
−Te parece si vamos a comprarlo de una vez –comento deteniéndose en su andar mirando su reacción.
−Sí… −Sonriendo de oreja a oreja.
Ya en la tienda de arbolitos, Daniela estaba con sus risotadas, viendo las luces y todo a su alrededor.
−¿Que pasa mi chiquita? ¡Te gusta todo lo que ves! Tan linda mi niña. − Le decía Ivonne a Daniela cargándola, en lo que Rafael escogía el árbol.
−¿Qué te parece este? –pregunto pidiendo su opinión.
−Está perfecto, creo que se verá muy bien en la sala –comento Ivonne viendo el árbol enorme que escogió Rafael.
−Ivonne ¿Dónde pasarás las fiestas decembrinas? –pregunto ya que no había previsto que quizás en esas fechas, él se la pasaría solo con Daniela.
−Mmm… No sé, la verdad es que antes la pasaba con mi amiga Pía, pero ahora que se casó, pues ella la pasará con la familia de su esposo y yo, pues no tengo familia.−contesto con un poco de tristeza, quizás si Rafael tenía novia él, la pasaría con ella.
−Perdón, nunca te había preguntado nada acerca de ti. –comento al no saber realmente nada de Ivonne.
−Bueno no hay nada que contar, solo que soy huérfana, mis padres murieron siendo yo una adolecente, fui a parar a varias casas de acogida hasta cuando cumplí 18 años. Ya después de esa edad no podía quedarme en ese lugar, así que busqué trabajo, me fui a vivir con Pía que también llegó a uno de esos lugares y nos hicimos inseparables, hasta ahora que se casó.
−Wow tu vida, sí que no ha sido fácil –dijo Rafael cargando a Daniela.
−Pudo haber sido peor −comento sonriendo−. Muchas terminan en la calle siendo vendidas o convirtiéndose en drogadictas, en fin los peligros del mundo son muchos.
−Es verdad, tienes toda la razón− comentó en lo que se pedían entre los arboles−. Pero me dijiste que quieres seguir estudiando.
−Sí, ya gracias a ti estoy ahorrando, quizás en unos meses tendré lo necesario para hacerlo. –dijo entusiasmada.
−Estaba pensando ¿Por qué no estudias de una vez? Ya Daniela entara al maternal.