capítulo 99

1496 Palabras

«Si no puedo tener su cuerpo, entonces tendré que quedarme con sus bienes», pensó Caleb. Al observar a Caleb, Susan y Nadia, Celeste distinguió claramente las emociones reflejadas en sus rostros. Caleb no se atrevía a mirarla a los ojos. Susan daba por hecho que obtendría la mitad de los activos de la empresa de Celeste. Y en cuanto a Nadia, detrás de su sonrisa se ocultaban la provocación y el regodeo. Para Nadia, ella sería la mayor ganadora sin importar el desenlace. El silencio de Caleb enfureció a Susan. Irritada, lo miró con desprecio por su cobardía. «¿Por qué sigues negándote a luchar por tus propios intereses?», lo maldijo en su mente. —Si no fuera por Caleb, esta empresa ya habría colapsado. ¡Lo que pido hoy es prácticamente un regalo para ti! —dijo Susan con arrogancia.

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